martes, 19 de abril de 2011

CINE DE AUTOR: NEGOCIOS DE FAMILIA

TÍTULO ORIGINAL: Family Business
AÑO:1988
DURACIÓN:116 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Sidney Lumet
GUIÓN: Vincent Patrick (Novela: Vincent Patrick)
MÚSICA: Cy Coleman
FOTOGRAFÍA: Andrzej Bartkowiak
REPARTO: Sean Connery, Dustin Hoffman, Matthew Broderick, Rosana DeSoto, Janet Carroll, Victoria Jackson, Bill McCutcheon, Deborah Rush, Marilyn Cooper, Salem Ludwig, Rex Everhart
PRODUCTORA: Tri-Star Pictures
GÉNERO: Intriga. Comedia negra.





Con el reciente fallecimiento de Sidney Lumet el pasado 9 de abril a los 86 años de edad quisiera iniciar a manera de homenaje el ciclo de grandes directores, comenzando por supuesto con un film del mencionado director norteamericano, tal vez no el mejor en su interesantísima filmografía, pero sin lugar a dudas es indudable que incluso en los proyectos menos afortunados se nota la mano de un verdadero realizador.

Negocios Familiares corresponde al penúltimo periodo creativo en la carrera del director (la década de los 90´s), ya que  en los años 2006 y 2007 Lumet realiza dos solventes cintas, la primera Declárame Culpable en la cual hasta le demuestra al respetable que Vin Diesel sabe actuar cuando se le dirige bien y la segunda, Antes de que el Diablo sepa que estas Muerto, un drama sobre dos hermanos (grandioso Philip Seymour Hoffman y un correcto Ethan Hawke) que rompen todos las reglas tanto éticas como morales para robarle a sus padres desencadenando muerte y desgracia, son sin lugar a dudas una memorable despedida por parte del realizador de Tarde de Perros (1975).

La cinta comienza con una toma continua aérea que nos va mostrando el pintoresco Nueva York de finales de los noventas, con sus icónicos taxis amarillos  y las diversas personas que diariamante circulan y  convergen en tan cosmopolita ciudad, hasta que la secuencia se detiene en el viejo Bronx en el techo de un edificio en donde se nos muestra al filo del estribo, una pila de cenizas. Después, ya en otra escena conocemos a Vito (Dustin Hoffman) un hombre que se encuentra cenando con sus suegros y su mujer, Elaine (Rosana Desoto), ya que se está celebrando el inicio de la pascua, instantes después llega a la festividad Adam (Matthew Broderick), el hijo de Vito el cual se une al banquete.

En dicha reunión Vito (Hoffman) cuestiona a su hijo por que se salió de la Universidad pues al parecer Adam (Broderick) es un joven bastante inteligente, incluso contaba con una beca que pagaba en su totalidad sus estudios, por lo que el vástago contesta que asistir a la universidad no era realmente lo que quería y aclara que se encuentra en una búsqueda interna para saber que rumbo deberá tomar su vida,  empero, de cierto modo su padre (Hoffman)  no ve con buenos ojos dicha situación, pero deja que el joven siga con su decisión.

En otro punto de la ciudad, el respetable asiste el juicio de Jessie (Sean Connery), un pícaro viejo que responde a los cargos de agresión a un policía, el cual ataco en una taberna cuando supuestamente este ultimo insulto a su madre (jajajaja) y por eso tuvo que defender el honor de su progenitora, aunque el acusado (Connery) argumenta que no recuerda bien como ocurrieron los hechos, pues replica que es solo un viejo que fue a tomar unos tragos, jajajaja. Momentos después, el fiscal comienza a sacar los antecedentes penales del buen Jessie y comenta que este tiene un largo historial delictivo, además de que objeta diciendo que dejo bastante dañado al oficial pues este presentaba infinidad de patadas en el rostro (jajajaja) por lo que el acusado solo pone cara de demencia, jajajaja. 

Acto seguido el juez fija la fianza y Jessie (Connery) sale del recinto con una sonrisa pícara , cabe hacer mención que en dicha escena el presente puede notar ese aire de desvergüenza y carisma que le impregna el actor escocés a su personaje, motivo por el cual este logra enganchar con el público desde su primera aparición.

Después nos enteramos que Jessie (Connery) es el padre de Vito (Hoffman), el cual no ve desde hace tiempo ya que el segundo ha estado resentido con este por la amarga y vergonzosa infancia que le hizo pasar su padre, sobretodo cuando lo hacia partícipe de sus robos (jajaja). Sin embargo para Adam (Broderick) su abuelo es casi un héroe, motivo por el cual paga la fianza de este para que pueda salir de prisión (con dinero de Vito, jajaja), empero y sin saberlo este acontecimiento hará que este trío de sujetos disfuncionales vuelvan a convivir cuando el más joven de los tres les proponga a los otros dos un sencillo robo, el cual supuestamente solo consiste en introducir una tarjeta electrónica, entrar, salir y repartirse un millón de dólares, sin violencia, sin sospechas, sin policías. 

Asi pues  ¿qué podría salir mal con este fabuloso plan?, desgraciadamente todo, jajaja. Es con este argumento Sidney Lumet desarrolla una ácida, por momentos emotiva y otras tantas veces dispareja comedia de humor negro que sustenta su  macguffin (como diría el grandioso  Hitchcock) en este supuesto perfecto  robo, el cual sirve solo como pretexto para explorar la defectuosa relación del trío protagónico, los cuales estan cargados de conflictos existenciales  y que son el motor de la cinta.

Desgraciadamente el punto más flojo en el film es sin lugar a dudas un guión que no acaba de cuajar,  ya que por momentos este se percibe cansino y redundante, obviamente el espectador entiende que el punto neurálgico de la historia es la relación de los personajes, pero gran parte del relato se hace demasiado hincapié en este aspecto haciendo que la cinta no camine y se estanque. Es por este motivo que cuando llega el momento de presenciar el tan ansiado robo, este se visiona con algo de apatía, con todo y que este  acontecimiento goza de ritmo y un montaje eficiente, además de que cuenta con la dosis perfecta de mala leche y humor mordaz, sin embargo, de nuevo el flojo guión inserta  una resolución facilona y hasta pueril que le quita credibilidad al mentado robo (la activación de una alarma por parte del personaje de Broderick) por lo que la resolución de este acto se percibe estéril.

Afortunadamente el tercer acto nos tiene preparado un cierre más que digno, pues en este se descubre un film con sabor amargo, más parecido a una tragicomedia, la cual incluso esta cargada de emotividad (el destino de Jessie es bastante pesimista,  pero no podía ser de otra forma pues como bien decía el mismo personaje, "si no estas dispuesto a asumir la condena no cometas el crimen"), pues esta  se aleja de aquel humor campechano del cual estaba impregnado el film en su primera mitad para cerrar de manera eficiente los conflictos de los tres protagonistas.

Ahora bien, puedo decir que en el apartado visual  el film de Lumet cuenta con una eficaz puesta en escena, una correcta fotografía y demás elementos que hacen que esta funcione a nivel sensorial, empero es indudable que donde se nota la mano del director norteamericano es en la dirección de actores, ya que aunque los personajes estan definidos en sus motivaciones, son excepcionales los performances de Sean Connery y Dustin Hoffman quienes se comen la pantalla cuando aparecen a cuadro, ya sea por separado o juntos, obviamente nos encontramos con dos actores que viven una etapa de madurez a nivel interpretativo, por una parte un imponente Connery se encarga de componer al crepuscular ladrón que parece no tener remordimientos pos sus actos y vive la vida al máximo, por otra parte, descubrimos un Hoffman que borda el personaje del hombre común y corriente lleno de preocupaciones, el cual busca llenar los anhelos rotos de su juventud en su hijo Adam (Boderick), el cual por supuesto quiere vivir su vida.

Sidney Lumet (1924-2011)
De Matthew Broderick hay que decir que está varios escalones debajo de estos señores actores, motivo por el cual se le nota hasta incómodo, pues aunque logra cierta química con el ex Bond (que es más virtud del actor irlandés),cuando comparte escena con Hoffman y Connery juntos, este se descubre carente de herramientas para estar a la altura de estos, recordemos que Broderick trataba por ese entonces quitarse la etiqueta de estrella adolescente, ya que había protagonizado la divertida Experto en Diversiones (John Hughes, 1986) y quería lograr lo que había hecho Tom Cruise con su carrera.

Por lo demás puedo decir que Negocios de Familia es una irregular cinta que cuenta con algunos chispazos y buenos momentos que identifican la obra de su autor, como por ejemplo la memorable escena del funeral del cantinero Doheny (Bill McCutcheon) en la cual se percibe ese discurso moral y ético sobre la familia, la camaradería, etc, al igual que el desenlace del personaje de Connery el cual cierra la tesis del film. 

Asi que puedo recomendar este film con la consigna de que no es la mejor obra de su autor, pero sin lugar a dudas refleja ese claro oscuro, asi como las motivaciones de Lumet, autor que nunca se dio por vencido  en ese hostil ambiente llamado Hollywood y que dejo para la posteridad obras tan contundentes como Doce Hombres (1957), Sérpico (1973), Tarde de Perros (1975) y Network (1976) entre otras.




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