sábado, 23 de febrero de 2013

SINIESTRO de Scott Derrickson

TÍTULO ORIGINAL: Sinister
AÑO: 2012
DURACIÓN: 110 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Scott Derrickson
GUIÓN: Scott Derrickson, C. Robert Cargill
FOTOGRAFÍA: Chris Norr
MUSICA: Christopher Young
REPARTO: Ethan Hawke, Vincent D´Onofrio, James Ransone, Fred Dalton Thompson, Clare Florey, Victoria Leigh
PRODUCTORA: Automatik Entertainment / Blumhouse Productions / Possessed Pictures
GÉNERO: Terror.



Debo ser sincero y manifestar que la verdad no esperaba mucho de este filme, y es que a últimas fechas hay pocos títulos de terror que de verdad me incomoden o me perturben, y  si a esto agregamos  que el director Scott Derrickson había dado un bajón considerable desde aquella respetable El Exorcismo de Emily Rose (2005) al abordar un descafeinado remake de El Día que la Tierra se detuvo (2008) pues mis expectativas no eran muchas. Sin embargo debo expresar que después de visionar este nuevo trabajo del director norteamericano quede bastante satisfecho pues creo que el realizador vuelve a terreno conocido y se apunta un punch al hilvanar una efectiva cinta de terror a la vieja usanza.

La historia nos presenta a un novelista llamado Ellison Oswalt (Ethan Hawke) el cual se encuentra en horas bastante bajas pues su último éxito lo obtuvo ya hace más de una década por un libro conocido como Kentucky Blood en el cual realizó una investigación sobre unos asesinatos en donde la policía jamás encontró al culpable de los mismos, sin embargo gracias a las pesquisas de Ellison se esclarecieron los homicidios. Por supuesto este acontecimiento convirtió a nuestro protagonista  en un rock star de la literatura y su libro se vendió como pan caliente, aunque también lo volvió persona non grata con la policía al ponerlos en mal papel. Desgraciadamente para Ellison su primer libro jamás pudo ser superado por él mismo y sus subsecuentes obras fueron un rotundo fracaso, por tal motivo y queriendo encontrar un segundo aire decide ir a un poblado en donde se ha cometido un artero crimen en contra de una familia en donde todos los miembros de la familia murieron y el individuo más pequeño de la misma (una niña) desapareció.


Es por eso que Ellison decide comprar la casa en donde ocurrió el crimen y se traslada ahí junto a su familia sin que  estos sospechen el verdadero pasado de la morada,  con el objetivo de ahondar en los sucesos que ocurrieron ahí. Empero las cosas se tornaran bastante perturbadoras para los Oswalt cuando el patriarca descubra unas viejas cintas en formato Super 8 donde descubre una serie de asesinatos que fueron  documentados y en donde el móvil de los mismos está conectado con el crimen que se encuentra investigando, puesto que mientras ahonda en los mismos se da cuenta que en todos los homicidios los integrantes de las familias perecen excepto el miembro más pequeño de la susodicha, pues este siempre desaparece. Y  a partir del visionado de dichas cintas la psique de nuestro protagonista comienza a desquebrajarse cuando inician a ocurrir fenómenos bastante perturbadores que hacen que la vida de la familia Oswalt se encuentre en peligro.

De entrada uno de los aspectos más solventes en la cinta de Scott Derrickson es descubrir que esta apuesta por desarrollar de manera efectiva una historia que aunque no es muy original sustenta su éxito en la exposición del personaje principal en el cual se vierten todos los temores intrínsecos del ser humano, y es que conforme la historia avanza podemos descubrir como el personaje de Ethan Hawke se va desmoronando a nivel psicológico cuando sus preceptos morales comienzan a ser puestos a prueba en el momento en que las cintas le muestran los atroces asesinatos, por tal motivo aspectos como la egolatría, la fama, el individualismo y por supuesto la justicia quedan tambaleantes. De ahí que el terror no coexiste en imágenes impactantes o efectos de sonidos estridentes (incluso la mayor parte de la historia se desarrolla en el día) si no en las reacciones que el protagonista va experimentando, aunque se agradecen las logradas atmósferas opresivas, alguna que otra aparición de alguna sombra inquietante en segundo plano en momentos puntuales, y la prescindible aplicación de música ambiental, lo que provoca que la historia se perciba más áspera.

Por otra parte es innegable que la actuación de Hawke hace que el respetable se tome en serio lo que se está vislumbrando frente a la pantalla, y es que el intérprete de Antes del Amanecer (Linklater, 1995) se compromete por dotar de humanidad a su disfuncional y no menos humano personaje haciendo que el respetable si bien no sienta empatía por sus acciones por lo menos si se vincule a nivel emocional con este cuando comienza a descender a sus infiernos personales. Y es que en verdad el casting seleccionado permite que la cinta no se desborde en situaciones ridículas (el guión está trazado de forma bastante sobria), sobre todo cuando hace acto de aparición Bughuul, El devorador de las almas de niños (o mejor conocido como el Boogeyman) quien es el responsable de los crímenes; ¿se imaginan si el buen Nicolas Cage fuese el protagonista de esta cinta? los resultados serían atroces ¿no creen?  simplemente conciban a Cage poniendo en marcha su clásico repertorio de muecas cuando descubre el primer video, créanme que su interpretación en 8 mm (Jorl Schumacher, 1999) quedaría años luz  a  que ahora nos tiene acostumbrados.

Así mismo la vuelta de tuerca que se nos presenta a mitad de la historia es bastante efectiva aunque no tan portentosa como uno quisiera (al menos para su servidor puesto que a partir de esto la cinta se cae un poco, digamos que la tesis sobre el asesino sin identidad era más interesante), empero este aspecto no decepciona porque de nueva cuenta Derrickson aborda de manera eficaz el cambio de tono de un suspense a thriller sobrenatural, al tiempo que el hecho de que cierta treta narrativa que incluye infantes como entes malignos origina que el espectador se vuelva a meter en la historia. Es por esto que el tramo final se antoja bastante perturbador y  la conclusión se percibe en demasía pesimista. Y es aquí donde su servidor quiere hacer una puntualización al referirse a ese recurso tan explotado en el cine de horror actual que significa el vérité (mal empleado por cierto por tipos como Oren Peli), aspecto que aquí está bien resuelto pues no se abusa de este recurso, al tiempo que este si tiene una relevancia importante en el relato (las latas de películas caseras detonan todo el enmarañado) por lo cual incluso la existencia del mentado Boogeyman en verdad no tiene mayor relevancia y solo justifica de manera algo forzada la existencia del segundo tramo del film; aunque insisto que la pericia del director salva en su conjunto a la cinta.

Ahora bien en lo referente a los aspectos técnicos debo decir que la cinta está bien filmada, la ambientación y la puesta en escena minimalista (todo transcurre en casa de los Oswalt) y sobre todo las atmosferas lúgubres hacen que la cinta se perciba inquietante durante todo el visionado. Finalmente y retomando el apartado histriónico debo decir que la cinta cumple bastante bien por las actuaciones que van desde un comprometido Ethan Hawke, una Juliet Rylance un tanto desaprovechada como esposa comprensiva y los niños Michael D´Addario y Clare Foley como los integrantes más jóvenes de la familia Oswalt entregan interpretaciones justitas para no desentonar con sus colegas adultos. Así que puedo recomendar Siniestro como una aceptable cinta de terror la cual toma lo mejor del género, y lo mejor de todo es que esta no busca ser otra cosa sino lo que es, al tiempo que su director vuelve a centrarse en ese terror implícito que vive dentro los personajes (esa lucha constante entre lo moral y lo etéreo) como sucedía en El Exorcismo de Emily Rose, lo cual por supuesto hace aún más interesante el visionado.

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miércoles, 20 de febrero de 2013

A ROMA CON AMOR de Woody Allen

TÍTULO ORIGINAL: To Rome with Love
AÑO: 2012
DURACIÓN: 102 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Woody Allen
GUIÓN: Woody Allen
FOTOGRAFÍA: Darius Khondji
MUSICA: Varios
REPARTO: Jesse Eisenberg, Ellen Page, Roberto Benigni, Woody Allen, Penélope Cruz, Alison Pill, Alessandro Tiberi, Alessandra Mastronardi, Alec Baldwin, Judy Davis, Flavio Parenti, Carol Alt, David Pasquesi, Antonio Albanese, Lynn Swanson, Fabio Armiliato, Monica Nappo, Ornella Muti, Corrado Fortuna, Riccardo Scamarcio
PRODUCTORA: Coproducción EEUU-España-Italia; Gravier Productions / Mediapro / Medusa Film
GÉNERO: Comedia.



Definitivamente lo que más me gusta de la filmografía de Woody Allen es que este aborda de forma madura, muchas veces sarcástica y no menos metafísica el cotidiano del sujeto contemporáneo, ese ente tan complejo que siempre es retratado como el individuo que afronta cuestionamientos morales, políticos y sociales que casi siempre se encuentra desprovisto de las herramientas necesarias para afrontar los mismos; de ahí que aspectos como el amor, la felicidad, la trascendencia, etc. sean la constante en la obra del maestro neoyorkino. Por supuesto esta última cinta de Allen no está exenta de dichos paradigmas y aunque se note cierto bajón creativo (al menos para un servidor en referencia a esta obra en concreto) es indudable que el buen Woody sigue demostrando  que se encuentra en forma para seguir produciendo buen cine.

La cinta nos narra cuatro historias que se desarrollan en la fastuosa y no menos hermosa ciudad de Roma, la primera nos presenta a un matrimonio norteamericano compuesto por Jerry (Woody Allen) y Phyllis (Judy Davis), el primero un neurótico productor de música retirado y ella una psiquiatra (jajaja, ¡vaya par!) que se encuentran de viaje en la susodicha ciudad para conocer a Michelangelo (Flavio Parenti) el prometido de su hija Hayley (Alison Pill)  quien después de unas vacaciones de verano se enamoró del joven abogado. La segunda nos presenta a Leopoldo (Roberto Benigni) un sujeto común y corriente que trabaja ocho horas diarias en una oficina realizando actividades monótonas, casado por más de treinta años con su mujer, con hijos y sin más aspiraciones que las de un día jubilarse con un salario decoroso, sin embargo cierto día cuando sale de su casa para emprender sus actividades laborales es abordado por numerosos reporteros quienes lo acechan pues este se ha convertido en una celebridad de la noche a la mañana.

La tercera historia se centra en John (Alec Baldwin) un famoso arquitecto que regresa a la romántica ciudad y sin quererlo recuerda un amor de su juventud provocando que este analice aquellos aciertos y errores que determinaron la ruptura de la misma. Y por último tenemos la historia de Milly (Alessandra Mastronardi) y Antonio (Alessandro Tiberi) una joven pareja de recién casados que viajan a la capital para conocer a la familia del segundo para obtener un mejor empleo. Ok desmenuzando la cinta del siempre solvente Allen hay que decir que con todo y  que esta contiene gags inteligentes tanto delirantes (el chiste sobre Freud es para partirse de risa), es importante mencionar que el hecho de que converjan diversas historias estas hacen que el filme no cohesione del todo bien por los diversos personajes que ahí cohabitan, puesto que estos no siempre alcanzan a desarrollarse del todo bien, por ejemplo para un servidor el pasaje mejor desarrollado es aquel donde Alec Baldwin hace de un maduro sujeto que se reencuentra con una especie de su otro yo más joven llamado Jack (Jesse Eisenberg), quien se enamora de una joven actriz fracasada llamada Mónica (Ellen Page), la cual solo le atrae por su abierta sexualidad y su relajada filosofía de vida.

Y es que la relación que se da entre John (Baldwin) y Jack (Eisenberg) toma tintes casi oníricos cuando el primero conversa con el segundo, más sin embargo el espectador notará que ambos conviven en espacios temporales distintos puesto que uno de estos es casi como un ser imaginario. Por supuesto el vínculo amoroso que surge entre Jack y Mónica (Page) sirve para explorar infinidad de disertaciones sobre la sexualidad y el enamoramiento los cuales son abordados de forma jocosa pero no por esto menos intelectiva. Por otra parte el segmento que corresponde a la aparición de Allen es bastante jocoso y recuerda a sus mejores comedias de situación pues este interpreta de nueva cuenta al neurótico personaje con el cual ha deleitado al respetable durante tantas décadas, por supuesto con todo y esto el propio Allen se relega a un segundo plano para que los actores que lo secundan brillen en esta historia, la cual por cierto es bastante jocosa y plantea diversas disertaciones sobre el autodescubrimiento, la aceptación y finalmente la de afrontar los miedos que el mismo ser humano se coloca así mismo.

Ahora bien la historia que tal vez se perciba más delirante y el espectador tarde en asimilar es en la que interviene Roberto Benigni, ya que esta por momentos raya en lo absurdo en cuanto a su contenido aun y cuando estamos presenciando una comedia, empero conforme esta comienza a desarrollarse el espectador descubrirá que se trata de una sátira bastante incisiva en referencia a lo efímero y banal que resulta la fama, por lo cual con esto volvemos a descubrir como Allen vuelve a mofarse del mainstream hollywoodense. Y finalmente tal vez la historia menos lograda al menos para el que esto escribe sea la de la pareja de recién casados que viajan a Roma para conseguir un mejor futuro, y  es que en comparación a las otras tres esta es en la que las situaciones se perciben un tanto metidas con calzador, aunque la presencia de Penélope Cruz salva un poco este segmento gracias al carisma e interpretación de la misma.

Como el respetable puede leer la cinta de Allen contiene esos rasgos etimológicos de su obra por lo cual cualquiera que sea fan del realizador encontrara una agradable cinta con un ritmo endiabladamente divertido, referencias filosóficas despojadas de grandilocuencia y por supuesto alusiones al propio cine, por lo cual si usted tampoco es seguidor del director de Annie Hall (1977) podrá hallar un film inteligente y trascendental en lo referente al aspecto humanista, y por supuesto una comedia romántica que se descubre por encima de la media con un humor fino y honesto. Y es que Allen quien nunca descuida ni el fondo ni la forma encuentra el perfecto equilibrio entre el discurso y la plástica, de ahí que la puesta en escena que se encuentra ubicada en la famosa ciudad de Roma toma total relevancia para que la historia no solo se quede en un aspecto meramente decorativo o de postal.   

Por tal motivo todas las locaciones escogidas brindan ese espíritu nostálgico, casi bohemio que recuerdan un poco a la obra de Federico Fellini, pero con la personalidad propia de Allen, así mismo este aspecto también se nota gracias a la fotografía atmosférica y agradable del director  Darius Khondji (quien ya colaborara con Allen en Media Noche en Paris) quien con una paleta cromática que usa tonos cálidos nos sumerge en este encantador cuento de encuentros y desencuentros. Así que ya para finalizar diré que sí, definitivamente si recomiendo visualizar A Roma con Amor pues esta se descubre como una obra honesta y entretenida en donde encontramos a un Allen lúcido pero algo desenfadado, por lo cual su servidor encuentra en esta cinta un exquisito tentempié mientras llega la siguiente obra del siempre indispensable Woody.

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