lunes, 30 de enero de 2012

JEAN-CLAUDE VAN DAMME EN: JUEGO DE ASESINOS

TÍTULO ORIGINAL: Assassination Games (AKA Weapon)
AÑO: 2011
DURACIÓN: 100 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Ernie Barbarash
GUIÓN: Aaron Rahsaan Thomas
FOTOGRAFÍA: Phil Parmet
MUSICA: Neal Acree
REPARTO: Jean-Claude Van Damme, Scott Adkins, Kevin Chapman, Ivan Kaye, Valentin Teodosiu, Alin Panc, Serban Celea, Michael Higg s, Kristopher Van Varenberg, Bianca Van Varenberg
PRODUCTORA: Motion Picture Corporation of America (MPCA) / Mediapro Studios
GÉNERO: Acción.


“La mejor arma para un enemigo es otro enemigo”
-Friedrich Nietzsche.

Una boda se celebra dentro de un elegante recinto, ahí una hermosa novia se prepara para dar su discurso y agradecer a su padre por hacer su sueño realidad al realizar dicho evento (en esos momentos el respetable se da cuenta que el padre de la novia es algún jefe de la mafia rusa pues se encuentra custodiado por varios guardaespaldas), instantes después un mesero trata de acercarse a la mesa principal para servir más champaña, sin embargo los guardias lo detienen para revisar que este no lleve consigo algún tipo de arma pues cuidan celosamente la seguridad de su jefe. Acto seguido cuando el hombre es revisado y no representa aparente peligro, se le es permitido acercarse para seguir con sus deberes por lo cual se aproxima al canoso sujeto y trata de servirle otra copa, empero el empleado solo consigue derramar el liquido en las ropas de este causando que el mencionado se enoje y lo eche del lugar, sin embargo después asistimos que esto fue solo una artimaña del misterioso hombre para eliminar al capo ya que después descubrimos que los familiares de la víctima comienzan a gritar cuando se dan cuenta que al hombre le han rebanado la garganta y su sangre se vierte en su propia humanidad, todo esto ante la mirada atónita de los invitados.

Momentos después el asesino huye del lugar tranquilamente y más tarde se encuentra con el hombre que paga por sus servicios,  en ese instante conocemos a Vincent Brazil (Jean-Claude Van Damme) un frío y calculador sujeto que basa su ética moral dependiendo de que tan grande sea el monto de la paga que reciba. Mientras tanto en otro punto de la ciudad,  unos corruptos agentes de la Interpol planean liberar a uno de los mas peligrosos mafiosos de Rumania que se encuentra confinado en prisión, un sujeto llamado Polo Yakur (Ivan Kaye) principal capo de las drogas y asesino, esto para usarlo de carnada y así  poder dar con el paradero de Roland Flint (Scott Adkins), un ex agente de la propia corporación que desapareció con varios millones de dólares. Y es que tanto Flint como Polo tienen un pasado escabroso pues el segundo fue el encargado de dejar en estado de coma a la esposa del primero cuando el mafioso y su banda violaron y golpearon a la mujer del agente en una operación que salió mal, por lo cual Roland Flint después de los hechos se esfumó junto con su esposa Anna Flint (Bianca Van Varenberg) para salvaguardar sus vidas, sin embargo no olvida el evento y se las tiene guardadas a Yakur.

Sin embargo ahora que Polo esta libre, los agentes Godfrey (Michael Higgs) y Schell (Kristopher Van Varenberg) suponen que al enterarse Flint de esto saldrá de su escondite para matar a su antiguo enemigo y vengarse por lo que le hizo a Anna, por lo cual aprovecharan para atraparlo con el objetivo que este les de el dinero con el que huyo, sin embargo la ecuación no saldrá como todo se había planeado ya que otro contratista también ha enviado a Brazil (Van Damme) para eliminar al recién salido capo por lo cual inevitablemente se desatará el infierno cuando Flint (Adkins) y Brazil (Van Damme) se enfrenten, pues el primero quiere eliminar a Polo por venganza y el segundo busca el mismo objetivo para cobrar una buena cantidad de efectivo.

Como podrán darse cuenta con todo y que el argumento parece demasiado tópico y enredado, pues es inevitable al visionar Juego de Asesinos recordar filmes como Asesinos de Richard Donner(1995), El Mecánico (Simon West, 2011) con Jason Statham, e incluso aquella cinta donde vuelve a repetir el propio Stataham (pues esta de moda, jajaja) con De Niro y Clive Owen llamada Asesinos de Élite (Gary McKendry, 2011), filmes que basan su argumento en la interiorización y la exploración de la ética y moral de los hombres que desarrollan el tan peculiar oficio de matar por dinero, debo decir que sorprendentemente el film de Ernie Barbarash funciona gracias a que el tratamiento del guion se desenvuelve por capas, esto quiere decir que durante los primeros treinta minutos la cinta se toma el tiempo para exponernos las personalidades y motivaciones de los protagonistas con el objetivo de que conozcamos su psicología y saber por que actúan de tal o cual manera, para conforme avance la historia estos puedan ir tomando determinados arcos argumentales (cosa que pocas veces acontece en productos de serie b sacados directamente a formato casero); de ahí que cuando llega el inminente enfrentamiento y la posterior alianza entre asesinos, este evento no se siente del todo forzado e incluso  se descubre como un legítimo leit motiv.

Por tal motivo esta cinta deja un poco de lado las secuencias de acción por lo cual aquel que espere ver a un duro Van Damme hacer gala de sus habilidades físicas quedará un tanto decepcionado al ver que el histrión belga ha cedido la estafeta a Scott Adkins (nuevo ídolo de las cintas de acción de serie b caseras) para ponerle algo de movimiento y violencia a una historia de traiciones y desencuentros. Sin embargo esto no es del todo negativo pues nos da la oportunidad de visionar de nueva cuenta a un Jean-Claude más maduro a nivel interpretativo por lo cual esa deshumanización y ambigüedad que transmite su personaje se ve reflejada a través de una interpretación sobria, así como a la implementación de diálogos que no le toman el pelo al espectador, y sobre todo un rostro pétreo que demuestra que los años no han pasado en vano en el actor de Kickboxing, el cual dicho sea de paso ha dejado de ser aquel chicuelo que soñaba con conquistar Hollywood. Además que la química entre Van Damme y Adkins represente otro de los puntos álgidos de la cinta, sin embargo también encontramos aspectos que hacen que la misma destile cierta mediocridad, y estos son indudablemente esa plantilla de actores secundarios que le restan credibilidad a los parlamentos y a ciertas situaciones, la prueba más fehaciente es sin  lugar a dudas el que interpreta el propio hijo de JCVD, Kristopher Van Varenberg, pues uno nunca se traga la idea que este tío es un agente de la Interpol  y menos que es corrupto.

Incluso y aunque la interpretación del actor Ivan Kaye como el villano en turno no esta del todo mal, este no logra ese punch que pudo haberle dado algún actor más conocido como por ejemplo un Michael Madsen, lo que nos lleva a otro de los problemas del film, un ínfimo presupuesto, el cual probablemente no alcanzó para  convencer a Madsen para participar en dicho proyecto pues el actor norteamericano es asiduo a trabajar en producciones que van de la serie B a la  Z, (jajaja). Como también se ve reflejado en algunas de las locaciones, como por ejemplo aquel cuarto de hotel amueblado con un archivero y una computadora que se nos pretende vender como legítima oficina de la Interpol en donde se desarrollan los planes para atrapar a Flint.

Bueno, pero con todos estos inconvenientes aun así el director Ernie Barbarash logra ingeniárselas para dotar a su film de cierto estilo visual que roza el noir, gracias a una elección de locaciones naturales de alguna ciudad de Rumania (país donde resulta más rentable la realización de cintas que en los propios Estados Unidos) y a la implementación de una fotografía que encuentra en una iluminación dura y varios encuadres constreñidos a los rostros de sus protagónicos un lenguaje que valida la propuesta, amén que se agradece la no utilización de una cámara frenética y la implementación desmedida de flashbacks que en aras de querer dotar a las cintas de acción de cierta originalidad y realismo, solo consiguen desesperar al espectador.

Ya para finalizar solo diré que recomiendo Juego de Asesinos para incondicionales de Van Damme, en lo concerniente a su servidor puedo decir que me ha gustado un poco más que Operación Peligrosa (Isaac Florentine, 2008) y un tanto menos que Soldado Universal Regeneración (John Hyams, 2009), sin embargo agradezco el intento de Jean-Claude por comprometerse a interpretar personajes más complejos a nivel actoral, al tiempo que dicha cinta prepara la antesala para el regreso del actor belga a las salas de cines con su participación en The Expendables 2 (Simon West, 2012) al lado de viejas glorias del cine de acción y nuevos "talentos" como el propio Scott Adkins, quien también tendrá una aparición en la cinta que esteraliza Stallone. Y se cierra el círculo.

lunes, 23 de enero de 2012

DC UNIVERSE: RED

TÍTULO ORIGINAL: Red
AÑO: 2010
DURACIÓN: 111 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Robert Schwentke
GUIÓN: Jon Hoeber, Erich Hoeber (Cómic: Warren Ellis)
FOTOGRAFÍA: Florian Ballhaus
MUSICA: Christophe Beck
REPARTO: Bruce Willis, John Malkovich, Morgan Freeman, Helen Mirren, Karl Urban, Mary-Louise Parker, Brian Cox, Richard Dreyfuss, Rebecca Pidgeon, Ernest Borgnine
PRODUCTORA: Di Bonaventura Pictures / Summit Entertainment
GÉNERO: Acción.



De un tiempo para acá ese mudillo tan maravilloso que es el cine (y otras veces un tanto costrosa) nos ha mostrado producciones en las cuales se retoman héroes de la vieja guardia para revivir viejas glorias con el objetivo de atraer nuevos públicos, al tiempo que los fieles y nostálgicos seguidores disfrutan como niños esa baza que parece negarse a la extinción, para esto tenemos la muestra más clara y mediática con Sylvester Stallone y sus The Expendables (2010) de la cual ya se encuentra próximo el estreno de una secuela que promete más espectáculo que la original el siguiente verano, sin embargo este aspecto no es del todo nuevo en realidad ya que si uno hace un poco de memoria descubrirá que hasta el mismísimo John Wayne siguió interpretando papeles de héroe a la edad de 62 años (lo que le generó varias críticas sobre todo cuando aun realizaba algunos Westerns) como también lo hiciera el rudo Lee Marvin con 62 primaveras a cuestas en aquella su última actuación en la cual acompañara a Chuck Norris en Delta Force (Menahem Golan, 1986).

Por tal motivo no es de sorprender  que actores consagrados e incluso que nunca habían participado (o casi nunca) en producciones del tan mancillado género de acción como John Malkovich, Morgan Freeman o Helen Mirren (como es el caso de este film), ahora voltean a este para participar en tan socorridos ejercicios cinematográficos que tienen como fin primordial brindar una visión posmodernista del propio filtrado a través de un lenguaje plástico vanguardista; de ahí que la mencionada cinta RED (Retirados Extremadamente Peligrosos) entre en esta clasificación. ¿Pero de que va esta adaptación cinematográfica de la novela gráfica de la DC Comics? La historia nos cuenta la vida de Frank Moses (Bruce Willis) un tranquilo sujeto que vive placenteramente en un suburbio de Cleveland, el cual  se encuentra  jubilado  y por ende  cuenta con mucho tiempo libre, el cual utiliza en ejercitarse por las mañanas al tiempo que entabla una extraña relación vía telefónica con una mujer llamada Sarah (Mary Louise-Parker) por las tardes, una oficinista que trabaja en el departamento de jubilaciones y es amante de las novelas románticas que vive en  Kansas City.

El hecho es que Frank (Willis) decide ir a conocer personalmente a Sarah para saber si su relación puede funcionar, sin embargo sus planes “cambiaran solo un poquito” cuando una noche un grupo de élite ingrese a su casa para asesinarlo sin motivo aparente, pero para sorpresa de éstos (y del propio espectador) el viejo hombre elimina a todos los agentes de forma expedita y posteriormente planea buscar a Sarah, pero antes de esto visita a un viejo amigo llamado Joe Matheson (Morgan Freeman) quien se encuentra confinado en un acilo para ancianos para advertirle que alguien quiere eliminarlos, es en ese momento que descubrimos que tanto Frank como Joe (Freeman) son agentes jubilados de la CIA; acto seguido Frank viaja a Kansas City para encontrarse con Sarah, empero dicho encuentro no es del todo romántico pues el hombre rapta a la chica (jajaja) y la lleva consigo para investigar quien esta detrás de la misión que ordeno asesinarlo, es por esto que el ex agente Moses vuelve a reunirse con sus antiguos colegas Joe (Freeman), Marvin Boggs (John Malkovich), Victoria (Helen Mirren) e Ivan Simanov (Brian Cox) para que lo ayuden en esta nueva misión.

Sin embargo la misión no será tan simple ya que el joven agente William Cooper (Karl Urban) encargado de arrestar al Moses le ira pisando los talones a cada paso que da, empero conforme avance la trama (y aumenten los cadáveres, jajaja) descubriremos que el propio agente Cooper es también un  peón más en este intrigante puzzle que guarda una sórdida conspiración en la cual esta involucrado el vicepresidente de Los Estados Unidos de América. Como podrá darse cuenta el respetable, la premisa que plantea el guión de Jon y Erich Hoeber  puede no resultar del todo nueva pues esta recurre a clásicas tramas argumentales de espionaje donde agentes se convierten en renegados del sistema que los hizo y deben limpiar su nombre, ejemplos tenemos la Saga Bourne (2002-2007) e incluso la última aventura del 007, Quantum of Solace (Foster, 2008); pero  aquí el guión infiere sobre  esas actividades ilegales que  el gobierno norteamericano ha realizado desde que se fundo la CIA allá por el año de 1947 (fechorías que se documentaron durante los años setentas en un expediente secreto conocido como Las Joyas de la familia, el cual vio la luz pública treinta años después), de ahí que el argumento utilice como mcguffin la misión que Los Estados Unidos ejecutó en Guatemala en los años 50 de las cuales fueron participes los agentes que ahora buscan ser eliminados por la propia agencia en la que trabajaron pues al parecer saben demasiado.

Sin embargo y como comentaba esto solo se vale como una excusa para que el director Robert Schwentke despliegue una serie de proezas visuales convirtiendo el film en una hazaña a nivel plástico (haciendo bastante justicia a la estética de cómic), dotando al mismo de un ritmo trepidante en donde el espectador no tiene la oportunidad de confirmar que el diseño de personajes es a todas luces tópico, empero esto no debe tomarse como un defecto pues la concepción de los mismos funciona bastante bien en el universo planteado tanto por los guionistas y director, por lo cual presenciar los diversos pasajes donde interviene Willis y compañía peleando mano a mano o utilizando alguna arma de fuego se agradecen de sobre manera, sobre todo cuando el respetable ve con cierto gozo como Helen “The Queen”  Mirren le dispara a un grupos de agentes del servicio secreto con una poderosa metralleta.

Importante también es decir que con todo y que las secuencias de acción estan bien montadas (la pelea que sostiene Bruce Willis y  Karl Urban en el interior de las oficinas de la CIA es de lo mejor del film) es el carisma y química entre los grandes actores lo que permite al espectador que estos se vuelvan creíbles, y por ende al respetable le concierna lo que pasa con ellos (y es que los momentos que incluyen cierto drama son bien llevados por estos y no se perciben sobrados), por ejemplo John Malkovich esta genial como el sicótico Marvin (hilarante la escena donde sale gritando detrás del vicepresidente de los Estados Unidos con una bomba amarrada a su pecho, (jajaja), Morgan Freeman aporta esa sobriedad y elegancia a su personaje con su sola presencia, Hellen Mirren esta excelente como la letal Victoria, Brian Cox en su pequeño papel no lo hace nada mal y Bruce Willis esta en su línea de John McClean.

Por otra parte los actores más jóvenes como Karl Urban y Mary Louise-Parker no desentonan a sus contrapartes maduras, y por último fue una sorpresa para su servidor volver ver frente a pantallas al mítico Ernest Brognine en un pequeño papel y descubrir a Richard Dreyfuss como el malvado Alexander Dunning, el villano en turno. Sin embargo solo podría achacar como aspecto perjudicial o inverosímil la relación que se da entre Frank (Willis) y Sarah (Mary Louise-Parker) ya que esta se desarrolla de manera bastante pueril y uno nunca termina de tragarse semejante arco argumental.  Ya para finalizar puedo decir que RED es una recomendable cinta de acción que tiene como mayor aliciente un  acojonante elenco (suficiente motivación para ver el film ¿no?), un ritmo y una plástica visual atractiva, al tiempo que su falta de seriedad sobre si misma y las grandes dosis de humor negro hacen que esta se  descubra como un film honesto y que si bien no pasará a los anales del cine de acción, por lo menos no le toma el pelo al espectador (¿alguien se acuerda de Fast Five?).

miércoles, 18 de enero de 2012

EL FUERA DE LA LEY de Clint Eastwood

TÍTULO ORIGINAL: Outlaw Josey Wales
AÑO: 1976
DURACIÓN: 135 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Clint Eastwood
GUIÓN: Phil Kaufman & Sonia Chernus
FOTOGRAFÍA: Bruce Surtees
MUSICA: Jerry Fielding
REPARTO: Clint Eastwood, Chief Dan George, Sondra Locke, John Vernon, Bill McKinney
PRODUCTORA: Warner Bros / Malpaso Company
GÉNERO: Western.

-Josey Wales: ¿Eres tu Diez Osos?
-Diez Osos: Yo soy.
-Josey Wales: Yo soy Josey Wales.
-Diez Osos: Eso he oído, eres el caballero gris. No quisiste la paz con los federales,   puedes marcharte.
-Josey Wales: No lo creo…… no tengo a donde ir.
-Diez Osos: Entonces morirás.
-Josey Wales: Vine aquí a morir contigo, o a vivir contigo. Morir no es lo más duro, lo duro es vivir. Todo lo que amábamos ha sido masacrado o violado. Las personas viven   juntas, no los gobiernos. Los gobiernos te engañan siempre. He venido a hablar o a  luchar, como lo desees. Vine para que sepas que mi palabra de muerte es cierta, así  como mi palabra de vida. Los hombres pueden vivir juntos sin matarse entre ellos.
-Diez Osos: Es una pena que los mentirosos estén a cargo de los gobiernos. Los comanches  ven el hierro en tu palabra de muerte y el hierro en tu palabra de vida, ningún papel  puede contener el hierro, debe venir de los hombres. La palabra de Diez Osos lleva   hierro de vida y muerte. Es bueno que los guerreros se encuentren en la batalla de la  vida o de la muerte……….. que sea la vida.

Como muchos lectores sabrán el género western es uno de mis favoritos ya que como he explicado anteriormente éste lejos de mostrar solo hombres rudos y mal humorados enfundando pistolas para demostrar su virilidad, implícitamente ahonda de manera fehaciente en aspectos tan complejos como es la naturaleza del propio ser humano por lo cual visionar parte de la obra de Sam Pekinpah, John Ford, Sergio Leone, Don Siegel y por supuesto la del propio Eastwood es adentrarse en un universo netamente paradójico (claro muy diferentes las obra de estos autores tanto en fondo como en forma), donde lo hermoso choca con lo brutal convirtiendo esta experiencia sensorial en un viaje lleno de lirismo,  de ahí que los protagónicos, esos seres llenos de adversidades geográficas, con avances tecnológicos arcaicos y sobre todo con una cultura insipiente, además tengan que coexistir con su propia bestialidad humana en aras de la búsqueda de una frágil y falaz civilidad.

De ahí que el propio Clint nos haya regalado para la posteridad cintas como Los Imperdonables (1992), El Jinete Pálido (1985) y por su puesto ésta cinta llamada El Fuera de la Ley, donde el otrora actor/realizador nos cuenta la cruenta historia de un Estados Unidos en post guerra civil (año de 1865 aproximadamente) en el que los habitantes de  los estados peleaban entre si defendiendo una libertad manida, atestando un ambiente lleno de asesinatos a los que no estuvieran de acuerdo con La Unión (agrupación creada por algunos senadores de Los Estados Unidos para controlar a los rijosos), desgracia que sufre el granjero Josey Wales (Clint Eastwood) una desoladora mañana de otoño cuando los botas rojas (mercenarios al servicio de la Unión) liderados por el sádico Terrill (Bill Mckinney) irrumpen en la propiedad del hombre solo para presenciar como le arrancan la vida a su esposa e hijo, mientras el queda mal herido ante la impotencia de no poder salvarlos; motivo por el cual cuando Wales despierta mal trecho se encuentra con que un grupo de rebeldes que también han sufrido los abusos de los legionarios se están organizando para derrocar a la Unión, por lo cual Josey se les une para vengar las muertes de sus seres queridos.

Sin embargo aun y cuando Josey Wales participa en incontables batallas en contra del ejercito opresor, este no logra resarcir el dolor y pena que le ha causado la perdida de su familia por lo cual cuando parece que la guerra ha terminado y los diferentes frentes rebeldes que peleaban por su libertad se rinden ante el gobierno, Josey decide quedarse solo como un nómada sin motivación alguna, empero sus acciones harán que el gobierno lo convierta en un fugitivo cuando nuestro protagonista descubra que el supuesto acuerdo que ofrece la Unión con los rebeldes es solo una emboscada para eliminarlos, por lo cual Josey en un intento de frustrar dicho embuste mata a varios soldados de la legión, operación que le ha costado que le pongan precio a su cabeza en todo territorio norteamericano. Es por este motivo que Josey Wales busca huir a México para evadir a los botas rojas quienes quieren su cabeza, sin embargo en su camino el duro y pétreo Josey (Eastwood) irá conociendo infinidad de gente a la cual ayuda en su largo viaje, lo que irá engrandando la leyenda que se ha forjando alrededor de su persona y paradójicamente aun y cuando el héroe busca de algún modo la muerte, descubrirá que sus acciones le deparan lo contrario.

Cuando uno visiona en primera instancia El Fuera de la ley imagina encontrar una historia de venganza  con un Clint Eastwood regio y expedito eliminando cuatreros a diestra y siniestra (sobre todo por como se desarrollan los primeros momentos), sin embargo conforme avanza la cinta descubrimos que tanto el planteamiento de personajes como el guión nos llevará por un sendero donde el film busca profundizar en aspectos más intrínsecos provocando que el discurso final se vuelva atemporal y se perciba despojado de grandilocuencias (gracias a un inteligente guión de Phil Kaufman), por lo cual incluso la época y entornos geográficos en los cuales se sitúan los eventos y donde encontramos paisajes áridos y desoladores, se descubran como aspectos narrativos que refuerzan de forma solvente la metáfora sobre la condición humana que nos quiere transmitir el Eastwood director (no por nada su servidor siempre ha pensado que los buenos western contienen algún ápice de misticismo y existencialismo).

Por lo cual no es casualidad que la interpretación que entrega Eastwood se perciba en demasía lacónica, provocando que su personaje se vuelva bastante rico en matices psicológicos, aun y cuando la figura de este también pueda percibirse en demasía ambiguo (aspecto que llevaría al siguiente nivel en el Jinete Pálido, al volver al personaje del reverendo casi una figura etérea); de ahí que el histrión oriundo de San Francisco componga una de las mejores actuaciones de su carrera pues aunque en la mayoría del film veamos a un Eastwood mal encarado, frunciendo el seño y  escupiendo tabaco, estos artilugios sin lugar a dudas dotan de humanidad al personaje de Wales volviéndolo entrañable. Como también se perciben honestos los diferentes personajes que convergen con el protagónico, por ejemplo los indios piel roja como  Leon Watie (interpretado con gran naturalidad por Chief Dan George) y Luz de Luna (Geraldine Keams), quienes se unen en primera instancia a Wales, y por último el imponente Diez Osos (Will Sampson) con el cual el inquebrantable héroe sostiene la conversación más importante que supone el punto neurálgico del film por su discurso ideológico cargado de gran estudio crítico y lleno de lirismo.

Y es que hay que acotar que dichos personajes estan tratados con gran respeto y dignidad por lo cual se encuentran despojados de manierismos baratos evitando con esto ser simples arquetipos, asi como también sucede con los papeles de Paula Treuman (como la abuela Sarah) y Sondra Locke (como Laura Lee) los cuales muestran de manera correcta el papel de la mujer de esa epoca. Tal vez el único personaje que podría considerarse algo arquetípico sea el Terrill de Bill Mckinney (el cual parece un perro rabioso que le respira en la nuca a Wales y sus aliados), sin embargo dicho planteamiento de este villano también podría interpretarse como la materialización de todos los males que aquejan a la humanidad, pues este sujeto es ambicioso, sádico, violento y amoral, por lo cual no desentona en absoluto en este extraordinario relato. Y por último el personaje de Al (John Match) es de algún modo la representación del espectador, ya que este solo ve con impotencia como se desarrollan los eventos sin poder hacer nada.

En lo concerniente al apartado visual hay que decir que Eastwood resuelve con solvencia el film, dotándolo de una imagineria visual y narrativa llena de poesía, con esos majestuosos paisajes en tonos ocres y rojizos enmarcados en espectaculares panorámicas, las cuales dan una sensación de ensueño gracias también a una fotografía naturalista que corre a cargo de Jerry Fielding. Por otro lado esta preciosidad que  el director plantea a nivel plástico se contrapone con la crudeza con la que Eastwood encuadra ciertas escenas, como por ejemplo aquella en donde Laura Lee (Sondra Locke) esta apunto de ser ultrajada sexualmente por una banda de cuatreros, o el mismo inicio de la cinta donde se nos muestran las atrocidades que comete la Unión en contra de la familia Wales.

Asi mismo debo resaltar que las secuencias donde intervienen tiroteos estan filmadas con gran pulso por lo cual El Fuera de la ley cumple en este apartado como cualquier Western cojonudo (sobre todo el tercer acto final donde Eastwood se despacha a los malos con ayuda de su familia adoptiva, genial). Ya para finalizar diré que usted no debe perderse esta exquisita cinta del maestro Eastwood, ya que dentro de ese minimalismo plástico y discursivo que se plantea el film, podemos encontrar una épica existencial que se vuelve universal y por ende atemporal, la cual además contiene un carismático protagonista, algunas dosis de humor negro y una banda sonora que cierra con broche de oro esta producción que por momentos no veía la luz cuando Phil Kaufman (guionista y director en un principio) abandonó el proyecto por diferencias creativas, hasta que el propio Clint le retomo para convertirlo en un clásico del cine.

jueves, 12 de enero de 2012

ROCKY IV de Sylvester Stallone

TÍTULO ORIGINAL: Rocky IV
AÑO: 1985
DURACIÓN: 90 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Sylvester Stallone
GUIÓN: Sylvester Stallone
FOTOGRAFÍA: Bill Butler
MUSICA: Vince DiCola
REPARTO: Sylvester Stallone, Talia Shire, Burt Young, Carl Weathers, Brigitte Nielsen, Tony Burton, Michael Pataki, Dolph Lundgren
PRODUCTORA: United Artits
GÉNERO: Drama. Acción.

“Quizás lo único que pueda hacer es aguantar todos sus golpes, pero para vencerme tendrá que matarme, para matarme tiene que tener valor para ponerse delante de mí y para eso también tendrá que estar dispuesto a morir. No se si está preparado para hacerlo. No lo sé.”
-Rocky Balboa (Sylvester Stallone)


Recuerdo con gran nostalgia aquellos viajes dominicales que su servidor realizaba con su hermano y su padre en uno de los tantos  y gigantescos mercados callejeros de interminables caminos de una ciudad de México ya muy lejana, donde uno encontraba infinidad de chucherias como juguetes importados de segunda mano, videojuegos, un sinfín de comida y por supuesto no podía faltar la tan añeja venta de material cinematográfico clandestino en el por ese entonces funcional formato vhs y hasta beta (ahora ya rudimentarios y casi extintos)  de aquellos lejanos años ochentas y noventas, donde los peculiares casetes tenían en su frente el nombre del titulo rotulado con plumón en una etiqueta que nos informaba vagamente el contenido de la cinta. El hecho es que comprar dicho material era un ejercicio casi antropológico cuando de buscar tal o cual titulo se trataba, y aun más difícil cuando se es un chaval de 10 u 11 años al cual le prohíben el acceso a cierto material, es asi como su servidor pudo visionar cintas como  aquella aterradora cinta de hombres lobo llamada Aullido (Joe Dante, 1980), la compleja y erótica El Amante de Jean Jacques Annaud (a escondidas por supuesto, jajaja) e infinidad de títulos de Van Damme como la cutre Cyborg (Albert Pyun, 1989) y  muchas cintas del buen Stallone.

Bueno el punto al que su servidor quiere llegar con estas melancólicas disertaciones es que fue en una de esas adquisiciones clandestinas que mi padre nos compro a mi y a mi querido hermano Rocky IV, tal vez la entrega más estrambótica y excesiva de la saga, cinta en la cual se pierden por completo los rasgos que dieron identidad al personaje creado por el propio Stallone (aspectos que intentara rescatar en la fallida quinta parte), más sin embargo también hay que decir que con todo  lo pueril y absurda que pueda resultar en su discurso, también es indudable que es por mucho la más entretenida (no por nada mi hermano la veía casi a diario, jajaja) pues este film casi se convierte en un comic en movimiento, con toda esa estética videoclipera, la inserción de aspectos netamente comerciales de la epoca (encuadres a tales o cuales marcas y exposición de tecnología como el robot que sale en el film) y por supuesto una banda sonora que se ha vuelto de culto hacen de Rocky IV una de esas cintas que su servidor guarda con cierto cariño.

Pero vayamos por partes, la cinta inicia mostrándonos una peculiar imagen en la cual asistimos como un par de puños metálicos, ataviados con guantes de boxeo se colisionan entre si provocando una gran explosión, cabe hacer mención que dichas fundas llevan consigo la bandera de Los Estados Unidos de América y la bandera de La Unión Soviética (con esto el espectador ya puede imaginarse por donde van los golpes a nivel narrativo, jajaja), instantes después asistimos a los últimos minutos de la batalla que sostiene Balboa (Stallone) en contra de Clubber Lang  (la peor pesadilla que Rocky  haya conocido hasta el momento, y tal vez el personaje peor trazado de la saga por cierto) para que después de tres insípidos rounds  el Semental Italiano se alce de nueva cuenta como el triunfador indiscutible de los cuadriláteros (mientras la pieza musical “Eye of Tiger” engalana dicha secuencia de heroicidad), en gran parte a la ayuda que le ofreció su amigo Apollo Creed (Carl Weathers) con aquellos duros y homo eróticos entrenamientos que sostuvieron ambos gladiadores en la playa (jajaja). Momentos después nuestro protagonista regresa a casa donde lo espera su amada esposa Adrian (Talia Shire), el pequeño Rocky (Rocky Krakoff) y su cuñado Paulie (Burt Young) para festejar el cumpleaños de este último.

Mientras esto sucede se anuncia en las noticias que el campeón amateur de boxeo originario de la Unión Soviética, Iván Drago (Dolph Lundgren) ha llegado al país de las barras y las estrellas para enfrentarse con el campeón de dicho país, empero Rocky ya se ha retirado y al parecer no tiene ningún interés en dicho enfrentamiento, sin embargo Apollo Creed (Weathers) quien lleva más tiempo en el retiro aun sigue añorando sus viejas glorias, motivo por lo cual decide enfrentar a Drago para demostrarse primeramente que no es un viejo y por supuesto para  enseñarle a los rusos que ser americano es lo más cool que pueda existir (como nos lo hiciera saber el abuelo del soul James Brown con su canción Living in América). 

Obviamente Rocky desaprueba la loca idea de Apollo y no muy convencido termina por apoyarlo para que luche contra el ruso, sin embargo la pelea de exhibición saldrá bastante mal cuando el poderoso atleta soviético mate al ex campeón norteamericano dentro del cuadrilátero al mostrar todo su poderío asestando varios golpes mortales a este, haciendo que la pelea se convierta en una masacre para un mal trecho Creed que cae derrotado ante la mirada atónita de Balboa y los centenares de asistentes que presenciaban tan mórbido espectáculo; motivo por lo que ahora Rocky tendrá que volver a ponerse los guantes (y los calzoncillos de Apollo, jajaja) para enfrentar su reto más difícil al viajar directamente al gélido infierno que significa el corazón de Rusia, con el único objetivo de vengar la muerte de su mejor amigo y exponer al mundo de una vez por todas que Los Estados Unidos son la única potencia legítima en el mundo, faltaba más.

Como el lector podrá darse cuenta el discurso neurálgico que el film plantea es a todas luces aborrecible, empero lo que hace pasable dicho ejercicio cinematográfico (para otros más solo un menjurje) es sin lugar a dudas esa nimiedad y hasta inocencia con la que Stallone plantea un evento tan importante como lo es la Guerra Fría, convirtiendo dicho suceso en una mera anécdota la cual llega solo a compararse con un panfleto político (¿que esperaban ni que fuera Kubrick?) que agradecerán encarecidamente los devotos a la administración Reagan, y por supuesto odiaran las demás partes del conflicto involucradas, incluyendo a gran parte de la  comunidad internacional (jajaja), no por nada un año después el director de origen finlandés,  Aki Kaurismâki realizo un cortometraje de 8 minutos llamado Rocky VI para satirizar y expresar lo que pensaba de la cinta de Stallone (obviamente no simpatizaba con la visión de Sly, jajaja).

Pero dejando de lado el discurso ideológico de Rocky IV, lo que la vuelve entretenida es sin lugar a dudas esa edición y ritmo trepidante que emplea Stallone para contarnos esta misión casi suicidad del protagonista, y es que está muy claro que el film se encuentra dividido en dos partes claramente diferenciables, por una parte encontramos una primera mitad  que se nos plantea como una drama, el cual esta desarrollado con bastante prisa y por ende no ahonda mucho en las motivaciones de los personajes pues al parecer el Stallone guionista infiere que como ya los conocemos pues no necesita perder mucho tiempo en este aspecto (ahora los personajes son más arquetípicos que en anteriores entregas), de ahí que Apollo Creed (Weathers) ahora sea el personaje sacrificado en aras de ensalzar la figura del protagónico, es asi como dicho personaje queda eliminado de la saga de manera casi hasta insultante pues el Apollo de esta entrega esta más exagerado, ahora es más narcisista y odioso por lo que incluso el respetable hasta siente una leve satisfacción cuando Drago (Lundgren) se lo despacha.

Por otra parte Iván Drago (un Lundgren que se hiciera famoso por este papel) esta representado de tal forma que parece una maquina sin sentimientos ni emociones, como  si los rusos fueran seres fríos e indiferentes, no por nada hasta los métodos que utilizan estos para preparar físicamente a Drago muestran indiscriminadamente la implementación de tecnología y químicos como queriendo decirnos que ellos son los malos de la película, los sujetos que tienen en su poder las bombas nucleares (jajaja).  Por lo demás tanto Talia Shire como Burt Young (haciendo de Patiño), siguen en su línea y pues estan ahí para cobrar unos cuantos miles de dólares al igual que Tony Burton y Brigitte Nielsen (la señora de Stallone por aquellos años)  como Duke y Ludmilla respectivamente.

Ahora pasando al desarrollo de la segunda mitad y verdadero entretenimiento del film, es aquí  donde el espectador se emociona con aquellos videos clips que nos presenta Stallone tratando de armar una obra coherente a nivel visual y narrativo, motivo por lo que pasaran a la posteridad esos pequeños videos como No easy way out (tema de Robert Tepper) donde un desconsolado Rocky maneja solitariamente su deportivo de noche,  recordando a su amigo Apollo, o aquellas míticas pistas llamadas Training Montage de Vince Dicola y Hearst on Fire de John Cafferty, las cuales se encargan de enmarcar el duro entrenamiento que Rocky mantiene en terrenos soviéticos, donde el héroe vence adversidades como el clima y el celoso resguardo de agentes pertenecientes a la KGB que observan celosamente los rudimentarios métodos que emplea éste para vencer al héroe ruso; al tiempo que Drago hace lo mismo pero con métodos más avanzados como si un deportista del futuro de tratase.

Claro que todo esto solo es un preámbulo para el platillo principal, la pelea final entre Drago y Rocky en esos dieciocho brutales, sangrientos y dolorosos rounds (filmados con gran solvencia por cierto, y bien coreografiadas los cuales sin lugar a dudas rozan el gore) donde Balboa además de enfrentar al gigantesco gladiador también tiene que vencer a un público hostil que lo quiere ver muerto, para posteriormente doblegar a golpes a su oponente (faltaba menos) y cerrar con ese manido y no menos edulcorado discurso que escupe nuestro protagonista donde nos dice que todos podemos ser amigos por ser iguales, no importando la nacionalidad, por lo cual los cientos de rusos que miraron el espectáculo al final se convencen de las palabras del buen Rock (jajaja).

Ya casi para finalizar diré que  la dirección de Stallone dista mucho de las primeras entregas, haciendo de esta la más comercial a nivel plástico. Así que solo diré que si, por muchos aspectos Rocky IV puede resultar una bazofia para muchos espectadores (opinión muy válida)  sin embargo a más de dos décadas de su estreno debo acotar que ésta cinta aun me sigue emocionando y entreteniendo, pues he encontrado en ella un placer culpable que aunque usted no lo crea ahora me resulta aun más fascinante, pues encuentro en ella un compendio de expresiones socio culturales propias de una época irrepetible dignas de análisis  (la llegada del videoclip como expresión cultural gracias al nacimiento de MTV en 1981, por ejemplo) que aun sigo decodificando con el paso del tiempo, aseveraciones que Umberto Eco ya adelantara en su obra Apocalípticos e Integrados, la cual plantea que según la experiencia y bagaje de cada individuo, este procesará tal o cual mensaje según su experiencia, y aun más importante que toda obra o expresión cultural puede ser diseccionada.


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domingo, 8 de enero de 2012

ASI PASA CUANDO SUCEDE de Woody Allen

TÍTULO ORIGINAL: Whatever Works
AÑO: 2009
DURACIÓN: 92 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Woody Allen
GUIÓN: Woody Allen
FOTOGRAFÍA: Harris Savides
MUSICA: Varios
REPARTO: Larry David, Evan Rachel Wood, Henry Cavill, Patricia Clarkson, Michael McKean, Ed Begley Jr., Cassidy Gard, Lyle Kanouse, Steve Antonucci, James Thomas Bligh, Chris Nunez
PRODUCTORA: Sony Pictures / Wild Bunch / Gravier Productions
GÉNERO: Drama. Comedia.


Gracias a Dios (como si existiera dicho ente etéreo, jajaja) pude visionar por fin Whatever Works o como la bautizaron aquí en México, Asi pasa cuando sucede, la obra previa que Allen filmara antes de Conocerás al Hombre de tus Sueños y que inexplicablemente viera la luz mucho después en formato casero que aquella última obra que el genio neoyorkino realizara en Inglaterra (en gran parte a las distribuidoras), y debo decir que como sucede la mayoría de las veces con la obra del buen Woody  la espera valió la pena ya que quien quiera pasar hora y media disfrutando de buen cine encontrará en esta cinta a un Allen en plenitud creativa e intelectiva (aspectos que nunca se han ido realmente), retomando de nuevo esos pathos que tanto lo han interesado durante la mayor parte de su filmografía y que ha vertido a través de sus diversos alter egos, como ahora es el caso del genial Larry David (co creador de Seinfeld y guionista de Saturday Night Live) quien queda como anillo en esta divertida e incisiva comedia romántica.

La historia comienza mostrándonos a varios sujetos que comen y charlan en una banquita de las afueras de un pequeño restauran neoyorquino, allí los hombres  mantienen una intensa charla en donde sobresalen ciertas disertaciones sobre si la religión es de verdad un aspecto benéfico para la sociedad, o en su defecto es solo una creación que solo los poderosos utilizan para manosear las conciencias de los individuos. Como es obvio tres de los sujetos sostienen que esta tiene más gracias para los seres humanos que defectos, sin embargo en ese momento el único sujeto que esta en desacuerdo arremete contra estos argumentando que no es que la religión este mal, que incluso sus preceptos  como los  del marxismo son honorables empero tienen una gran falla que no fue considerada por sus creadores, pues estos códigos éticos son manidos por los gusanos (los hombres, carcajadas de un servidor) que solo ven por sus intereses, en ese momento el protagonista se levanta y se dirige directamente al espectador explicando que los hombres con lo que habla no entienden nada.

Es asi como el respetable conoce a  Boris Yellnikoff (Larry David) nuestro protagónico,  un ex profesor de mecánica cuántica bastante misántropo y mal humorado que odia las relaciones interpersonales (se divorcio de su mujer aun cuando era una dama refinada e intelectual por considerar que su relación era demasiado perfecta, jajaja) el cual considera que la humanidad es un simple despojo de seres limitados en sus capacidades intelectivas (Boris estuvo nominado al premio Nóbel, según el) y por si fuera poco además es  hipocondríaco, dicho de otra manera, Boris es la concentración de las personalidades de Gregory House (Hugh Laurie), Sheldon Cooper (Jim Parsons) y probablemente un poco de Alan Moore (jajaja), un sujeto que nadie quisiera como amigo,  ¿pero el respetable se preguntará a que se dedica tan iracundo personaje? Pues nuestro distinguido amigo después de tratar de suicidarse por no encontrar más motivación en su vida, solo obtiene una gran cojera por lo cual ahora cobra unos dólares por enseñar ajedrez en el parque a niños a los que considera menos que monos (jajaja).

Sin embargo la horrenda personalidad de Boris cambiara (solo un poco) cuando cierto día llegue a su vida una joven llamada Melody (Evan Rachel Wood), una chica que  le pide asilo para pasar la noche ya que acaba de inmigrar a la gran ciudad, pues aparentemente huye de un pasado turbio (es hija de un matrimonio adinerado con cierto fanatismo por la religión), pero para sorpresa de Boris (y del propio espectador) estos acaban casándose después de un año de convivencia y  cientos de tertulias sobre la condición humana, pues al parecer  a la bella Melody la personalidad corrosiva del sexagenario la ha cautivado, claro la relación amorosa de este disfuncional par no será del todo fácil cuando la ultraconservadora madre de Melody, Marrieta (Patricia Clarkson), vuelva a ingresar a la vida de la joven para mover de nuevo la sosegada vida de Boris.

Y este sería a grandes rasgos la premisa que Allen nos presenta en esta inteligentísima y disfrutable cinta que sin lugar a dudas lleva al extremo la exploración de las idiosincrasias del ser humano en terrenos tan ominosos como es el pesimismo sobre la propia existencia, haciendo que el relato se torne cien por ciento nihilista, pero a diferencia de Match Point (2005) o Los Inquebrantables (2007) las cuales  también tienen al destino como un componente narrativo importante, el director norteamericano retoma de nuevo la inserción de sutilísimos gags plagados de humor incendiario para fungir como catalizadores catárticos que harán las delicias de los espectadores más avispados; por lo cual estos además de profundizar sobre temas tan peculiares y en su mayoría tan satanizados como el sexo, el arte, la existencia de Dios, la homosexualidad, etc. serán abordados con cierto desenfado haciendo también que el espectador menos familiarizado con la obra de Allen perciba la cinta como una obra prosaica.

Y esto funciona en gran parte al diseño de personajes los cuales si bien pueden parecer meros clichés (por lo arquetípico de sus rasgos aparentemente), indudablemente trabajan como símbolos sociales y/o culturales que hacen que esta sátira sobre las relaciones personales (a varios niveles) se descubra como un incisivo análisis que se torna hasta antropológico, de ahí que habrá muchos a los que el personaje que interpreta tan deliciosamente Larry David les caiga en la punta del hígado pues podrían ver en este la representación del negativismo y el pesimismo, empero es importante decir que dicho protagónico no busca cautivar al espectador si no por el contrario concientizarlo a base de la desacralización de temas que a la mayoría del público parecen intocables. Eso si por momentos se percibe que el performance de David es solo la representación de si mismo (jajaja), lo que si es indudable es que este representa genuinamente el alter ego del propio Woody Allen.

De los demás intérpretes hay que decir que como sucede en la obra de Allen, funcionan como pequeñas piezas de rompecabezas que aportan peso a las situaciones, provocando a su vez que las relaciones no se perciban forzadas y el ritmo de la cinta camine como relojito. Así mismo hay que mencionar que tanto las interpretaciones de Evan Rachel Wood como la dulce e idealista pareja de Boris, Patricia Clarkson como la mujer madura que busca experimentar cosas nuevas para hallarle sentido a su vida (hasta se ejecuta un menage à trois, jajaja) e incluso el pequeño papel que hace Henry Cavill (el próximo Superman cinematográfico) como pretendiente de Melody, logran dotar de tridimensionalidad a sus personajes por lo cual se vuelven interesantes.

Otro aspecto que a su servidor le pareció agradable fue ver que el realizador regresó a su amada Manhattan para desarrollar tan peculiar historia por lo cual se respira cierta nostalgia que recuerda a la obra clásica de Allen. Por supuesto el apartado visual como siempre se percibe solvente (creo que el buen Woody como Eastwood o Scorsese realizan el trabajo detrás de cámaras hasta con los ojos cerrados) y la banda sonora empleada se descubre exquisita. Ya para finalizar solo diré que no deben perderse Así pasa cuando sucede, ya que esta obra tan agria sin lugar a dudas les sacará infinidad de carcajadas a todo aquel que se deje llevar por las disertaciones de un viejo al cual le sigue pareciendo fascinante el escudriño de la naturaleza humana.