jueves 16 de febrero de 2012

NIDO DE RATAS de Elia Kazan

TÍTULO ORIGINAL: On The Waterfront
AÑO: 1954
DURACIÓN: 108 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Elia Kazan
GUIÓN: Budd Schulberg (Artículo: Malcolm Johnson)
FOTOGRAFÍA: Boris Kaufman (B&W)
MUSICA: Leonard Bernstein
REPARTO: Marlon Brando, Eva Marie Saint, Karl Malden, Lee J. Cobb, Rod Steiger, Pat Henning, Leif Erickson, James Westerfield, John Heldabrand, Rudy Bond, Martin Balsam, John Hamilton
PRODUCTORA: Columbia Pictures. Productor: Sam Spiegel
GÉNERO: Drama.

¡Pude haber sido alguien!, En lugar de un pordiosero, que es lo que soy. Aceptémoslo.
-Terry (Marlon Brando) confrontando a  su hermano Charley (Rod Steiger)

Es bien sabido por la comunidad cinéfila que Elia Kazan es uno de los grandes referentes del cine norteamericano de principios de los cincuentas y finales de los sesentas todo gracias a que el director de origen griego era un experto en la puesta en escena (todo a su experiencia como director de teatro a inicios de su carrera) al tiempo que exploraba de manera cruda y sin concesiones aspectos tan humanos como las relaciones de pareja reflejadas en Un Tranvía Llamado Deseo (1951), el doloroso proceso de crecimiento en Al Este del Corazón, (1955) y por supuesto disecciona con maestría las formas en como el hombre se corrompe a varios niveles morales como queda constatado en ¡Viva Zapata! (1952) y por supuesto en esta Nido de Ratas, filme en el que Brando colaboraría por tercera y última vez al lado del realizador.

La historia inicia a partir de que cierta noche un tipo llamado Terry Malloy (Marlon Brando), un ex boxeador fracasado que pertenece al corrupto sindicato de cargadores de los muelles de Nueva York, el cual es comandado por el conocido capo Johnny “Simpático” (Lee J. Cobb), se encarga de emboscar a su mejor amigo Doyle quien es asesinado por los hombres de Johnny cuando este se entera que el joven abrió la boca ante algunas autoridades tratando de revelar ciertos manejos turbios por parte de dicha asociación sindical. Sin embargo Terry (Brando) lejos de sentirse satisfecho por su fechoría percibe dentro de si gran decepción, sobre todo cuando hace acto de aparición en la escena del crimen un hermosa joven llamada Edie (Eva Marie Saint), la hermana de Doyle quien envuelta en cólera exige a las autoridades, pero sobre todo a los trabajadores del muelle que ya no se callen más y revelen las transgresiones de Johnny; pero como es de esperarse nadie abre la boca por temor a acabar como Doyle por lo cual ni la presencia del padre Barry (Karl Malden) logran subsanar un poco el dolor e impotencia que siente Edie, todo esto mientras Terry observa con cobardía desde su trinchera junto a los hombres Johnny.

Empero Terry (Brando) no logra explicarse por que no consigue sentirse mejor con todo y que  goza de ciertos privilegios al ser uno de los hombres distinguidos de Johnny (Cobb), sobre todo cuando diariamente es escogido para trabajar en los muelles en tareas que prácticamente no le exigen esfuerzo alguno para recibir una paga, mientras decenas de hombres se quedan diariamente sin laborar aun y cuando tengan que rogar por una oportunidad para ser escogidos. Pero cuando el padre Barry (Malden) junto a Edie (Saint) comiencen a organizar a los obreros para que se revelen ante tanta impunidad, el mal trecho Terry comenzará a cuestionar sus acciones por lo cual en determinado momento se unirá a la causa de estos, en consecuencia también cuando inicia una relación sentimental con la frágil Edie y busca vengar la muerte de su hermano Charley “The Gent” (Rod Steiger) se niega a asesinar a Terry por ordenes de Johnny.

Como el respetable podrá leer tal vez el argumento que plantea Budd Schulberg parezca algo tópico si tomamos en cuenta que ante tantos años de cine hemos podido presenciar infinidad de cintas con premisas similares como F.I.S.T (Norman Jewison, 1978),  Hoffa (Danny DeVito, 1992) e incluso North Country (Niki Caro, 2005) donde se explora y diseccionan de formas diversas (unas más logradas que otras por supuesto) el origen, las causas y lo más importante, como se desarrollan a varios niveles los actos de corrupción a los que estan expuestos aquellos órganos no gubernamentales que fueron creados con el objeto de defender a la clase obrera de los abusos para encontrar igualdad social, pero mas sin embargo y como sucede en la mayoría de los casos, estos quedan relegados al servicio de los líderes sindicales que ven a dichas organizaciones como negocios personales para amasar incalculables riquezas aun a costa de dañar miles de familias sin remordimiento alguno, si no basta con revisar alguno de los sindicatos más dañinos en la historia del México contemporáneo como es el de los maestros (SNTE), el cual se encuentra liderado desde el año 1989 por la líder vitalicia, la maestra Elba Esther Gordillo, personaje político bastante ominoso que tiene la capacidad de voltear la balanza para favorecer o arruinar a tal o cual partido según su conveniencia política o económica.

Pero volviendo al tema meramente cinematográfico debo decir que el film de Kazan funciona perfectamente ya que lejos de retratar una historia manida o dramatizada en cuanto a situaciones (recordemos que el film surge gracias a una serie de artículos que publicó Malcolm Johnson, un reportero del New York Sun el cual descubrió las corruptelas sindicales a partir de la muerte de un trabajador) este opta por dotar de motivaciones y pathos a sus personajes haciendo creíble el relato y por ende sus ramificaciones morales y/o sociales. De ahí que la evolución que sufre el personaje que interpreta Brando se perciba bastante verosímil, al tiempo que funciona como eje para que la historia avance; pues incluso aunque por momentos este se percibe algo antagónico, es por sus actos que se desencadena todo lo que sobreviene en la historia como si se desmoronará un castillo de naipes.

Por tal motivo la historia de redención que a primera vista se puede vislumbrar queda como aspecto secundario ya que si analizamos bien el film éste trata de ahondar en aspectos más complejos y sombríos como lo son la desesperanza que el ser humano divisa sobre su propia condición, ya sea por factores sociales, políticos o culturales; pero que paradójicamente también profundiza en un discurso doloroso que va enfocado al  contexto del white trash, el cual se percibe duro y  sin concesiones pues este refleja de muchas formas el momento tan sombrío y lleno de zozobra que vivía la nación norteamericana en torno al macarthismo (el cual sufrió en carne propio el propio Kazan años después). Es por esto que todos los personajes se encuentran desprovistos de herramientas que les ayuden a salir de ese entorno tan pesimista y asfixiante que se ven representados en aquellos oscuros callejones y fríos muelles de la bahía neoyorkina, por lo cual de manera inteligente el realizador norteamericano vuelve a valerse de una puesta en escena soberbia que aprovecha los entornos geográficos y las atmosferas opresivas (dotadas de una portentosa fotografía) para enfatizar en la psicología de sus personajes.

Ahora bien nada de esto funcionaría tan bien sin no fuera por las excelentes actuaciones de un reparto que no tiene ningún desperdicio, encabezado por un joven y recién descubierto Marlon Brando (que pusiera sobre si los reflectores con su actuación en Un Tranvía Llamado Deseo) el cual aquí entrega un soberbio performance que se descubre rico en matices, dominando su difícil personaje a través de infinidad de gestos, miradas y por supuesto una interpretación bastante natural que hace de su Terry Malloy un ser humano de carne y hueso, lleno de defectos pero ávido de encontrar una puta luz en el camino que le brinde un poco de redención; para muestra se encuentra la ya mítica  escena que representa el punto nodal del film, en donde Brando sostiene una conversación en el interior de un auto con el actor Rod Steiger (quien interpreta a su hermano) donde este le reclama que por su culpa es un perdedor sin ambiciones. Cabe hacer mención que dicha escena esta llena de emotividad y nihilismo.

Por otra parte Karl Malden como el padre Barry (quien ya habia trabajado con Elia Kazan y Brando en El Tranvía), se vuelve una pieza fundamental para que la historia vaya tomando cierto rumbo pues este se mueve como un símbolo de esperanza, al tiempo que el actor brinda una actuación  bastante portentosa. Asi mismo Lee J. Cobb compone a uno de los villanos más emblemáticos del cine (no solamente del universo gansteril), pues dota a su Johnny “Simpático” de todas esos vicios que aquejan al ser humano y que desgraciadamente siguen patentes aun en la actualidad, y por último Eva Marie Saint sale airosa con su papel de mujer frágil pero a su vez contestataria. 

Ahora bien y como había comentado anteriormente, la labor de Elia Kazan detrás de cámaras es asombrosa pues dota a su film de un ritmo tan sagaz que el respetable solo puede dejarse llevar ante la maestría narrativa que el realizador imprime a este relato que solo va increscendo a cada paso hasta concluir en ese pesimista clímax final. Por supuesto el apartado visual es estupendo, las atmósferas, la composición de planos, la fotografía e incluso la banda sonora, por lo cual el film en su totalidad es una obra exquisita. Ya para finalizar debo decir que Nido de Ratas es una de las mejores cintas que Kazan haya realizado y por supuesto de Marlon Brando como interprete (no por nada ambos ganaron ese años el Oscar como mejor director y actor respectivamente), por lo cual usted distinguido lector no debe perderse pues a casi sesenta años de su estreno el film se sigue percibiendo fresco, al tiempo que su servidor encontró algunas similitudes con la obra de Scorsese por lo cual no dudo que el realizador griego fungiera como una influencia en el director ítaloamericano.

Como apunte curioso y para cerrar diré que dos de los protagonistas de Nido de Ratas tienen que ver directamente con el Superman cinematográfico, Marlon Brando y Eva Marie Saint actores que en los años de 1978 y 2006 (respectivamente)interpretan a los padres del último hijo de Kriptón.

lunes 6 de febrero de 2012

CIENCIA FICCIÓN: GIGANTES DE ACERO

TÍTULO ORIGINAL: Real Steel
AÑO: 2011
DURACIÓN: 126 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Shawn Levy
GUIÓN: Leslie Bohem, John Gatins, Dan Gilroy, Jeremy Leven (Historia corta: Richard Matheson)
MUSICA: Danny Elfman
FOTOGRAFÍA: Mauro Fiore
REPARTO: Hugh Jackman, Dakota Goyo, Evangeline Lilly, Anthony Mackie, Kevin Durand, Hope Davis, James Rebhorn, Marco Ruggeri, Karl Yune, Olga Fonda, John Gatins
PRODUCTORA: DreamWorks SKG / ImageMovers / Angry Films
GÉNERO: Ciencia Ficción.


Es muy recurrente que la industria cinematográfica vierta sus exaltaciones discursivas e ideológicas a través de filmes donde el deporte funciona como metáfora para resaltar ciertas virtudes o hazañas humanas, ejemplos encontramos muchos, ahí se haya aquella divertida The Mighty Ducks (Stephen Herek, 1992) donde Emilio Estévez interpretaba a un júnior que después de ser sentenciado a prestar servicio social gracias a un comportamiento destructivo, es el encargado de capitanear un equipo de jockey formado por un grupo de chicos marginados los cuales gracias a valor y coraje logran ser campeones de una pequeña liga. Por supuesto el film de la Disney cuenta con los ingredientes perfectos que balancean por dosis iguales  drama, romance y heroicidad por lo cual la cinta se descubre como una afortunada historia de redención y se descubre como uno de los títulos menos costrosos de la factoría del ratón Miguelito, provocando que el titulo protagonizado por Estévez gozara de gran aceptación y por ende la obligada secuela menos afortunada.

El fútbol soccer también ha tenido sus contrapartes fílmicas con aquella Victory de John Huston (1981), cinta ambientada en la segunda guerra mundial donde un grupo de soldados  de la resistencia nazi que se encuentran confinados en un campo de guerra se juegan la vida en un partido contra el equipo teutón. Cabe hacer mención que tanto el argumento como el casting es para jalarse los pelos (jajaja) pues aquí podemos ver a un Sylvester Stallone en pleno ascenso al estrellato junto a un Michael Caine que se come al interprete de Rambo con una actuación casi en automático, y la cereza en el pastel es poder ver actuar junto a este par al astro futbolista brasileño, Pele.  Ya por último y para no extenderme demás pues los ejemplos son innumerables, citare el film de John G. Avidsen de 1976 llamado Rocky, cinta que se ha vuelto ya un referente en la cultura popular que ha perdurado con los años en el inconsciente colectivo de millones de cinéfilos de todo el mundo, y con el cual se pueden encontrar inmensidad de similitudes al titulo que protagoniza Hugh Jackman, ya que sin lugar a dudas el boxeo sirve en demasía como vehículo para representar aspectos netamente existenciales y se acomoda a la perfección para contar historias de exoneración.

Pero comencemos, Gigantes de Acero nos cuenta la historia de un futuro no muy lejano en donde los deportes han evolucionado de tal manera que ahora estos son realizados por enormes robots (por lo menos su servidor a si lo infiere pues solo se muestra este aspecto en el boxeo), todo en afán de saciar las exigencias de un espectador que busca más y más adrenalina por lo cual ahora las peleas pugilísticas las realizan esos gigantes de acero hasta que alguno de los contrincantes quede despedazado. Es así como conocemos a Charlie Kenton (Hugh Jackman) un ex boxeador fracasado que se dedica a viajar a través de la nación norteamericana para enfrentar a su mal trecho robot por unos cuantos miles de dólares, sin embargo la mayoría de las veces las cosas no salen del todo bien pues la ambición económica de nuestro amigo y sus malas decisiones lo llevan a terminar con su androide deshecho al tiempo que siempre se ve sumergido en peleas y perdidas económicas.

Pero cierto día cuando regresa a casa para tratar de arreglar lo que queda de su último robot (que fue despedazado cuando lo enfrentó contra un toro en un rodeo) con la ayuda de su novia Bailey (Evangeline Lilly), recibe la noticia de su ex esposa ha muerto y la patria potestad de su hijo Max (Dakota Goyo) es solicitada por su cuñada Debra (Hope Davis) la cual esta casada con un prominente hombre (James Rebhorn) quien decide encargarse de su sobrino. Por supuesto a Charlie (Jackman) le interesa un cojón lo que suceda con su vástago y decide entregarlo a su cuñada por una considerable cantidad de dinero para poder adquirir otro robot y regresar al negocio, por lo cual se arregla con el esposo de esta, pero solo existe una condición y esta es que Charlie cuide de Max (Goyo) por un mes mientras sus nuevos progenitores se encuentran de vacaciones.

Como el respetable podrá inferir el tiempo que pasaran juntos padre e hijo servirá para conocerse y encontrarse a si mismos, todo esto enmarcado a través de un viaje que los protagónicos realizan a través de varios estados cuando acompañan en cada lucha al pequeño Atom (el cual descubre en un deshuesadero de robots el propio Max) un robot de primera generación que no cuenta con el suficiente “poder” para vencer a adversarios más fuertes que el, pero que a comparación de estos esta dotado de algo más que no tienen los otros, corazón; aspecto que lo hará ganar  cada enfrentamiento que afronta por lo cual comenzará a ganar cierta reputación en los pequeños circuitos de boxeo, hasta que gracias a esto el disfuncional trío tenga en sus manos la oportunidad de competir por el campeonato de boxeo profesional en contra del gran Zeus (jajaja ¿padre de Apollo?), el más poderoso e invencible armatoste creado por una de las más avanzadas empresas tecnológicas de la epoca.

Si bien la premisa es algo sencilla  y muchas veces vista (con todo y que la escribieron cuatro sujetos) son las motivaciones y diseño de personajes donde el filme del muchas veces autocomplaciente director Shawn Levy (Una Noche en el Museo 1 y 2) logra funcionar, y es que es de agradecer que los guionistas no quieran tomarle el pelo al respetable con situaciones maniqueas o lacrimógenas, algo muy recurrente en filmes de esta índole, por ejemplo su servidor recuerda aquella ochentena y cutre cinta llamada Halcón (Menahem Golan, 1986) donde Stallone interpretaba a un camionero que viaja de estado en estado compitiendo en un torneo de vencidas al lado de su hijo (al cual también se le murió la madre) para obtener un preciado premio, donde a final de cuentas el discurso sobre lo verdaderamente importante se viene a bajo gracias a un tratamiento de guión  pueril y manido, y por supuesto a una de las peores interpretaciones de Sly, provocando que dicha cinta sea de lo peorcito de su filmografía.

En cambio en la cinta que protagoniza el siempre carismático Hugh Jackman podemos descubrir a personajes que si bien no dejan de ser algo arquetípicos por lo menos se encuentran dotados de pathos, por ejemplo Charlie Kenton es un sujeto lleno de grandes defectos y carencias emocionales lo que hace que dicho personaje se perciba como un verdadero hijo de puta, el cual basa su moral en ganancias económicas, pero que sin lugar a dudas debajo de aquella careta de tipo rudo e inexpresivo se encuentra un hombre con anhelos y sueños rotos los cuales quedan al descubierto cuando su hijo Max se los refleja a través de su propia experiencia, o como hubiera dicho el buen Jor-El (Marlon Brando) “el padre se convierte en el hijo y el hijo se vuelve el padre”.

De ahí que la relación entre estos (padre e hijo) y su obvia evolución se perciba natural con todo y que esta no se desarrolla de forma sencilla pues los personajes chocan y tiene desencuentros gracias a sus experiencias, y aunque al final encontremos una resolución positivista, hay que señalar que este aspecto no los despoja de su identidad. Y esto nos lleva a resaltar otro aspecto positivo y este es la química que logran entre si Jackman y el joven Dakota Goyo, pues el primero logra componer otra de esas actuaciones que tanto se le acomodan (las de sujetos con cierto dejo de valemadrismo pero humano) al tiempo que demuestra que su espectro actoral esta más allá de encarnar a Wolverine.

Por otra parte Dakota Goyo como Max Kenton logra entregar una digna interpretación como el hijo autosuficiente y resentido, el cual hay que resaltar por lo menos no resulta fastidioso como sucede en otras cintas donde hay niños. Y por último Evangeline Lilly funciona correctamente como el interese amoroso de Charlie (Jackman). Ahora bien en el apartado técnico y visual debo decir que me resulto acertado el planteamiento de la época ya que el futuro que se esboza resulta bastante próximo y por ende realista, gracias también a una implementación de tecnología futurista en demasía sutil; y por supuesto el diseño de los robots es otro aspecto que igualmente ayuda mucho ya que estos logran destilar gran personalidad aun y cuando son seres inanimados controlados por computadora que no necesitan hablar para transmitir tal o cual emoción.

Pero sin lugar a dudas debo resaltar que Levy logra balancear por partes iguales drama y acción, y es este segundo aspecto el que lleva al film a otro nivel, sobre todo cuando se nos presentan esas excitantes peleas entre robots las cuales se encuentran impregnadas de emoción y audacia, sobre todo ese enfrentamiento final que significa el punto álgido del film que se da entre Rocky y Apollo, ¡perdón, perdón! Entre Atom y Zeus (jajaja), pelea que goza de una de las coreografías boxísticas más realistas y emocionantes que su servidor haya visto desde Rocky Balboa (Stallone, 2006). Por supuesto que las comparaciones que uno pudiera hacer entre Gigantes de Acero y la cinta de Avildsen pueden resultar enfadosas pero inevitables pues estas se parecen en fondo pero diferentes en forma, empero hay que acotar que el film de Shawn Levy sale bien librado por tener identidad propia y descubrirse como una propuesta honesta. Sin embargo su servidor solo encontró en la banda sonora de Danny Elfman tal vez el punto más flojo de todo el proyecto, pues esta resulta demasiado genérica. 

Así que ya para finalizar diré que recomiendo Gigantes de Acero como una sólida cinta de entretenimiento familiar la cual aunque parezca una sencilla historia de redención guarda entre líneas aspectos humanos en demasia lúgubres y complejos que hacen del film una obra madura, la cual revela como principales virtudes un guión cuidado y un carismático protagónico. ¡Ah! también recomendada para los que estén cansados de ver a Stallone interpretando al buen Rock por enésima vez, jajaja.
 

lunes 30 de enero de 2012

JEAN-CLAUDE VAN DAMME EN: JUEGO DE ASESINOS

TÍTULO ORIGINAL: Assassination Games (AKA Weapon)
AÑO: 2011
DURACIÓN: 100 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Ernie Barbarash
GUIÓN: Aaron Rahsaan Thomas
FOTOGRAFÍA: Phil Parmet
MUSICA: Neal Acree
REPARTO: Jean-Claude Van Damme, Scott Adkins, Kevin Chapman, Ivan Kaye, Valentin Teodosiu, Alin Panc, Serban Celea, Michael Higg s, Kristopher Van Varenberg, Bianca Van Varenberg
PRODUCTORA: Motion Picture Corporation of America (MPCA) / Mediapro Studios
GÉNERO: Acción.


“La mejor arma para un enemigo es otro enemigo”
-Friedrich Nietzsche.

Una boda se celebra dentro de un elegante recinto, ahí una hermosa novia se prepara para dar su discurso y agradecer a su padre por hacer su sueño realidad al realizar dicho evento (en esos momentos el respetable se da cuenta que el padre de la novia es algún jefe de la mafia rusa pues se encuentra custodiado por varios guardaespaldas), instantes después un mesero trata de acercarse a la mesa principal para servir más champaña, sin embargo los guardias lo detienen para revisar que este no lleve consigo algún tipo de arma pues cuidan celosamente la seguridad de su jefe. Acto seguido cuando el hombre es revisado y no representa aparente peligro, se le es permitido acercarse para seguir con sus deberes por lo cual se aproxima al canoso sujeto y trata de servirle otra copa, empero el empleado solo consigue derramar el liquido en las ropas de este causando que el mencionado se enoje y lo eche del lugar, sin embargo después asistimos que esto fue solo una artimaña del misterioso hombre para eliminar al capo ya que después descubrimos que los familiares de la víctima comienzan a gritar cuando se dan cuenta que al hombre le han rebanado la garganta y su sangre se vierte en su propia humanidad, todo esto ante la mirada atónita de los invitados.

Momentos después el asesino huye del lugar tranquilamente y más tarde se encuentra con el hombre que paga por sus servicios,  en ese instante conocemos a Vincent Brazil (Jean-Claude Van Damme) un frío y calculador sujeto que basa su ética moral dependiendo de que tan grande sea el monto de la paga que reciba. Mientras tanto en otro punto de la ciudad,  unos corruptos agentes de la Interpol planean liberar a uno de los mas peligrosos mafiosos de Rumania que se encuentra confinado en prisión, un sujeto llamado Polo Yakur (Ivan Kaye) principal capo de las drogas y asesino, esto para usarlo de carnada y así  poder dar con el paradero de Roland Flint (Scott Adkins), un ex agente de la propia corporación que desapareció con varios millones de dólares. Y es que tanto Flint como Polo tienen un pasado escabroso pues el segundo fue el encargado de dejar en estado de coma a la esposa del primero cuando el mafioso y su banda violaron y golpearon a la mujer del agente en una operación que salió mal, por lo cual Roland Flint después de los hechos se esfumó junto con su esposa Anna Flint (Bianca Van Varenberg) para salvaguardar sus vidas, sin embargo no olvida el evento y se las tiene guardadas a Yakur.

Sin embargo ahora que Polo esta libre, los agentes Godfrey (Michael Higgs) y Schell (Kristopher Van Varenberg) suponen que al enterarse Flint de esto saldrá de su escondite para matar a su antiguo enemigo y vengarse por lo que le hizo a Anna, por lo cual aprovecharan para atraparlo con el objetivo que este les de el dinero con el que huyo, sin embargo la ecuación no saldrá como todo se había planeado ya que otro contratista también ha enviado a Brazil (Van Damme) para eliminar al recién salido capo por lo cual inevitablemente se desatará el infierno cuando Flint (Adkins) y Brazil (Van Damme) se enfrenten, pues el primero quiere eliminar a Polo por venganza y el segundo busca el mismo objetivo para cobrar una buena cantidad de efectivo.

Como podrán darse cuenta con todo y que el argumento parece demasiado tópico y enredado, pues es inevitable al visionar Juego de Asesinos recordar filmes como Asesinos de Richard Donner(1995), El Mecánico (Simon West, 2011) con Jason Statham, e incluso aquella cinta donde vuelve a repetir el propio Stataham (pues esta de moda, jajaja) con De Niro y Clive Owen llamada Asesinos de Élite (Gary McKendry, 2011), filmes que basan su argumento en la interiorización y la exploración de la ética y moral de los hombres que desarrollan el tan peculiar oficio de matar por dinero, debo decir que sorprendentemente el film de Ernie Barbarash funciona gracias a que el tratamiento del guion se desenvuelve por capas, esto quiere decir que durante los primeros treinta minutos la cinta se toma el tiempo para exponernos las personalidades y motivaciones de los protagonistas con el objetivo de que conozcamos su psicología y saber por que actúan de tal o cual manera, para conforme avance la historia estos puedan ir tomando determinados arcos argumentales (cosa que pocas veces acontece en productos de serie b sacados directamente a formato casero); de ahí que cuando llega el inminente enfrentamiento y la posterior alianza entre asesinos, este evento no se siente del todo forzado e incluso  se descubre como un legítimo leit motiv.

Por tal motivo esta cinta deja un poco de lado las secuencias de acción por lo cual aquel que espere ver a un duro Van Damme hacer gala de sus habilidades físicas quedará un tanto decepcionado al ver que el histrión belga ha cedido la estafeta a Scott Adkins (nuevo ídolo de las cintas de acción de serie b caseras) para ponerle algo de movimiento y violencia a una historia de traiciones y desencuentros. Sin embargo esto no es del todo negativo pues nos da la oportunidad de visionar de nueva cuenta a un Jean-Claude más maduro a nivel interpretativo por lo cual esa deshumanización y ambigüedad que transmite su personaje se ve reflejada a través de una interpretación sobria, así como a la implementación de diálogos que no le toman el pelo al espectador, y sobre todo un rostro pétreo que demuestra que los años no han pasado en vano en el actor de Kickboxing, el cual dicho sea de paso ha dejado de ser aquel chicuelo que soñaba con conquistar Hollywood. Además que la química entre Van Damme y Adkins represente otro de los puntos álgidos de la cinta, sin embargo también encontramos aspectos que hacen que la misma destile cierta mediocridad, y estos son indudablemente esa plantilla de actores secundarios que le restan credibilidad a los parlamentos y a ciertas situaciones, la prueba más fehaciente es sin  lugar a dudas el que interpreta el propio hijo de JCVD, Kristopher Van Varenberg, pues uno nunca se traga la idea que este tío es un agente de la Interpol  y menos que es corrupto.

Incluso y aunque la interpretación del actor Ivan Kaye como el villano en turno no esta del todo mal, este no logra ese punch que pudo haberle dado algún actor más conocido como por ejemplo un Michael Madsen, lo que nos lleva a otro de los problemas del film, un ínfimo presupuesto, el cual probablemente no alcanzó para  convencer a Madsen para participar en dicho proyecto pues el actor norteamericano es asiduo a trabajar en producciones que van de la serie B a la  Z, (jajaja). Como también se ve reflejado en algunas de las locaciones, como por ejemplo aquel cuarto de hotel amueblado con un archivero y una computadora que se nos pretende vender como legítima oficina de la Interpol en donde se desarrollan los planes para atrapar a Flint.

Bueno, pero con todos estos inconvenientes aun así el director Ernie Barbarash logra ingeniárselas para dotar a su film de cierto estilo visual que roza el noir, gracias a una elección de locaciones naturales de alguna ciudad de Rumania (país donde resulta más rentable la realización de cintas que en los propios Estados Unidos) y a la implementación de una fotografía que encuentra en una iluminación dura y varios encuadres constreñidos a los rostros de sus protagónicos un lenguaje que valida la propuesta, amén que se agradece la no utilización de una cámara frenética y la implementación desmedida de flashbacks que en aras de querer dotar a las cintas de acción de cierta originalidad y realismo, solo consiguen desesperar al espectador.

Ya para finalizar solo diré que recomiendo Juego de Asesinos para incondicionales de Van Damme, en lo concerniente a su servidor puedo decir que me ha gustado un poco más que Operación Peligrosa (Isaac Florentine, 2008) y un tanto menos que Soldado Universal Regeneración (John Hyams, 2009), sin embargo agradezco el intento de Jean-Claude por comprometerse a interpretar personajes más complejos a nivel actoral, al tiempo que dicha cinta prepara la antesala para el regreso del actor belga a las salas de cines con su participación en The Expendables 2 (Simon West, 2012) al lado de viejas glorias del cine de acción y nuevos "talentos" como el propio Scott Adkins, quien también tendrá una aparición en la cinta que esteraliza Stallone. Y se cierra el círculo.

lunes 23 de enero de 2012

DC UNIVERSE: RED

TÍTULO ORIGINAL: Red
AÑO: 2010
DURACIÓN: 111 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Robert Schwentke
GUIÓN: Jon Hoeber, Erich Hoeber (Cómic: Warren Ellis)
FOTOGRAFÍA: Florian Ballhaus
MUSICA: Christophe Beck
REPARTO: Bruce Willis, John Malkovich, Morgan Freeman, Helen Mirren, Karl Urban, Mary-Louise Parker, Brian Cox, Richard Dreyfuss, Rebecca Pidgeon, Ernest Borgnine
PRODUCTORA: Di Bonaventura Pictures / Summit Entertainment
GÉNERO: Acción.



De un tiempo para acá ese mudillo tan maravilloso que es el cine (y otras veces un tanto costrosa) nos ha mostrado producciones en las cuales se retoman héroes de la vieja guardia para revivir viejas glorias con el objetivo de atraer nuevos públicos, al tiempo que los fieles y nostálgicos seguidores disfrutan como niños esa baza que parece negarse a la extinción, para esto tenemos la muestra más clara y mediática con Sylvester Stallone y sus The Expendables (2010) de la cual ya se encuentra próximo el estreno de una secuela que promete más espectáculo que la original el siguiente verano, sin embargo este aspecto no es del todo nuevo en realidad ya que si uno hace un poco de memoria descubrirá que hasta el mismísimo John Wayne siguió interpretando papeles de héroe a la edad de 62 años (lo que le generó varias críticas sobre todo cuando aun realizaba algunos Westerns) como también lo hiciera el rudo Lee Marvin con 62 primaveras a cuestas en aquella su última actuación en la cual acompañara a Chuck Norris en Delta Force (Menahem Golan, 1986).

Por tal motivo no es de sorprender  que actores consagrados e incluso que nunca habían participado (o casi nunca) en producciones del tan mancillado género de acción como John Malkovich, Morgan Freeman o Helen Mirren (como es el caso de este film), ahora voltean a este para participar en tan socorridos ejercicios cinematográficos que tienen como fin primordial brindar una visión posmodernista del propio filtrado a través de un lenguaje plástico vanguardista; de ahí que la mencionada cinta RED (Retirados Extremadamente Peligrosos) entre en esta clasificación. ¿Pero de que va esta adaptación cinematográfica de la novela gráfica de la DC Comics? La historia nos cuenta la vida de Frank Moses (Bruce Willis) un tranquilo sujeto que vive placenteramente en un suburbio de Cleveland, el cual  se encuentra  jubilado  y por ende  cuenta con mucho tiempo libre, el cual utiliza en ejercitarse por las mañanas al tiempo que entabla una extraña relación vía telefónica con una mujer llamada Sarah (Mary Louise-Parker) por las tardes, una oficinista que trabaja en el departamento de jubilaciones y es amante de las novelas románticas que vive en  Kansas City.

El hecho es que Frank (Willis) decide ir a conocer personalmente a Sarah para saber si su relación puede funcionar, sin embargo sus planes “cambiaran solo un poquito” cuando una noche un grupo de élite ingrese a su casa para asesinarlo sin motivo aparente, pero para sorpresa de éstos (y del propio espectador) el viejo hombre elimina a todos los agentes de forma expedita y posteriormente planea buscar a Sarah, pero antes de esto visita a un viejo amigo llamado Joe Matheson (Morgan Freeman) quien se encuentra confinado en un acilo para ancianos para advertirle que alguien quiere eliminarlos, es en ese momento que descubrimos que tanto Frank como Joe (Freeman) son agentes jubilados de la CIA; acto seguido Frank viaja a Kansas City para encontrarse con Sarah, empero dicho encuentro no es del todo romántico pues el hombre rapta a la chica (jajaja) y la lleva consigo para investigar quien esta detrás de la misión que ordeno asesinarlo, es por esto que el ex agente Moses vuelve a reunirse con sus antiguos colegas Joe (Freeman), Marvin Boggs (John Malkovich), Victoria (Helen Mirren) e Ivan Simanov (Brian Cox) para que lo ayuden en esta nueva misión.

Sin embargo la misión no será tan simple ya que el joven agente William Cooper (Karl Urban) encargado de arrestar al Moses le ira pisando los talones a cada paso que da, empero conforme avance la trama (y aumenten los cadáveres, jajaja) descubriremos que el propio agente Cooper es también un  peón más en este intrigante puzzle que guarda una sórdida conspiración en la cual esta involucrado el vicepresidente de Los Estados Unidos de América. Como podrá darse cuenta el respetable, la premisa que plantea el guión de Jon y Erich Hoeber  puede no resultar del todo nueva pues esta recurre a clásicas tramas argumentales de espionaje donde agentes se convierten en renegados del sistema que los hizo y deben limpiar su nombre, ejemplos tenemos la Saga Bourne (2002-2007) e incluso la última aventura del 007, Quantum of Solace (Foster, 2008); pero  aquí el guión infiere sobre  esas actividades ilegales que  el gobierno norteamericano ha realizado desde que se fundo la CIA allá por el año de 1947 (fechorías que se documentaron durante los años setentas en un expediente secreto conocido como Las Joyas de la familia, el cual vio la luz pública treinta años después), de ahí que el argumento utilice como mcguffin la misión que Los Estados Unidos ejecutó en Guatemala en los años 50 de las cuales fueron participes los agentes que ahora buscan ser eliminados por la propia agencia en la que trabajaron pues al parecer saben demasiado.

Sin embargo y como comentaba esto solo se vale como una excusa para que el director Robert Schwentke despliegue una serie de proezas visuales convirtiendo el film en una hazaña a nivel plástico (haciendo bastante justicia a la estética de cómic), dotando al mismo de un ritmo trepidante en donde el espectador no tiene la oportunidad de confirmar que el diseño de personajes es a todas luces tópico, empero esto no debe tomarse como un defecto pues la concepción de los mismos funciona bastante bien en el universo planteado tanto por los guionistas y director, por lo cual presenciar los diversos pasajes donde interviene Willis y compañía peleando mano a mano o utilizando alguna arma de fuego se agradecen de sobre manera, sobre todo cuando el respetable ve con cierto gozo como Helen “The Queen”  Mirren le dispara a un grupos de agentes del servicio secreto con una poderosa metralleta.

Importante también es decir que con todo y que las secuencias de acción estan bien montadas (la pelea que sostiene Bruce Willis y  Karl Urban en el interior de las oficinas de la CIA es de lo mejor del film) es el carisma y química entre los grandes actores lo que permite al espectador que estos se vuelvan creíbles, y por ende al respetable le concierna lo que pasa con ellos (y es que los momentos que incluyen cierto drama son bien llevados por estos y no se perciben sobrados), por ejemplo John Malkovich esta genial como el sicótico Marvin (hilarante la escena donde sale gritando detrás del vicepresidente de los Estados Unidos con una bomba amarrada a su pecho, (jajaja), Morgan Freeman aporta esa sobriedad y elegancia a su personaje con su sola presencia, Hellen Mirren esta excelente como la letal Victoria, Brian Cox en su pequeño papel no lo hace nada mal y Bruce Willis esta en su línea de John McClean.

Por otra parte los actores más jóvenes como Karl Urban y Mary Louise-Parker no desentonan a sus contrapartes maduras, y por último fue una sorpresa para su servidor volver ver frente a pantallas al mítico Ernest Brognine en un pequeño papel y descubrir a Richard Dreyfuss como el malvado Alexander Dunning, el villano en turno. Sin embargo solo podría achacar como aspecto perjudicial o inverosímil la relación que se da entre Frank (Willis) y Sarah (Mary Louise-Parker) ya que esta se desarrolla de manera bastante pueril y uno nunca termina de tragarse semejante arco argumental.  Ya para finalizar puedo decir que RED es una recomendable cinta de acción que tiene como mayor aliciente un  acojonante elenco (suficiente motivación para ver el film ¿no?), un ritmo y una plástica visual atractiva, al tiempo que su falta de seriedad sobre si misma y las grandes dosis de humor negro hacen que esta se  descubra como un film honesto y que si bien no pasará a los anales del cine de acción, por lo menos no le toma el pelo al espectador (¿alguien se acuerda de Fast Five?).

miércoles 18 de enero de 2012

EL FUERA DE LA LEY de Clint Eastwood

TÍTULO ORIGINAL: Outlaw Josey Wales
AÑO: 1976
DURACIÓN: 135 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Clint Eastwood
GUIÓN: Phil Kaufman & Sonia Chernus
FOTOGRAFÍA: Bruce Surtees
MUSICA: Jerry Fielding
REPARTO: Clint Eastwood, Chief Dan George, Sondra Locke, John Vernon, Bill McKinney
PRODUCTORA: Warner Bros / Malpaso Company
GÉNERO: Western.

-Josey Wales: ¿Eres tu Diez Osos?
-Diez Osos: Yo soy.
-Josey Wales: Yo soy Josey Wales.
-Diez Osos: Eso he oído, eres el caballero gris. No quisiste la paz con los federales,   puedes marcharte.
-Josey Wales: No lo creo…… no tengo a donde ir.
-Diez Osos: Entonces morirás.
-Josey Wales: Vine aquí a morir contigo, o a vivir contigo. Morir no es lo más duro, lo duro es vivir. Todo lo que amábamos ha sido masacrado o violado. Las personas viven   juntas, no los gobiernos. Los gobiernos te engañan siempre. He venido a hablar o a  luchar, como lo desees. Vine para que sepas que mi palabra de muerte es cierta, así  como mi palabra de vida. Los hombres pueden vivir juntos sin matarse entre ellos.
-Diez Osos: Es una pena que los mentirosos estén a cargo de los gobiernos. Los comanches  ven el hierro en tu palabra de muerte y el hierro en tu palabra de vida, ningún papel  puede contener el hierro, debe venir de los hombres. La palabra de Diez Osos lleva   hierro de vida y muerte. Es bueno que los guerreros se encuentren en la batalla de la  vida o de la muerte……….. que sea la vida.

Como muchos lectores sabrán el género western es uno de mis favoritos ya que como he explicado anteriormente éste lejos de mostrar solo hombres rudos y mal humorados enfundando pistolas para demostrar su virilidad, implícitamente ahonda de manera fehaciente en aspectos tan complejos como es la naturaleza del propio ser humano por lo cual visionar parte de la obra de Sam Pekinpah, John Ford, Sergio Leone, Don Siegel y por supuesto la del propio Eastwood es adentrarse en un universo netamente paradójico (claro muy diferentes las obra de estos autores tanto en fondo como en forma), donde lo hermoso choca con lo brutal convirtiendo esta experiencia sensorial en un viaje lleno de lirismo,  de ahí que los protagónicos, esos seres llenos de adversidades geográficas, con avances tecnológicos arcaicos y sobre todo con una cultura insipiente, además tengan que coexistir con su propia bestialidad humana en aras de la búsqueda de una frágil y falaz civilidad.

De ahí que el propio Clint nos haya regalado para la posteridad cintas como Los Imperdonables (1992), El Jinete Pálido (1985) y por su puesto ésta cinta llamada El Fuera de la Ley, donde el otrora actor/realizador nos cuenta la cruenta historia de un Estados Unidos en post guerra civil (año de 1865 aproximadamente) en el que los habitantes de  los estados peleaban entre si defendiendo una libertad manida, atestando un ambiente lleno de asesinatos a los que no estuvieran de acuerdo con La Unión (agrupación creada por algunos senadores de Los Estados Unidos para controlar a los rijosos), desgracia que sufre el granjero Josey Wales (Clint Eastwood) una desoladora mañana de otoño cuando los botas rojas (mercenarios al servicio de la Unión) liderados por el sádico Terrill (Bill Mckinney) irrumpen en la propiedad del hombre solo para presenciar como le arrancan la vida a su esposa e hijo, mientras el queda mal herido ante la impotencia de no poder salvarlos; motivo por el cual cuando Wales despierta mal trecho se encuentra con que un grupo de rebeldes que también han sufrido los abusos de los legionarios se están organizando para derrocar a la Unión, por lo cual Josey se les une para vengar las muertes de sus seres queridos.

Sin embargo aun y cuando Josey Wales participa en incontables batallas en contra del ejercito opresor, este no logra resarcir el dolor y pena que le ha causado la perdida de su familia por lo cual cuando parece que la guerra ha terminado y los diferentes frentes rebeldes que peleaban por su libertad se rinden ante el gobierno, Josey decide quedarse solo como un nómada sin motivación alguna, empero sus acciones harán que el gobierno lo convierta en un fugitivo cuando nuestro protagonista descubra que el supuesto acuerdo que ofrece la Unión con los rebeldes es solo una emboscada para eliminarlos, por lo cual Josey en un intento de frustrar dicho embuste mata a varios soldados de la legión, operación que le ha costado que le pongan precio a su cabeza en todo territorio norteamericano. Es por este motivo que Josey Wales busca huir a México para evadir a los botas rojas quienes quieren su cabeza, sin embargo en su camino el duro y pétreo Josey (Eastwood) irá conociendo infinidad de gente a la cual ayuda en su largo viaje, lo que irá engrandando la leyenda que se ha forjando alrededor de su persona y paradójicamente aun y cuando el héroe busca de algún modo la muerte, descubrirá que sus acciones le deparan lo contrario.

Cuando uno visiona en primera instancia El Fuera de la ley imagina encontrar una historia de venganza  con un Clint Eastwood regio y expedito eliminando cuatreros a diestra y siniestra (sobre todo por como se desarrollan los primeros momentos), sin embargo conforme avanza la cinta descubrimos que tanto el planteamiento de personajes como el guión nos llevará por un sendero donde el film busca profundizar en aspectos más intrínsecos provocando que el discurso final se vuelva atemporal y se perciba despojado de grandilocuencias (gracias a un inteligente guión de Phil Kaufman), por lo cual incluso la época y entornos geográficos en los cuales se sitúan los eventos y donde encontramos paisajes áridos y desoladores, se descubran como aspectos narrativos que refuerzan de forma solvente la metáfora sobre la condición humana que nos quiere transmitir el Eastwood director (no por nada su servidor siempre ha pensado que los buenos western contienen algún ápice de misticismo y existencialismo).

Por lo cual no es casualidad que la interpretación que entrega Eastwood se perciba en demasía lacónica, provocando que su personaje se vuelva bastante rico en matices psicológicos, aun y cuando la figura de este también pueda percibirse en demasía ambiguo (aspecto que llevaría al siguiente nivel en el Jinete Pálido, al volver al personaje del reverendo casi una figura etérea); de ahí que el histrión oriundo de San Francisco componga una de las mejores actuaciones de su carrera pues aunque en la mayoría del film veamos a un Eastwood mal encarado, frunciendo el seño y  escupiendo tabaco, estos artilugios sin lugar a dudas dotan de humanidad al personaje de Wales volviéndolo entrañable. Como también se perciben honestos los diferentes personajes que convergen con el protagónico, por ejemplo los indios piel roja como  Leon Watie (interpretado con gran naturalidad por Chief Dan George) y Luz de Luna (Geraldine Keams), quienes se unen en primera instancia a Wales, y por último el imponente Diez Osos (Will Sampson) con el cual el inquebrantable héroe sostiene la conversación más importante que supone el punto neurálgico del film por su discurso ideológico cargado de gran estudio crítico y lleno de lirismo.

Y es que hay que acotar que dichos personajes estan tratados con gran respeto y dignidad por lo cual se encuentran despojados de manierismos baratos evitando con esto ser simples arquetipos, asi como también sucede con los papeles de Paula Treuman (como la abuela Sarah) y Sondra Locke (como Laura Lee) los cuales muestran de manera correcta el papel de la mujer de esa epoca. Tal vez el único personaje que podría considerarse algo arquetípico sea el Terrill de Bill Mckinney (el cual parece un perro rabioso que le respira en la nuca a Wales y sus aliados), sin embargo dicho planteamiento de este villano también podría interpretarse como la materialización de todos los males que aquejan a la humanidad, pues este sujeto es ambicioso, sádico, violento y amoral, por lo cual no desentona en absoluto en este extraordinario relato. Y por último el personaje de Al (John Match) es de algún modo la representación del espectador, ya que este solo ve con impotencia como se desarrollan los eventos sin poder hacer nada.

En lo concerniente al apartado visual hay que decir que Eastwood resuelve con solvencia el film, dotándolo de una imagineria visual y narrativa llena de poesía, con esos majestuosos paisajes en tonos ocres y rojizos enmarcados en espectaculares panorámicas, las cuales dan una sensación de ensueño gracias también a una fotografía naturalista que corre a cargo de Jerry Fielding. Por otro lado esta preciosidad que  el director plantea a nivel plástico se contrapone con la crudeza con la que Eastwood encuadra ciertas escenas, como por ejemplo aquella en donde Laura Lee (Sondra Locke) esta apunto de ser ultrajada sexualmente por una banda de cuatreros, o el mismo inicio de la cinta donde se nos muestran las atrocidades que comete la Unión en contra de la familia Wales.

Asi mismo debo resaltar que las secuencias donde intervienen tiroteos estan filmadas con gran pulso por lo cual El Fuera de la ley cumple en este apartado como cualquier Western cojonudo (sobre todo el tercer acto final donde Eastwood se despacha a los malos con ayuda de su familia adoptiva, genial). Ya para finalizar diré que usted no debe perderse esta exquisita cinta del maestro Eastwood, ya que dentro de ese minimalismo plástico y discursivo que se plantea el film, podemos encontrar una épica existencial que se vuelve universal y por ende atemporal, la cual además contiene un carismático protagonista, algunas dosis de humor negro y una banda sonora que cierra con broche de oro esta producción que por momentos no veía la luz cuando Phil Kaufman (guionista y director en un principio) abandonó el proyecto por diferencias creativas, hasta que el propio Clint le retomo para convertirlo en un clásico del cine.

jueves 12 de enero de 2012

ROCKY IV de Sylvester Stallone

TÍTULO ORIGINAL: Rocky IV
AÑO: 1985
DURACIÓN: 90 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Sylvester Stallone
GUIÓN: Sylvester Stallone
FOTOGRAFÍA: Bill Butler
MUSICA: Vince DiCola
REPARTO: Sylvester Stallone, Talia Shire, Burt Young, Carl Weathers, Brigitte Nielsen, Tony Burton, Michael Pataki, Dolph Lundgren
PRODUCTORA: United Artits
GÉNERO: Drama. Acción.

“Quizás lo único que pueda hacer es aguantar todos sus golpes, pero para vencerme tendrá que matarme, para matarme tiene que tener valor para ponerse delante de mí y para eso también tendrá que estar dispuesto a morir. No se si está preparado para hacerlo. No lo sé.”
-Rocky Balboa (Sylvester Stallone)


Recuerdo con gran nostalgia aquellos viajes dominicales que su servidor realizaba con su hermano y su padre en uno de los tantos  y gigantescos mercados callejeros de interminables caminos de una ciudad de México ya muy lejana, donde uno encontraba infinidad de chucherias como juguetes importados de segunda mano, videojuegos, un sinfín de comida y por supuesto no podía faltar la tan añeja venta de material cinematográfico clandestino en el por ese entonces funcional formato vhs y hasta beta (ahora ya rudimentarios y casi extintos)  de aquellos lejanos años ochentas y noventas, donde los peculiares casetes tenían en su frente el nombre del titulo rotulado con plumón en una etiqueta que nos informaba vagamente el contenido de la cinta. El hecho es que comprar dicho material era un ejercicio casi antropológico cuando de buscar tal o cual titulo se trataba, y aun más difícil cuando se es un chaval de 10 u 11 años al cual le prohíben el acceso a cierto material, es asi como su servidor pudo visionar cintas como  aquella aterradora cinta de hombres lobo llamada Aullido (Joe Dante, 1980), la compleja y erótica El Amante de Jean Jacques Annaud (a escondidas por supuesto, jajaja) e infinidad de títulos de Van Damme como la cutre Cyborg (Albert Pyun, 1989) y  muchas cintas del buen Stallone.

Bueno el punto al que su servidor quiere llegar con estas melancólicas disertaciones es que fue en una de esas adquisiciones clandestinas que mi padre nos compro a mi y a mi querido hermano Rocky IV, tal vez la entrega más estrambótica y excesiva de la saga, cinta en la cual se pierden por completo los rasgos que dieron identidad al personaje creado por el propio Stallone (aspectos que intentara rescatar en la fallida quinta parte), más sin embargo también hay que decir que con todo  lo pueril y absurda que pueda resultar en su discurso, también es indudable que es por mucho la más entretenida (no por nada mi hermano la veía casi a diario, jajaja) pues este film casi se convierte en un comic en movimiento, con toda esa estética videoclipera, la inserción de aspectos netamente comerciales de la epoca (encuadres a tales o cuales marcas y exposición de tecnología como el robot que sale en el film) y por supuesto una banda sonora que se ha vuelto de culto hacen de Rocky IV una de esas cintas que su servidor guarda con cierto cariño.

Pero vayamos por partes, la cinta inicia mostrándonos una peculiar imagen en la cual asistimos como un par de puños metálicos, ataviados con guantes de boxeo se colisionan entre si provocando una gran explosión, cabe hacer mención que dichas fundas llevan consigo la bandera de Los Estados Unidos de América y la bandera de La Unión Soviética (con esto el espectador ya puede imaginarse por donde van los golpes a nivel narrativo, jajaja), instantes después asistimos a los últimos minutos de la batalla que sostiene Balboa (Stallone) en contra de Clubber Lang  (la peor pesadilla que Rocky  haya conocido hasta el momento, y tal vez el personaje peor trazado de la saga por cierto) para que después de tres insípidos rounds  el Semental Italiano se alce de nueva cuenta como el triunfador indiscutible de los cuadriláteros (mientras la pieza musical “Eye of Tiger” engalana dicha secuencia de heroicidad), en gran parte a la ayuda que le ofreció su amigo Apollo Creed (Carl Weathers) con aquellos duros y homo eróticos entrenamientos que sostuvieron ambos gladiadores en la playa (jajaja). Momentos después nuestro protagonista regresa a casa donde lo espera su amada esposa Adrian (Talia Shire), el pequeño Rocky (Rocky Krakoff) y su cuñado Paulie (Burt Young) para festejar el cumpleaños de este último.

Mientras esto sucede se anuncia en las noticias que el campeón amateur de boxeo originario de la Unión Soviética, Iván Drago (Dolph Lundgren) ha llegado al país de las barras y las estrellas para enfrentarse con el campeón de dicho país, empero Rocky ya se ha retirado y al parecer no tiene ningún interés en dicho enfrentamiento, sin embargo Apollo Creed (Weathers) quien lleva más tiempo en el retiro aun sigue añorando sus viejas glorias, motivo por lo cual decide enfrentar a Drago para demostrarse primeramente que no es un viejo y por supuesto para  enseñarle a los rusos que ser americano es lo más cool que pueda existir (como nos lo hiciera saber el abuelo del soul James Brown con su canción Living in América). 

Obviamente Rocky desaprueba la loca idea de Apollo y no muy convencido termina por apoyarlo para que luche contra el ruso, sin embargo la pelea de exhibición saldrá bastante mal cuando el poderoso atleta soviético mate al ex campeón norteamericano dentro del cuadrilátero al mostrar todo su poderío asestando varios golpes mortales a este, haciendo que la pelea se convierta en una masacre para un mal trecho Creed que cae derrotado ante la mirada atónita de Balboa y los centenares de asistentes que presenciaban tan mórbido espectáculo; motivo por lo que ahora Rocky tendrá que volver a ponerse los guantes (y los calzoncillos de Apollo, jajaja) para enfrentar su reto más difícil al viajar directamente al gélido infierno que significa el corazón de Rusia, con el único objetivo de vengar la muerte de su mejor amigo y exponer al mundo de una vez por todas que Los Estados Unidos son la única potencia legítima en el mundo, faltaba más.

Como el lector podrá darse cuenta el discurso neurálgico que el film plantea es a todas luces aborrecible, empero lo que hace pasable dicho ejercicio cinematográfico (para otros más solo un menjurje) es sin lugar a dudas esa nimiedad y hasta inocencia con la que Stallone plantea un evento tan importante como lo es la Guerra Fría, convirtiendo dicho suceso en una mera anécdota la cual llega solo a compararse con un panfleto político (¿que esperaban ni que fuera Kubrick?) que agradecerán encarecidamente los devotos a la administración Reagan, y por supuesto odiaran las demás partes del conflicto involucradas, incluyendo a gran parte de la  comunidad internacional (jajaja), no por nada un año después el director de origen finlandés,  Aki Kaurismâki realizo un cortometraje de 8 minutos llamado Rocky VI para satirizar y expresar lo que pensaba de la cinta de Stallone (obviamente no simpatizaba con la visión de Sly, jajaja).

Pero dejando de lado el discurso ideológico de Rocky IV, lo que la vuelve entretenida es sin lugar a dudas esa edición y ritmo trepidante que emplea Stallone para contarnos esta misión casi suicidad del protagonista, y es que está muy claro que el film se encuentra dividido en dos partes claramente diferenciables, por una parte encontramos una primera mitad  que se nos plantea como una drama, el cual esta desarrollado con bastante prisa y por ende no ahonda mucho en las motivaciones de los personajes pues al parecer el Stallone guionista infiere que como ya los conocemos pues no necesita perder mucho tiempo en este aspecto (ahora los personajes son más arquetípicos que en anteriores entregas), de ahí que Apollo Creed (Weathers) ahora sea el personaje sacrificado en aras de ensalzar la figura del protagónico, es asi como dicho personaje queda eliminado de la saga de manera casi hasta insultante pues el Apollo de esta entrega esta más exagerado, ahora es más narcisista y odioso por lo que incluso el respetable hasta siente una leve satisfacción cuando Drago (Lundgren) se lo despacha.

Por otra parte Iván Drago (un Lundgren que se hiciera famoso por este papel) esta representado de tal forma que parece una maquina sin sentimientos ni emociones, como  si los rusos fueran seres fríos e indiferentes, no por nada hasta los métodos que utilizan estos para preparar físicamente a Drago muestran indiscriminadamente la implementación de tecnología y químicos como queriendo decirnos que ellos son los malos de la película, los sujetos que tienen en su poder las bombas nucleares (jajaja).  Por lo demás tanto Talia Shire como Burt Young (haciendo de Patiño), siguen en su línea y pues estan ahí para cobrar unos cuantos miles de dólares al igual que Tony Burton y Brigitte Nielsen (la señora de Stallone por aquellos años)  como Duke y Ludmilla respectivamente.

Ahora pasando al desarrollo de la segunda mitad y verdadero entretenimiento del film, es aquí  donde el espectador se emociona con aquellos videos clips que nos presenta Stallone tratando de armar una obra coherente a nivel visual y narrativo, motivo por lo que pasaran a la posteridad esos pequeños videos como No easy way out (tema de Robert Tepper) donde un desconsolado Rocky maneja solitariamente su deportivo de noche,  recordando a su amigo Apollo, o aquellas míticas pistas llamadas Training Montage de Vince Dicola y Hearst on Fire de John Cafferty, las cuales se encargan de enmarcar el duro entrenamiento que Rocky mantiene en terrenos soviéticos, donde el héroe vence adversidades como el clima y el celoso resguardo de agentes pertenecientes a la KGB que observan celosamente los rudimentarios métodos que emplea éste para vencer al héroe ruso; al tiempo que Drago hace lo mismo pero con métodos más avanzados como si un deportista del futuro de tratase.

Claro que todo esto solo es un preámbulo para el platillo principal, la pelea final entre Drago y Rocky en esos dieciocho brutales, sangrientos y dolorosos rounds (filmados con gran solvencia por cierto, y bien coreografiadas los cuales sin lugar a dudas rozan el gore) donde Balboa además de enfrentar al gigantesco gladiador también tiene que vencer a un público hostil que lo quiere ver muerto, para posteriormente doblegar a golpes a su oponente (faltaba menos) y cerrar con ese manido y no menos edulcorado discurso que escupe nuestro protagonista donde nos dice que todos podemos ser amigos por ser iguales, no importando la nacionalidad, por lo cual los cientos de rusos que miraron el espectáculo al final se convencen de las palabras del buen Rock (jajaja).

Ya casi para finalizar diré que  la dirección de Stallone dista mucho de las primeras entregas, haciendo de esta la más comercial a nivel plástico. Así que solo diré que si, por muchos aspectos Rocky IV puede resultar una bazofia para muchos espectadores (opinión muy válida)  sin embargo a más de dos décadas de su estreno debo acotar que ésta cinta aun me sigue emocionando y entreteniendo, pues he encontrado en ella un placer culpable que aunque usted no lo crea ahora me resulta aun más fascinante, pues encuentro en ella un compendio de expresiones socio culturales propias de una época irrepetible dignas de análisis  (la llegada del videoclip como expresión cultural gracias al nacimiento de MTV en 1981, por ejemplo) que aun sigo decodificando con el paso del tiempo, aseveraciones que Umberto Eco ya adelantara en su obra Apocalípticos e Integrados, la cual plantea que según la experiencia y bagaje de cada individuo, este procesará tal o cual mensaje según su experiencia, y aun más importante que toda obra o expresión cultural puede ser diseccionada.


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