viernes, 2 de marzo de 2012

CINE TERROR: NOCHE DEL MIEDO (2011)

TÍTULO ORIGINAL: Fright Night
AÑO: 2011
DURACIÓN: 106 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Craig Gillespie
GUIÓN: Marti Noxon (Remake: Tom Holland)
MUSICA: Ramin Djawadi
FOTOGRAFÍA: Javier Aguirresarobe
REPARTO Anton Yelchin, Colin Farrell, David Tennant, Imogen Poots, Toni Collette, Christopher Mintz-Plasse, Dave Franco, Emily Montague, Sandra Vergara, Chris Sarandon, Grace Phipps
PRODUCTORA: DreamWorks SKG / Gaeta / Rosenzweig Films / Michael De Luca Productions / Reliance Big Entertainment
GÉNERO: Terror.



Su servidor siempre ha pensado que los mentados remakes son innecesarios, una total perdida de tiempo y por que no decirlo, una completa falta de respeto hacia el espectador por parte de los ejecutivos de los grandes estudios que solo ven en estos una forma más de seguir exprimiendo la gallina de los huevos de  cintas que con el paso del tiempo se han vuelto de culto, por lo cual creen que dándoles alguna barnizada de modernidad dichos productos podrían funcionar con las nuevas audiencias. Sin embargo es obvio que dichas cintas estan condenadas al fracaso y por ende al olvido salvo honrosas excepciones como por ejemplo, La Cosa de Otro Mundo de John Carpenter (1982), La Mosca de David Cronenberg (1986) o El Teniente Corrupto de Werner Herzog (2009), filmes que han sabido reinventar la premisa original y no solo se limitan a ejercer un ejercicio de facturación puramente mercantilista de consumo rápido cual hamburguesa de McDonalds para ganar millones de dólares de manera fácil.

Es por este motivo que cuando me entere que se avistaba la nueva versión de Fright Night (La Noche del Miedo) pues supuse que la cosa no podía salir nada bien, y ahora después de haberla visto en formato bluray (no iba a pagar por verla en el cine, jajaja) las impresiones que su servidor tiene sobre esta son bastante paradójicas, ya que por una parte creo que el film de Craig Gillespie (realizador que ha trabajado más en televisión) tenía mucho potencial para convertirse en una legítima cinta de vampiros (sobre todo con ese portentoso inicio), mas sin embargo a los involucrados les tembló en demasía la mano y optaron por un guión que si bien contiene ciertas dosis de irreverencia, al final no deja de percibirse algo genérico, absurdo y políticamente correcto.

La cinta comienza mostrándonos con una toma nocturna aérea, un tranquilo complejo habitacional a las afueras de la ciudad de Las Vegas (de esos donde el gringo promedio sueña con habitar, donde las casas son amplias y sin bardas que delimiten propiedades), instantes después nos sumergimos a una de las casas donde un chico corre despavorido por los pasillos de la misma para evadir a alguien que lo persigue escondiéndose debajo de la cama de sus padres, mientras podemos avistar los cuerpos inertes de estos bañados en sangre. Acto seguido el joven perece al igual que sus progenitores por algo o alguien que definitivamente no es humano. Tiempo después conocemos a Charlie Brewster (Anton Yelchin) un adolescente que vive en el mismo suburbio, el cual se encuentra inmerso en una relación con los chicos cool de la escuela por lo cual ha olvidado a su viejo amigo Ed (Christopher Mintz-Plasse) un nerd con el cual compartía infinidad de gustos.

Sin embargo cuando Ed (Mintz-Plasse) le comenta a Charlie (Yelchin) que otro de sus amigos ha desaparecido y quiere que investiguen (por que sospecha que en el vecindario se encuentra un vampiro) Charlie lo manda a volar por que cree que estos argumentos son absurdos, de un sujeto que no quiere madurar y sigue creyendo en  historias de la niñez; trágicamente el buen Ed decide indagar por su cuenta y se encuentra  cara a cara con Jerry Danridge (Collin Farrell), el nuevo vecino de la calle el cual resulta ser un vampiro de verdad. Como podrán suponer este termina por cargarse al chico más sin embargo no lo mata si no que lo convierte en su súbdito. Tiempo después y cuando Charlie se da cuenta que también Ed ha desaparecido decide indagar y comienza a sospechar que su nuevo vecino de a lado, el viril Jerry (Farrell), de verdad es un vampiro, sobre todo cuando el chico comienza a espiarlo en actividades turbias (como que chicas que entran a su hogar ya no salen o se oyen gritos dentro de la misma) por lo cual el mencionado chupa sangre al quedar expuesto en su identidad y motivaciones decidirá acabar con el chico, la madre de este (Tony Collete) y su novia  Amy (Imogen Poots) de una vez por todas. Por lo cual nuestro atolondrado protagónico deberá conseguir ayuda para vencer a las fuerzas del mal encontrando en un ególatra y fraudulento Peter Vincent (David Tennant) su única esperanza, esto por que dicho sujeto es supuestamente un experto cazador de vampiros, o al menos a si lo parece en su espectáculo de ilusionismo que presenta todas las noches en uno de los complejos más concurridos de la ciudad de Las Vegas.

Ahora si, pasando al análisis del film ¿pues que puedo decir?, ¿acaso es una mierda? Pues no llega a tanto pero creo que comparándola con su contraparte original esta sale debiendo en demasía, sobre todo por la incapacidad de un guión que no tiene las suficientes virtudes de contextualizar a sus personajes en un entorno actual haciendo que tanto estos como la propia historia se perciba anacrónica. Y es que si lo examinamos ni siquiera el discurso sobre paranoia (si es que existiera) concerniente a sentir inseguridad hacia las amenazas dentro de nuestro propio entorno (el vecino de al lado, el barrio, etc) se descubren legítimas, se perciben pueriles, azarosas y eso que este aspecto ya no es nuevo, ya que John Carpenter ya lo había hecho en Halloween treinta y tres años antes.

Pero dejando de lado el especto meramente discursivo y nos centramos en el diseño de personajes aquí el film de Gillespie también cojea, el Charlie Brewster de Yelchin es antipático para con el espectador, sus motivaciones nos importan un cojón pues no deja de ser un simple arquetipo (el chico listo que quiere ser aceptado por el maistream del colegio), aquí Charlie ni siquiera es aficionado al programa Fright Night o a su protagonista como en el film de Tom Holland, aspecto que no era gratuito y significaba un punto vital para que la historia avanzara coherentemente, por lo cual en esta se percibe forzado  el encuentro entre ambos personajes, de ahí que cuando Charlie le pide ayuda a Peter Vincent esto apesta a rancio.

Pero lo peor no es esto, donde el film definitivamente la lastra completamente es en el diseño psicológico de Peter Vincent (David Tennant), el cual encarna el personaje menos afortunado para desgracia del film (y de los que conocemos la obra original) pues en la cinta de 1985 este tomaba mayor relevancia ya que funcionaba como un claro guiño a la cinefilia de aquel cine de horror inglés que facturaba la casa productora Hammer, no es casualidad que el nombre de dicho personaje sea una clara referencia a histriones tan distinguidos como lo son su eminencia Vincent Price y Peter Cushing. Por tal motivo nuestro renovado Peter Vincent (más parecido a Chris Angel) se percibe de nueva cuenta bastante fuera de tiempo, sin profundidad psicológica (aun y cuando se esboza casi al final de la trama un lúgubre pasado con Jerry), por lo cual no logra aportar ese peso en la trama que necesitaba el film y pasa sin pena ni gloria. Ahora bien, las féminas en turno no dejan de ser simples accesorios de usar y tirar, por ejemplo es una pena que Tony Collette tenga un papel tan lamentable y bastante genérico como la madre de Anton Yelchin, por lo cual está totalmente desperdiciada en su papel de MILF y su participación se percibe también metida con calzador.

Por otra parte Imogen Poots como Amy por lo menos no se descubre tan insoportable y más o menos tiene una participación decente en la trama, contrario al pequeño y rancio papel que desempeña Christopher Mintz-Plasse como el ayudante de Jerry. Eso si, si pudiera encontrar algún aspecto notable este sería la nueva encarnación del vampiro Jerry, pues Colin Farrell se ve cómodo como un hijo de puta cínico que solo busca saciar sus necesidades primarias de subsistencia a través de sus víctimas (por lo menos aquí se respeta la mitología del vampiro, ¿acaso era tan difícil?), es por esto que incluso no molesta (al menos a su servidor) que este nuevo Jerry este despojado de aquel aire de cierto romanticismo con el que contaba la interpretación de un Chris Sarandon en plan seductor (que por cierto aquí hace un pequeño cameo para los nostálgicos). Ahora bien la parte visual y plástica del film esta correctilla todo gracias a una eficaz, lúgubre y atmosférica fotografía que corre a cargo del español Javier Aguirresarobe (Los Otros 2001 o El Último Camino, 2009) el cual logra dotar de cierto ambiente mal sano a la misma; asi mismo el gore empleado aunque es mesurado se agradece, más sin embargo y debo insistir, las nuevas tecnologías digitales le restan mucho impacto a las imágenes y no logran esa fascinación visual que proyectaban los efectos clásicos con sangre artificial, prótesis de látex y la implementación de animatrónics (algo que jamás será ni siquiera igualado por ordenador).

Ya casi para finalizar acotare que la labor del director no deja de ser meramente correcta, pues aunque el ritmo es fluido en ocasiones es inevitable no advertir ciertas arbitrariedades narrativas que se perciben demasiado abruptas. Asi mismo otro de los inconvenientes es que no se percibe un peligro real, el manejo de tensión se queda a medio gas (solo podría resaltar la secuencia de la autopista donde la familia Brewster trata de huir de Jerry o el portentoso inicio del film) y el humor empleado en ocasiones se divisa algo forzado (incluso su servidor percibió la broma a la saga Crepúsculo un tanto embustera), por lo cual si bien el film se deja ver de alguna manera se antoja un tanto decepcionante. Supongo que el respetable se preguntara ¿que por que tanta maldita comparación? Pues creo que en este caso si aplica dicha cotejo, ya que si los responsables de este proyecto han osado “reinventar” una obra ya existente creo que es inevitable dicho ejercicio para darle el valor intrínseco a la misma.

Asi que para cerrar estas disertaciones diré que Noche del Miedo (2011) es un film blando y poco original el cual en cierta forma es una pérdida de tiempo (aun y cuando esta no llega a ser un fiasco) pues su contraparte original es por mucho mejor tanto en fondo como en forma. Recomendada solo para incondicionales de Collin Farrell.

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