miércoles, 14 de marzo de 2012

ROCKY V de John G. Avildsen

TÍTULO ORIGINAL: Rocky V
AÑO: 1990
DURACIÓN: 104 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: John G. Avildsen
GUIÓN: Sylvester Stallone
FOTOGRAFÍA: Steven Poster
MUSICA: Bill Conti
REPARTO: Sylvester Stallone, Talia Shire, Burgess Meredith, Burt Young, Sage Stallone, Tommy Morrison, Richard Grant
PRODUCTORA: United Artits
GÉNERO: Drama. Acción.

“Aguanta un round más. Tú eres el campeón. Solo un round más.
Levántate hijo de perra, ¡Por que Mickey te quiere!”
- Mickey (Burguess Meredith)

El año de 1990 representaría de alguna manera y como si de un presagio se tratara, el inicio del declive en la carrera del buen Sylvester Stallone quien después de entregar una serie de cintas con el sello de la casa y demostrar que seguía siendo el héroe de acción por excelencia (al menos en el mainstream hollywoodense pues Chuck Norris seguía repartiendo hostias en el mundillo de la serie b, jajaja) con títulos como Cobra (Cosmatos, 1986), Halcón (Menahem Golan, 1986), Rambo III (Peter Macdonald, 1988), Tango y Cash (Konchalovsky, 1989) y Condena Brutal (John Flynn, 1989), sería Rocky V  con el que paradójicamente el actor norteamericano comenzaría a perder ese brillo de súper estrella que conservara en la década de los ochentas; aunque todavía la nueva década le depararía sólidas cintas de entretenimiento como El Demoledor (Marco Brambilla) y Máximo Riesgo (Renny Harlin) del año 1993 y aquella infravalorada Copland de James Mangold de 1997 en la cual Stallone logrará una de sus mejores interpretaciones al encarnar a un obeso y taciturno sheriff de un poblado de Nueva Jersey.

Pero volviendo a Rocky V, Sly pensaba cerrar de manera definitiva y honrosa la saga del boxeador de origen italiano con el objetivo (menciona el propio histrión en alguna entrevista) de agradecer todo lo bueno que le había proveído dicho personaje, motivo por lo cual vuelve a trabajar con el director John G. Avildsen (quien hasta ese momento solo tenía como trabajos medianamente decentes la trilogía de Karate Kid) con la intención de rescatar ese aire de película independiente con el que contaba el film original, y por supuesto para centrarse de nueva cuenta en los conflictos emocionales y familiares del protagonista, pues como ustedes sabrán estos se habían dejado de lado para enaltecer la figura heroica del mismo a niveles de action man, si no basta con revisar la entretenida y excedida Rocky IV (1985). Pero comencemos, esta secuela comienza exactamente donde termina su antecesora (como ya es costumbre en la saga de Stallone), mostrándonos los instantes finales de la cruenta batalla que Rocky Balboa (Stallone) sostiene contra su más duro y peligroso rival, Iván Drago (Dolph Lundgren). 

Sin embargo los estragos del combate han dejado bastante dañado a nuestro protagonista, ya que cuando regresa a los Estados Unidos (después de dos meses de preparación en Rusia) le es detectado una especie de daño cerebral que pone en peligro su salud, pero esto no es todo ya que Rocky también se entera que ha quedado en la quiebra cuando su cuñado Paulie (Burt Young) le ha firmado un poder al contador del primero para hacer uso de su fortuna, motivo por lo cual el semental italiano piensa regresar a los cuadriláteros aunque oficialmente se encontraba retirado (desde la tercera entrega, jajaja) para ganar unas cuantas peleas para recuperar un poco de dinero; sobre todo cuando un ambicioso promotor llamado George Washington Duke (Richard Grant) aprovecha la desgracia monetaria de Balboa con el objeto de explotar su imagen para enfrentarlo con el actual campeón, un pelele llamado Union Cane (Michael Williams). Empero el buen juicio de Adrian (Talia Shire) hará recapacitar al buen Rock para no poner en riesgo su integridad física, por lo cual la familia Balboa regresa a su antiguo barrio en Filadelfia a readaptarse a su nueva vida, es por este motivo que Rocky reabre el viejo gimnasio que le heredo el buen Mickey (Burguess Meredith) para ganarse la vida entrenando jóvenes boxeadores, por lo cual ahí conoce a un joven llamado Tommy Gunn (Tommy Morrison), un boxeador callejero con hambre de triunfo, al cual con el paso del tiempo Rocky adoptará como pupilo, lo que provocará que nuestro protagónico reviva viejas glorias  cuando ambos peleen por el titulo (como maestro y aprendiz), hasta que el soez Duke (Richard Grant) vuelva a entrar en escena para enfrentar a ambos peleadores en aras de dividendos monetarios.

Si uno lo analiza el planteamiento argumental de la historia  no está del todo mal, incluso el primer tercio del film se percibe fluido y creíble, con toda esa gama de  conflictos morales y emocionales a los que se pretende enfrentar al protagónico, por ejemplo Rocky  tiene que encontrar de nueva cuenta una forma de subsistir tanto a nivel económico pero aun más importante a nivel personal pues el hecho de que se halle desprovisto físicamente  para volver a pelear lo conflictúa en demasía haciéndolo cuestionarse su estancia en el plano terrenal; por lo cual incluso descuida la relación son su hijo (Sage Stallone) y esto se debe a  que Balboa no sabe hacer otra cosa más que batirse a golpes en un cuadrilatero. De ahí que cuando conoce al novato boxeador Tommy Gun (Morrison), este encuentra una motivación para seguir adelante, empero este aspecto (el cual significa el punto nodal de la historia) se trata de manera muy subjetiva (por encima vamos) ya que el personaje que interpreta el boxeador Tommy Morrison esta bastante mal dibujado, ya que no se explora en su pasado (solo se menciona que lo maltrataba su padre) por lo cual sus motivaciones y sus actos se perciben en demasía forzados sobre todo cuando se enfrenta a Balboa en el tercio final de la historia.

Cosa que no sucedía en la original donde el espectador logra identificarse con Rocky gracias a su diseño psicológico, y es que si uno lo analiza Tommy Gun es una especie de Balboa solo que éste esta diseñado de forma tan desafortunada, sin respeto alguno (como cualquier villano arquetípico) que al final solo se descubre como el siguiente rival al cual debe vencer nuestro protagonista. Cosa que también pasa con el insoportable George Washington Duke (un sobreactuado Richard Grant), personaje que pudo haber dado para más si no se presentará tan exagerado, pues este representa (de manera bastante pueril) el lado oscuro del deporte, donde los promotores sin escrúpulos se enriquecen a costillas de los inexpertos e ignorantes peleadores que buscan el estrellato rápido, sin embargo como decía el performance y perfil del personaje que hace clara alusión Don King es tan exasperante que se vuelve una caricatura, por lo cual se diluye el sentido crítico que buscaba dicha presentación del personaje.

Así que como podrán ver la historia avanza a trompicones aunque se recupera el drama del film original en parte (relación entre Adrian, Rocky y Paulie), desgraciadamente y así lo percibe su servidor, de nueva cuenta la actuación de Stallone se vuelve a percibir algo cargada, artificial (como ya se venía vislumbrando desde la segunda parte), y es que Sly sobreactúa en algunos tramos del film haciendo que su Rocky se vuelva algo forzado y despojado de frescura, ¿pero que le vamos a hacer? por lo menos Burt Young sigue en su línea de ebrio tío gandaya (jajajaja) y Talia Shire vuelve a recuperar cierto peso en la trama. Ya lo que se refiere a la actuación del joven Sage Stallone, pues esta en la línea de su padre (jajaja) supongo que es de familia. Ahora bien y dejando de lado las fallas innegables del film, debo decir que como todas cintas de la saga estas tienen “algo” que provocan que se pasen medianamente por alto estas, llámenlo nostalgia o placer culpable, lo cierto es que cuando Balboa vuelve a liarse a golpes para defender lo verdaderamente importante (el honor y la verdad), al tiempo que suena por última vez (todos lo suponíamos) el ya mítico himno “Gonna Fly Now”, mientras escuchamos las sabias palabras de aliento de un fallecido Mickey (Burguess Meredith) que aparece cual Obi-Wan Kenobi para alentar a su joven padawan (jajaja), es inevitable que la piel se ponga de gallina y el respetable que haya crecido con estos filmes se emocione.

Inclusive uno puede pasar por alto que la famosa pelea (ahora callejera) tal vez sea una de las menos inspiradas e inverosímiles de la saga (por lo menos esta mejor coreografiada que el truño de la tercera parte contra Clubber Lang), o tal vez el listón de la batalla contra Iván Drago (Lundgren) quedo muy alto; como sea el enfrentamiento entre Rocky y Tommy Gun cumple su cometido y hace que la cinta cierre de manera satisfactoria la cinta, más no la saga por supuesto, ya que quedan en el aire infinidad de arcos argumentales sin cerrar. Ahora bien, pasando al trabajo de Avildsen detrás de cámaras hay que decir que la cinta recupera esa estética lúgubre y pesimista del Rocky original, de nuevo el viejo barrio de la ciudad de Filadelfia toma relevancia con sus descuidados callejones y caminos desmantelados donde nació la leyenda del semental italiano.

Así mismo la edición y el montaje, la iluminación y la composición de planos (por mencionar algunos aspectos técnicos) se tornan de nuevo clasicista (contrario a los que había hecho el propio Stallone con su videoclipera entrega anterior), motivo por lo cual tanto el ritmo narrativo como la estética de la cinta se perciben correctos. En pocas palabras se puede decir que John G. Avildsen cumple su labor como director y cubra sin mayor problema su cheque, más sin embargo el filme se queda a medios gas gracias a un guión lleno de situaciones  tópicas, personajes en demasía planos y por su puesto un final bastante descafeinado que no le hace justicia ni a la mitología del personaje ni a la saga (incluso el tema "Measure of a Man" de  Elton John en los creditos finales se percibe floja).

Sin embargo como mencionaba con anterioridad, aquellos chispazos de honestidad y nostalgia que por momentos destila la historia como aquella escena donde Rocky recuerda con cierta tristeza  los consejos que le decía el viejo Mickey en un derruido gimnasio, la visita de este y Tommy con el padre de la Iglesia del barrio que les da la bendición cuando entrenan o incluso las batallas que  Gun sostiene en su ascenso al campeonato, hacen llevadero el visionado de este fallido intento de despedir al mítico personaje de manera satisfactoria. Ya para finalizar debo decir que Rocky V entretiene, en ocasiones decepciona a veces emociona, empero no logra quedarse en la memoria del espectador después de su visionado, es por este motivo que el propio Stallone al no estar satisfecho con los resultados (pues tanto público como crítica denotaron cierto hastío en una formula ya muy gastada) decidiría volver a dirigir la despedida definitiva de su icónico personaje de manera grata cuando el mundo pensaba que ya nadie necesitaba volver a ver al viejo garañón italiano una vez más en la pantalla plateada, por lo cual tendrían que pasar dieciséis años para el honroso adios de este tipo que jamás de da por vencido, pero esto es otra historia.


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