miércoles, 4 de enero de 2012

EL CASTOR de Jodie Foster

TÍTULO ORIGINAL: The Beaver
AÑO: 2011
DURACIÓN: 91 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Jodie Foster
GUIÓN: Kyle Killen
MUSICA: Marcelo Zarvos
FOTOGRAFÍA: Marcelo Zarvos
REPARTO: Mel Gibson, Jodie Foster, Anton Yelchin, Jennifer Lawrence, Riley Thomas Stewart, Paul Hodge, Michelle Ang
PRODUCTORA: Summit Entertainment / Entertainment One
GÉNERO: Drama. Comedia.





El último film exitoso que Mel Gibson tuvo en taquilla como protagonista fue allá por el año 2002 con aquella cinta de horror llamada Señales del director tal vez más odiado y amado a partes iguales, M. Night  Shyamalan, todo esto antes de que su carrera como interprete se fuera literalmente al caño después de los vergonzosos incidentes que lo dejaban ver como un tipo antisemita (cuando fue arrestado en estado de ebriedad y gritaba improperios a los policías que lo detuvieron), al tiempo que también encontrábamos en este esa faceta de xenofóbico despreciable con aquel pusilánime audio que se filtro en internet, donde el otrora actor de Arma Mortal escupía infinidad de insultos a su ex novia lo que lo llevaría a terminar de sellar su tumba a nivel profesional y le restaría infinidad de adeptos así como el desprecio del público en general (lo de su carrera como realizador es punto y aparte, al menos a un servidor le ha gustado Apocalypto de 2006). 

El hecho es que su tan esperado regreso frente a pantallas con el thriller de tintes de film noir llamado Al Filo de la Oscuridad (Martin Campbell, 2010), no fue del todo exitoso en gran medida a una historia que no terminaba de cuajar y la mala fama que se había forjado el histrión de origen australiano, más  sin embargo y paradójicamente  también se ponía de manifiesto que Gibson no había perdido del todo su toque como interprete y mucho menos el carisma que siempre lo ha caracterizado para con sus seguidores.

Ahora un año después de aquel tibio regreso tal parece que al actor norteamericano necesitaba un proyecto que verdaderamente lo retara como intérprete para demostrar que seguía vigente, al tiempo que podría reconciliarse con su público, ¿el resultado? Pues no podría ser mejor ya que el señor Gibson logra sacar a flote un complicado personaje que es por mucho lo más rescatable de este modesto film de la directora y actriz Jodie Foster llamado simplemente El Castor.

La historia va de un tipo llamado Walter Black (Mel Gibson), un sujeto que al parecer tiene todo lo que cualquier hombre añora, una esposa inteligente e independiente (que además es guapa), una empresa exitosa, dos hijos, y por supuesto solvencia económica, empero todos estos aspectos tangibles del hombre moderno parecen no satisfacerlo pues a causa de esto (probablemente) Walter  lleva años sumergido en un tortuoso proceso de depresión que lo ha confinado a aislarse de su familia sin motivo alguno,  por lo cual cierto día su mujer Meredith (Jodie Foster) decide sacarlo definitivamente de su vida y la de sus hijos a quienes ha afectado de sobremanera por su ausencia emocional, cosa que ha resentido más Porter (Anton Yelchin) el hijo mayor del matrimonio Black, el cual por cierto cada día que pasa teme parecerse más a su padre.

Es así que Walter (Gibson) quien se siente tan asfixiado de vivir una existencia inerte decide acabar con su inútil vida de una vez por todas y resuelve suicidarse, no sin antes comprar unas cuantas botellas de alcohol (para adormecer su conciencia) que adquiere en un establecimiento, lugar en donde descubre un viejo y maltratado castor de peluche tirado en un contenedor de basura (como si este le reflejara su condición) por lo cual decide llevarlo consigo y así llevar a cabo su fatídico plan como si el peluche fuese un silencioso testigo. Por supuesto el procedimiento de inmolación sale mal y el hombre solo consigue lastimarse un poco, sin embargo algo maravilloso ha sucedido también, ya que el accidente logra aflorar aquella personalidad desconocida en aquel sujeto que por años estuvo exiliada dentro del temperamento menguante del viejo Walter, esa motivación para vivir la cual ahora se ve reflejada en aquel viejo muñeco de peluche; personaje que aunque usted no lo crea será la voz de todos esos anhelos que tantos años se ha callado el pávido Walter.

Desgraciadamente lo que en un principio parecía miel sobre hojuelas (pues Walter vuelve a recuperar aparentemente su vida hablando a través del castor de peluche) después de un tiempo se tornará enfermizo y decepcionante para todos aquellos que rodean y estiman al señor Black, pues parece que aquel simpático muñequito de felpa que el hombre lleva prendado en su brazo izquierdo todo el tiempo, ahora le  ha quitado el único vestigio de humanidad con el que contaba, por lo cual  ahora ya no puede despojarse de dicho interlocutor haciendo que  sus relaciones interpersonales se vuelvan aun peor que en un principio (para muestra basta con presenciar aquella desgarradora escena donde Walter decide despojarse del peluche para siempre, en una secuencia que parece sacada de un film de horror) lo que indudablemente hará que el individuo toque fondo de nuevo.

Como podrán leer estimados lectores la historia que nos cuenta Jodie Foster a través del funcional guión de Kyle Killen marcha la mayor  parte del relato sobre ruedas, ya que el discurso que se plantea se descubre despojado de grandilocuencias existencialistas, por lo cual el retrato que se hace del personaje principal cumple ampliamente con la identificación para con el respetable quien desde los primeros minutos ha quedado enganchado con la pobre vida del protagónico; de ahí que nos interese lo que le va aconteciendo al desdichado Walter Black, todo gracias hay que decirlo a las genuinas exaltaciones de este. Así mismo es de vital importancia destacar que los artilugios narrativos con los que cuenta el guión, como son el uso de la sátira y la mala leche en ciertos pasajes de la historia los cuales hacen que la misma no caiga en los terrenos manidos de la comedia convencional, ejemplos tenemos varios como: cuando el matrimonio Black folla gustosamente y presenciamos como el castor es parte fundamental de tan placentero acto, incluso que dicho animalito de peluche sea el encargado de dirigir una empresa que esta a punto de la quiebra, representa aspectos discursivos que en absoluto de descubren gratuitos y le arrancan varias carcajadas al espectador por lo absurdo de las situaciones, de ahí que el film la mayor parte del tiempo de la sensación que clava los dientes en la yugular a nivel ideológico a aspectos tan sacros como son la constitución de la familia, lo efímero que resulta el sueño americano y por supuesto los procesos de despersonalización de la cultura postmoderna.

Empero y hay que resaltar que todos estos aspectos discursivos resultan gracias a la portentosa actuación de Mel Gibson quien verdaderamente presta su humanidad para hace de Walter Black un ser desdichado, efímero y por momentos patético, pero siempre humano y tridimensional, incluso su performance como el alter ego (el castor) resulta aun más complejo, lo que concibe que el trabajo interpretativo de Gibson sea lo mejor del film pues este nunca cae en el absurdo. Desgraciadamente el film con todo y que logra funcionar, también se toma algunas concesiones que no ayudan del todo al resultado global del mismo lo que hacen que se perciba cierta insatisfacción, ya que por ejmplo la subtrama perteneciente al personaje de Anton Yelchin (como el hijo mayor de Walter) y Norah (Jennifer Lawrence) se siente resuelta de manera bastante apresurada, por lo cual no se alcanzan a desarrollar las motivaciones de dichos personajes dejando en el espectador una sensación de ser meros clichés (el un hijo resentido con un padre ausente y ella su contraparte femenina de otra familia disfuncional que terminarán creando una relación).

inclusive hasta el pequeño papel que Jodie Foster se reserva como la señora Black se siente más honesto e inclusive funcional por lo anecdótico del mismo, como debieron haber sido desarrollados los personajes anteriormente mencionados, pues eso significan para Walter, meras anécdotas de su vida. Por último y tal vez el aspecto menos satisfactorio que su servidor encontró en la cinta es tal vez el tramo final de la misma, pues este va diluyendo esa fuerza y desacralización ideológica que en un inicio nos vendía, volviendo Al Castor una cinta paradójica con esa resolución tan edulcorada que rompe por momentos con lo planteado en un inicio; sin embargo esto no quiere decir que el film no haya sido de mi agrado ni que su servidor haya sentido que le han tomado el pelo, empero tal vez hubiese resultado más gratificante que Foster llevara hasta las últimas consecuencias tan ominoso relato.

Ya para finalizar debo decir que la dirección de Jodie Foster resulta bastante sobria y adecuada para contar lo que vemos frente a pantalla, el ritmo se torna bastante fluido y disfrutable, el recurso de la voz en off por parte del  protagonista resulta un recurso adecuado para enfatizar la psicología del mismo, la fotografía esta bien cuidada con esos tonos verdozos que refuerzan el relato de pesimismo, y la duración del film se encuentra en la justa medida para contar lo que se tiene que contar. Así que sin más puedo recomendar El Castor como una obra que si bien no es del todo redonda, si es un film digno de verse pues encontramos en su discurso honestidad, al tiempo que podemos disfrutar el regreso de Mel Gibson como actor.

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