martes, 26 de julio de 2011

CINE DE CULTO: EL ABOMINABLE DOCTOR PHIBES

TÍTULO ORIGINAL: The Abominable Dr. Phibes
AÑO: 1971
DURACIÓN: 94 min.
PAÍS: Inglaterra
DIRECTOR: Robert Fuest
GUIÓN: James Whiton, William Goldstein
MÚSICA: Basil Kirchin
FOTOGRAFÍA: Norman Warwick
REPARTO: Vincent Price, Joseph Cotten, Virginia North, Terry-Thomas, Sean Bury, Susan Travers, David Hutcheson, Edward Burnham, Alex Scott, Peter Gilmore, Maurice Kaufmann, Peter Jeffrey
PRODUCTORA: Coproducción GB-USA; American International Pictures (AIP)
PREMIOS: 1971 Festival de Cine Fantástico de Sitges: Mejor actor (Vincent Price)
GÉNERO: Terror. Intriga.

Como ya he comentado en otras ocasiones mis héroes cinematográficos por excelencia son Alfred Hitchcock, Ingmar Bergman, Woody Allen, John Carpenter, George Romero y  Clint Eastwood, pero es sin lugar a dudas el grandioso actor británico Vincent Price quien tiene reservado un lugar muy especial en mi corazoncito cinéfilo gracias a que por su enigmática y poderosa personalidad el histrión con dotes de sobreactuación lograba dotar de esa chispa mágica a cada proyecto que encarnaba, aspecto que solo una estrella de verdad puede lograr.

Entre los trabajos que más me han gustado de Price se encuentran las sombrías y terroríficas cintas llamadas Witchfinder General (Reeves, 1968) y From a Whisper to a Scream (Burr, 1986), sin embargo el que esto escribe encuentra en El Abominable Doctor Phibes una joyita de ese cine de serie b, ya que esta contiene elementos tanto plásticos, discursivos y por supuesto interpretativos que la vuelven uno de los mejores trabajos del otrora actor, y es que la cinta que dirige Robert Fuest destila inteligencia, un humor mal sano (cosa que se agradece) e incluso logra crear un film adelantado a su época por varios factores de los cuales les describiré más adelante.

La cinta no podía comenzar de mejor manera cuando una toma general nos muestra el interior de un recinto que se viste de colores chillantes como azules y rojos (mientras una espeluznante musica de fondo acompaña unos excelentes créditos iniciales) seguida de una decoración no menos kistch  en donde se puede visualizar también a una banda musical de muñecos de tamaño real, acto seguido emerge del piso un enorme órgano, para que momentos después haga acto de aparición un siniestro hombre con rostro desfigurado y ataviado con una capa el cual comienza a tocar el instrumento cual fantasma de la opera, su nombre Anton Phibes (Vincent Price), un sujeto que más que un hombre parece un ente.

Instantes después Phibes (Price) y su asistente, Vulvania (Virginia North) salen de la mansión que habitan y toman su auto para trasladarse a la ciudad de Londres donde cometen su primer crimen en contra de un prestigiado doctor al cual asesinan al parecer sin motivo alguno cuando introducen en la recamara de este un sin fin de murciélagos los cuales devoran al mencionado cuando dormía placenteramente. Al día siguiente el asistente del fallecido médico avisa a la policía sobre lo ocurrido  y es cuando el inspector Trout  (Peter Jeffrey) de la Scotland Yard es asignado al caso ya que las circunstancias de la muerte del cirujano son bastante extrañas.

Desgraciadamente para el inspector Trout y la policia las cosas irán de mal en peor pues cuando aun se encuentra tratando de descifrar quien es el asesino de la primera víctima, comienzan a desatarse una infinidad de crímenes por toda la ciudad con el mismo modus operandi ya que todas las víctimas son médicos y han sido asesinados en circunstancias aterradoras, sin embargo un hallazgo a un más horripilante se devela cuando Trout (Jeffrey) descubre que todas las víctimas se conocían entre si, empero una luz de esperanza surge cuando el doctor Vesalius (Joseph Cotten) el único sobreviviente que queda del grupo de galenos asesinados, llega a la conclusión junto con el inspector  que el culpable de los crímenes es ni más ni menos que el doctor Phibes (al cual creían muerto) un colega al cual el distinguido grupo de doctores le hizo el favor de operar a su esposa, la cual desgraciadamente murió en la intervención por lo que ahora parece que Phibes ha regresado de la muerte para vengar la muerte de su amada.

Como podrá leer el distinguido, el argumento de la cinta pinta bastante interesante ya que retoma esas manifestaciones clásicas (por no decir románticas) del cine de horror (Drácula 1931, El Hombre Lobo 1941, Frankenstein 1931, etc.), en donde el villano de la historia no es un ser maligno por complacencia, si no que se ha visto en la necesidad de convertirse en un ente perverso cuando ha encontrado en la justicia del hombre solo lo contrario, por ende el personaje de Anton Phibes se descubre inclusive como un villano carismático, gracias al diseño de sus motivaciones y a la excelente interpretación de Price. Por tal motivo el respetable gozará (se los aseguro) de las elaboradas fechorías del diabólico doctor  (créanme que algunas parecen sacadas de algunos pasajes de la saga Saw) mientras el despistado inspector Trout le sigue la pista en un perverso juego del gato y el ratón, donde inclusive el espectador deseará que el doctor Phibes logre salirse con la suya.

Y es que así como argumentaba que el guión se percibe solvente, también es la dirección de Robert Fuest lo que abona para que el film se encuentre equilibrado, que fluya entre asesinato y asesinato (cada vez más elaborados a medida que avanza el film, por ejemplo lo del hombre que queda empalado a una pared es para partirse de risa por su enfermizo sentido del humor o el clímax final donde el doctor Vesalius debe rescatar a su hijo de una muerte segura cuando interviene una trampa con ácido, demuestran la inteligencia y valía de un buen guión), ya que aunque el planteamiento resulte en una narración un tanto lineal, son esas dosis de desfachatez argumental lo que le da ese aire surreal y en ocasiones jocoso al filme.

Igualmente es importante mencionar que este no funcionaria en absoluto sin la omnipresente presencia de Vincent Price quien encuentra en su Anton Phibes tal vez uno de sus personajes más complejos y a la vez más ricos en lo que respecta al diseño psicológico, ya que durante toda la historia el actor británico dice cuando mucho cinco líneas y toda la labor interpretativa recae solo en su buen quehacer corporal para dotar de misterio, terror y sobre todo motivaciones creíbles a su personaje, en pocas palabras encontramos un Vincent Price bastante mesurado pero igual de cumplidor, por ende el resto del reparto cumple adecuadamente su labor histriónica pues al ser intérpretes ingleses llevan esa basa cultural y sobre todo ese humor tan fino que solo los británicos dominan.

Así mismo debo comentar que tanto el montaje (sobre todo en lo referente al diseño del recinto de Phibes), la composición de planos, la música, la iluminación, etc. son excelentes, pues son indudablemente aspectos plásticos influenciados por el pop art, si no basta con ver y confrontar esa fotografía en la cual solo encontramos colores primarios (rojos, verdes, amarillos) y una escenografía bastante teatral que no busca el realismo si no convertirse en una propuesta plástica.

Finalmente no me queda más que recomendar de sobre manera esta excelente cinta de horror clásico que cuenta con las dosis perfectas de gore, un humor perversamente divertido y un villano que seguramente se encuentra en el salón de la fama de los monstros más emblemáticos del género gracias a su atractiva personalidad.  Al tiempo que se notan las intenciones artísticas del director por realizar un film honesto, el cual probablemente represente una de las obras indispensables en la basta filmografía del icónico Vincent Price.

2 comentarios:

  1. gg, que peliculas tan mas extrañas presenta usted señor Ronquillo, o quiza soy un ignorante por no conocer estos titulos, ni este ni el anterior los habi escuchado mencionar en mi vida. A muy bien, para ir conociendo mas de todo :), siga con su blog.
    atte: el feshhhhh

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  2. jajajajaja, asi es mi estimado Fesh como podrá ver el blog tiende a rescatar esos títulos que no son muy conocidos(o probablemente no muy difundidos) pero que no son tan raras como usted cree, incluso le puedo asegurar que existe un gran sequito de seguidores de tan distinguido material audiovisual (larga vida a Vincent Price, jajaja, no podía dejar pasar dicho comentario), pero anímese igual y le encuentra el gusto.

    Si es así le recomiendo, es más lo exhorto a que vaya a la videoteca del centro cultural los arquitos donde seguro encontrará títulos que ni sabia que existían (como El Dr. Phibes por ejemplo, cintas de Passolini, Allen, gore, cine frances, etc) y que le aseguro encontrará algunos que le gustarán, incluso hay infinidad de títulos de cintas de animación japonesa ¿Cómo ve se anima? Así que no lo piense más y vaya a ese exquisito recinto que visito asiduamente. Saludos y gracias por seguir el blog.

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