martes, 1 de febrero de 2011

CINE CUTRE: SALT

TÍTULO ORIGINAL: Salt
AÑO: 2010
DURACIÓN: 100 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Phillip Noyce
GUIÓN: Kurt Wimmer, Brian Helgeland (Historia: Kurt Wimmer)
MÚSICA: James Newton Howard
FOTOGRAFÍA: Robert Elswit
REPARTO : Angelina Jolie, Liev Schreiber, Chiwetel Ejiofor, Marion McCorry, Daniel Olbrychski, August Diehl, Daniel Pearce, Hunt Block, Andre Braugher, Olek Krupa, Cassidy Hinkle, Corey Stoll, Vladislav Koulikov, Olya Zueva, Kevin O'Donnell
PRODUCTORA: Columbia Pictures / Di Bonaventura Pictures
WEB OFICIAL: http://www.sites.sonypicturesreleasing.es/sites/salt/
GÉNERO: Thriller. Acción | Espionaje



Para comenzar con el análisis de la cinta Agente Salt me gustaría platicarles que el viernes pasado que charlaba con mi amigo Juan Pablo nos enfrascamos (de nuevo jajaja) en la constante añoranza de los viejos héroes de acción, en la cual llegábamos a la triste conclusión (para muchos otros más una salvación dependiendo del enfoque del que se quiera ver) de que el panorama actual es magro, tanto por las propuestas, la implementación de las nuevas tecnologías ante la creatividad y lo más importante la ausencia de algún verdadero exponente como héroe de acción definitivo como en antaño lo fueron Arnold Schwarzenegger o Stallone.

Es decir, en este momento no hay ningún actor con tal carisma o arrastre para llenar una sala de cine por el simple hecho de que su nombre aparezca rotulado en el póster del film, y con esto no quiero decir que dentro de esta perspectiva no se hallen algunos títulos rescatables como las cintas de Bourne (Greengrass, 2004-2007) o la penúltima cinta del 007 Casino Royal (Campbell, 2006).

Incluso si uno analiza y retomo la saga de Bourne, actores comunes y corrientes como Matt Damon pueden en estos tiempos interpretar a tipos rudos, es decir cualquier actor o actriz es capaz de  protagonizar una cinta de acción razón para que la figura o epitome de virilidad quede diluida en nada.

Y aquí es donde llegamos a la reciente cinta del director Phillip Noyce el cual ha sido considerado como el realizador que mejor sabe captar el tema del espionaje al realizar cintas como Juego de Patriotas (1992) y Peligro Inminente (1994) ambas esterilizadas por un correcto Harrison Ford y que si bien eran filmes más enfocado a intrigas políticas con algunos tintes de acción, uno infiere que Salt no significaría nada nuevo para el experimentado realizador, ya que la trama del film vuelve a exponer (y no explorar) la eterna guerra entre Estados Unidos y Rusia, pero ahora a través del espionaje que se da en tiempos actuales entre espías rusos infiltrados en las agencias más poderosas del país de las barras y las estrellas como es la CIA o el FBI para causar los mayores estragos posibles desde adentro, claro con la constante negación de los dirigentes de estas que consideran a estos hechos como meras especulaciones.

Precisamente es con este argumento que el director norteamericano elabora una cinta pueril y ridícula en donde lejos de exploarar y profundizar en las vertientes políticas que conlleva esta práctica en la actualidad y que parecía extinta desde aquella añeja guerra fía (la existencia de agentes dobles  trabajando para el gobierno estadounidense) aquí se olvidan los constantes cuestionamientos morales y éticos de los sujetos que se dedican a esta difícil e ingrata tarea, asi como que brillan por su ausencia las diferentes consecuencias de los individuos que toman las decisiones detrás de los escritorios y que son a final de cuentas los que mueven los hilos en las vidas de millones de inocentes.

En Salt el respetable no asistirá a ver  un ejercicio  cinematográfico interesante ni mucho menos, ya que la cinta que nos entrega Noyce es en realidad una simplona sucesión de secuencias de acción (algunas un tanto efectivas como las que se nos presentan en el arranque del film) las cuales conforme avanza la trama se van convirtiendo en verdaderos retratos de inverosimilidad lo que provoca que el espectador jamás llegue a tragarse la premisa de película seria que intentan vender sus realizadores.

Incluso el argumento es tan disparatado que Salt tiene más vueltas de tuerca que cualquier temporada completa de la serie 24, y lo peor es que estas se perciben cada vez más forzadas que el respetable solo espera el siguiente desatino narrativo que les brindara la historia, para  desconectar por completo el cerebro o en su defecto cagarse del coraje ante tan pueril espectáculo, si no basta con presenciar el final tan absurdo en donde Evelyn Salt (Angelina Jolie) descubre que su compañero Ted Winter (Liev Scheider) resulta ser también un espía ruso que fue entrenado por la perversa mente criminal (musica maquiavélica de fondo por favor) que significa Orlov (un desperdiciado Daniel Olbrychski).

Por ende los personajes son más planos que una hoja de papel a tal grado que el personaje de Evelyn Salt (Jolie) diferencia su estado psicológico con una peluca negra o rubia (jajaja) eso si la fotografía, el montaje, la planificación de las escenas de acción y la banda sonora a cargo de James Newton Howard cumplen los estándares de calidad (sería el colmo para una producción que rebasa los cien millones de dólares), empero y como comentaba es una pena que un guión que prometía sobre todo en su arranque, se vaya cayendo a pedazos con forme avanza la trama, si no dígame alguien si no es absurdo que en una sola cinta se asesinen al presidente de Rusia y al de Estados Unidos sin que estos eventos  produzcan  siquiera consecuencias a nivel político, social o bélico.

Ahora bien en el aspecto interpretativo los actores intentan dotar a sus personajes de credibilidad (algo que se antoja difícil) por lo que Angelina Jolie esta en su línea de mujer sufriente y ruda como en otras producciones hollywoodenses tipo Sr. y Sra. Smith (Doug Liman, 2005) por lo que uno infiere que a la mujer no le importa seguir tirando por la borda su no muy prestigiosa carrera cuando de cobrar los cheques se trata, con decirles que la actriz norteamericana puede presumir la no menos honrosa satisfacción de haber actuado en dos producciones con los finales más estúpidos jamás realizados (jajajaja), esta y El Turista (Florian Henckel-Donnersmarck, 2010).

Por otra parte Liev Scheider hace lo mismo que en Wolverine (Gavin Hood, 2009) y se la pasa pipa, tal vez por que era el único que entendía que la cinta a la que asistía no merecía el mayor esfuerzo interpretativo que poner cara de estriñido en escenas que pretendían ser dramáticas (jajaja) o en su defecto sobreactuar como sucede el clímax del film. Para finalizar debo decir que Salt no merece la pena en su visionado pues es una cinta plana, la cual no cumple como thriller político y como cine de acción es una más del montón, pues esta no emociona y se olvida a penas termina su visionado.

Incluso encontraba más creíbles y honestas aquellas viejas aventuras del agente Jack Ryan (Harrison Ford), en donde Phillip Noyce se percibía más comprometido con el material que tenía en las manos. Por cierto la cinta va de una  agente de la CIA, Evelyn Salt (Angelina Jolie) la cual se ve inmiscuida en un acto de traición a su país cuando un desertor le acusa de ser una espía rusa, motivo por el cual esta se da a la fuga y se ve obligada a utilizar todas sus habilidades y años de experiencia como espía encubierta para evitar que la capturen.

Sin embargo sus esfuerzos  para demostrar su inocencia sólo sirven para levantar aún más las sospechas acerca de sus motivos,  mientras los agentes de la CIA Ted Winter (Liev Scheider) y Peabody (Chiwetel Ejiofor) continúan su caza para descubrir la verdad que se oculta tras su identidad, una pregunta sigue latente: "¿Quién es Salt?" jajajajajajaja. Y la tésis se cierra, ya no existen héroes de acción.
 

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