jueves, 6 de febrero de 2014

LA GRAN ESTAFA AMERICANA de David O. Russell

Título original: American Hustle
Año: 2013
Duración: 138 min.
País: Estados Unidos
Director: David o. Russell
Guión: Eric Singer, David O. Russell
Música: Danny Elfman
Fotografía: Linus Sandgren Reparto: Christian Bale, Amy Adams, Bradley Cooper, Jennifer Lawrence, Jeremy Renner, Louis C.K., Michael Peña, Jack Huston, Alessandro Nivola, Shea Whigham, Paul Herman, Elisabeth Röhm, Saïd Taghmaoui, Adrián Martínez, Robert De Niro Productora: Columbia Pictures / Annapurna Pictures / Atlas Entertainment
Género: Drama.




Qué satisfacción causa seguir la carrera de un director como David O. Russell que con la ya lejana Tres Reyes (1999) mostraba sus inquietudes narrativas, plásticas y sobre todo ideológicas  sobre la concepción de la cultura norteamericana, pues aunque dicho filme se vendía como una cinta de acción su discurso iba más allá del mero espectáculo visual para dejar mella en las conciencias de los espectadores al exponer ciertos aspectos incomodos del país del pie de manzana. Por supuesto y después de un gran lapso de tiempo llego El Luchador (2010) con un gran Christian Bale  que volvía a demostrar que lo suyo es lo que se llama la interpretación de método (al comprometido actor no le importa aumentar o disminuir veinte o treinta kilos para ponerse en la piel de los personajes que encarna) por lo cual tanto Russell como Bale se pusieron en la antesala de los Oscar como mejor cinta y mejor actor secundario (haciéndose Bale de la estatuilla por la acojonante interpretación del ex boxeador Dicky Eklund).

Tiempo después (el año 2012 para ser más precisos) O. Russell nos trae la intimista Juegos del Destino en donde se exploraban los problemas emocionales de dos personajes disfuncionales que tratan de hallarle sentido a su vida, en donde tanto Bradley Cooper demostraba que podía actuar cuando está bien dirigido; y Jennifer Lawrence (que gano el Oscar como mejor actriz por dicha cinta) solo venía a reafirmar que es una excelente joven interprete con gran futuro cuando se embarca en papeles más complejos. Pues bien ahora nos llega esta Gran Estafa Americana donde O. Russell repite en colaboración tanto de Bale, Amy Adams, Cooper y Lawrence, para volver a escudriñar en esos elementos complejos del sujeto promedio con aspiraciones ficticias y emocionalmente quebrados que buscan el sueño americano.

La cinta abre mostrándonos a un regordete sujeto llamado Irving Rosenfeld (Christian Bale) quien comienza su día con un minucioso ritual que incluye tapar sus cavidades craneales pegando sutilmente con barniz algunos mechones de cabello, para después hacerse un complejo peinado para terminar ataviándose con vestimentas de etiqueta. Acto seguido Irving (Bale) se encuentra con Sydney Prosser (Amy Adams) y Richie DiMaso (Bradley Cooper), la primera es una timadora como Irving con la cual se asocia para realizar prestamos fraudulentos, y el segundo es un joven y arrogante agente del FBI que le echo el guante a este par al descubrir sus fechorías; por lo cual los obliga a trabajar para el (y borrar su historial delictivo por supuesto) con el objetivo de desenmarañar una red de corrupción que involucra a gente muy poderosa como el Alcalde de Nueva Jersey, Carmine Polito (Jeremy Renner) un sujeto afable y trabajador con carisma, que más sin embargo por legitimizar los casinos como negocio legal, tuvo que tratar con Victor Tellegio (Robert De Niro) el mayor capo de los casinos.

Motivo por lo cual Irving no vaticina nada bueno, ya que la operación se antoja bastante peligrosa  y si a eso aunamos que la relación entre este y Sydney está bastante mal; pues al no poderse separar de su esposa, la neurótica Rosalyn (Jennifer Lawrence) ya sea por chantaje o simplemente por cobardía, lo cierto es que la humanidad de nuestro patético protagonista parece irse en picada. Interesante, emotiva, inteligente y por supuesto entretenida resulta el visionado de esta cinta, la cual nos presenta una trama bastante bien elaborada y por supuesto mejor  narrada, ya que la misma se va desenmarañando a puntos en los que los personajes son guiados a niveles insospechados y las verdaderas carencias afectivas, sociales e ideológicas, así como sus motivaciones son sacadas a flote.

Incluso no es casualidad que el basto y coral reparto represente diferentes momentos y circunstancias de una sociedad sumida en la mentira y la anarquía desprovista de valores (por eso encontramos ciertas referencias a los gobiernos de Nixon y Reagan). Por supuesto es así que la naturaleza de los personajes hacen que se sumergen en una busca desesperada que les dé una oportunidad para redimirse, esa segunda oportunidad que todos necesitamos. De ahí que la historia acierta también en descubrirse como una parábola, ese análisis bastante incisivo sobre la pérdida de identidad del sujeto que sin legítimas y solventes bases ideológicas y/o culturales, vuelven a sus personajes presa fácil de ese monstruo llamado masificación de conciencias (ahora mejor  conocido como el facebook).

Pero claro esto no resultaría tan exquisito si aun cuando se cuenta con una adecuada dirección y un guion solvente, los actores que prestan su humanidad no estuvieran a la altura de las circunstancias, de ahí que también es una gran sorpresa descubrir de nuevo a un reparto consistente y bien dirigido, presentando de nuevo a un Christian Bale comprometiendo su físico (de nuevo) en aras de dotar de credibilidad  a un personaje complejo emocionalmente, lo cual demuestra que el actor de Batman es uno de los mejores histriones de su generación; pues su interpretación como Irving resulta impecable, creíble, sin exacerbar en el drama barato, su construcción del personaje así mismo es loable y como casi todos este se va transformando en sus motivaciones y al final termina por volverse entrañable.

Así mismo tanto Amy Adams como Bradley Cooper hacen lo propio y no desentonan en absoluto con sus efectivas actuaciones, por lo cual la intérprete de Encantada (Kevin Lima, 2007) de nuevo demuestra su versatilidad haciendo papeles que no necesariamente pueden percibirse agradables o que tienen una moral bastante ambigua, pero que extrañamente resulta en este caso inquietante descubrir esa fragilidad psicológica de su personaje. Por otra parte Cooper esta crecido y logra mantenerse al nivel de Bale y Adams, incluso balancea perfectamente el drama con su vis cómica, la cual aquí sirve en demasía para dotar al relato de ese sórdido humor negro que también resulta adecuado para pitorrearse de las circunstancias tan absurdas que viven los personajes. 

De ahí que el humor negro y sarcástico que destila el filme se agradece, pues resulta preciso en ciertos momentos de la trama que puntualizan aspectos importantes en la misma, para ejemplo se encuentra el pasaje donde la excelente Jennifer Lawrence al borde de la locura se desahoga cantando y llorando mientras los acordes de Live and Let Die de The Wings resuenan (jajajaja). Mención aparte merece la propia Lawrence quien aunque tiene un poco de menos participación no desaprovecha los momentos y sorprendentemente en ocasiones se come a sus compañeros de reparto con una gran actuación que oscila entre la locura y lo absurdo. Y por último y no menos importante Jeremy Renner se percibe cómodo en su papel y vuelve entrañable a su Carmine Polito, gracias a una interpretación bien resuelta.

Es así que O. Russell logra una cinta redonda (con todo y que esta representa la más ambiciosa de su filmografía) pues el realizador en ningún momento de la travesía que representa la historia descuida a sus personajes, nunca los abandona a la deriva y con todo y esa vuelta de tuerca magistral al final de la cinta, uno tiene la sensación de que todos los personajes recibieron lo que merecían, aun y cuando los resultados no fueran del todo buenos, lo que hace que la cinta también se despoje de cualquier ápice de moralina. Asi mismo la puesta en escena es exquisita, la recreación de la época impecable, la banda sonora de Danny Elfman encaja a la perfección y por supuesto el estilo visual que imprime el director de Los Juegos del Destino es idónea para contarnos este relato sobre unos perdedores bastante patéticos pero con buen corazón.

Así que si usted aun no ve La Gran Estafa Americana no lo piense más y revísela, pues tal vez usted distinguido lector encuentre más virtudes de las que su servidor ha podido analizar en esta honesta reseña, la cual solamente tiene el objetivo de recomendarle una cinta que vale la pena el visionado. 

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