viernes, 21 de junio de 2013

HELLRAISER de Clive Barker

Título original: Hellraiser
Año: 1987
Duración: 90 min.
País: Reino Unido
Director: Clive Barker
Guión: Clive Barker (Novela: Clive Barker)
Música: Christopher Young, Robin Vidgeon Reparto: Andrew Robinson, Clare Higgins, Ashley Laurence, Sean Chapman, Oliver Smith, Robert Hines, Anthony Allen, Leon Davis, Michael Cassidy, Frank Baker, Kenneth Nelson, Doug Bradley, Nicholas Vince, Simon Bamford, Grace Kirby, Oliver Parker Productora: Cinemarque Entertainment BV / Film Futures / Rivdel Films
Género: Terror. Fantástico



Hablar de Clive Barker es referirse a uno de los exponentes más representativos de la contracultura contemporánea puesto que el escritor, director y artista visual británico a través de su obra (principalmente literaria) ha sabido verter de forma bastante inteligente relatos llenos de horror en donde se hayan  aspectos tan espinosos para ciertos sectores de la sociedad como son la sexualidad (filtrada principalmente en el masoquismo), la metafísica, y por supuesto un ejercicio bastante perturbador y crítico sobre la condición humana, todo encarnado en criaturas y monstruos surgidos en planos existenciales paralelos al conocido por el hombre (principal teoría de Barker); de ahí que su primera obra cinematográfica llamada Hellraiser se presenta como una edificación bastante arriesgada, pero a su vez muy madura en sus planteamientos filosóficos.

La historia nos sitúa en un polvoriento y desolado mercado en la ciudad de Marruecos, lugar en donde un sujeto llamado Frank (Sean Chapman) adquiere con un comerciante un extraño cubo el cual guarda peligrosos secretos; esto lo descubrimos en la siguiente escena donde presenciamos como Frank en una especie ritual, en donde descubre como descifrar el mecanismo de dicho artefacto es desmembrado cuando del interior del mismo salen infinidad de cadenas punzocortantes que acaban con la existencia de este. Acto seguido ya ubicado en una ciudad de los Estados Unidos, el respetable conoce a una pareja de esposos integrada por Larry (Andrew Robinson) y Julia (Clare Higgins) quienes acaban de mudarse a una vieja casona propiedad de la familia.

De inmediato descubrimos que el matrimonio no se lleva bien, pues Julia en primera instancia se muestra apática con Larry con respecto a mudarse al sitio (el cual también luce en pésimas condiciones) sin embargo la mujer comienza a recorrer el lugar y descubre una recamara con objetos personales, los cuales después se revelan pertenecían a Frank pues se hayan algunas fotos de el con algunas mujeres; empero el descubrimiento más revelador es el de vislumbrar que el fallecido Frank tuvo una relación amorosa con Julia antes de contraer matrimonio con Larry, quien es hermano del Frank. Por supuesto este aspecto es ignorado por Larry, sin embargo este y otros escabrosos secretos familiares saldrán a la luz cuando el finado Frank vuelva a la vida en el momento que por un accidente la sangre de su hermano lo despierte de su letargo (aunque este cobre vida en un horrible ser antropomorfo sediento de sangre humana para restaurarse en mortal), aunque también traerán de vuelta a Pinhead (Doug Bradley) y su séquito de cenobitas, criaturas que no se sabe si son ángeles o demonios los cuales reclamaran el regreso de Frank con sangre y carne humana.

Definitivamente el debut detrás de cámaras de Clive Barker es bastante acertado (por no decir acojonante) pues el realizador logra mantener el control creativo de su obra logrando una cinta bastante redonda a nivel visual y conceptual, y es que el micro universo que se construye alrededor de esta fábula se descubre bastante perversa, sobre todo cuando descubrimos que esta explora en aspectos de la condición humana, de ahí que el relato solo nos muestre sujetos torcidos a nivel emocional y psicológico, desprovistos de integridad moral, motivo por lo cual la figura de los cenobitas funcione como ese símbolo de castigo ante los pecados de sus protagonistas (como sucede en el cine de horror con sus reglas).

Es por esto que la cinta de Barker así mismo logra realizar un estudio muy interesante sobre la tanatología y la fascinación que esta provoca en la cultura occidental cuando de trascender el plano existencial se refiere, de ahí que los placeres mundanos como el amor, el sexo, el poder y la sapienza en ciencias ocultas (o para acabar pronto jugar a ser Dios) tienen un costo muy alto cuando se utilizan como vehículo personal. Por supuesto que estos aspectos se van desmenuzando de manera bastante fluida desde que arranca el relato (apenas comenzando los cinco minutos), todo gracias a una exploración de personajes en demasía acertada, los cuales funcionan como esas parábolas existencialistas, empero el personaje que hace encaminar la narración es el de Ashley Laurence que interpreta a la hija de Andrew; pues esta funge como ese pivote como pone al descubierto las intenciones de Julia y Frank, al tiempo que se descubre como ese ápice de esperanza en la historia.


No obstante aunque toda la galería de personajes nos expone el lado más oscuro del ser humano (Larry la mediocridad, Frank la mezquindad, Julia la ambición, etc), es la figura de Pinhead (Bradley) la cual se torna más intrigante cuando hace acto de aparición por su sola presencia y sus motivaciones (aspectos que quedaran clarificados en la segunda parte), lo cual reafirma la pesadilla en la que se torna la historia. Y es que Hellraiser de verdad es un film de horror, pero un terror bastante maduro, el cual fundamenta su credibilidad en los aspectos netamente psicológicos, sobrenaturales y en el dolor físico (el cual se muestra con bastante crudeza), por lo cual la citada pesadilla que se vive dentro de la casa de los Cotton (otro aspecto muy bien resuelto, puesto que utilizar un solo escenario donde desarrollar la historia hace más asfixiante la misma) se vuelve toda una experiencia verdaderamente lacerante a niveles de genuino paroxismo.

Si no basta con ver las escalofriantes secuencias como la del desmembramiento de Frank casi al inicio del film, o los asesinatos cometidos por Julia para resucitar por completo a su amante para dar cuenta de esto, todo hay que decirlo resuelto con gran maestría gracias a la aplicación de extraordinarios efectos especiales a cargo de Bob Keen, quien recurre al uso de prótesis de la látex, la implementación de litros de sangre artificial y al uso del difícil stop motion para retratar algunas transformaciones físicas en los personajes y presentarnos un gore bastante macizo. Todo esto también hace que el filme respire ese aire de serie b tan característico en estas producciones (la cinta costo aproximadamente un millón de dólares); por otro lado otro gran acierto de Keen y Barker es el diseño visual de los personajes de los cenobitas pues este es bastante atractivo, motivo por lo cual estos ya se han vuelto un referente cultural.

Asi mismo la dirección de Barker como comentaba casi al inicio es bastante potable y resuelve bastante bien los aspectos narrativos de la historia por lo cual desde el arranque de la misma este ya no suelta al espectador hasta la resolución del mismo. Finalmente las actuaciones están correctas pero sobresale la de  Doug Bradley como Pinhead, pues este logra dotarlo de un aura de misticismo.

Así que si aún no han tenido la oportunidad de visionar Hellraiser (o ya la vieron), les recomiendo verla de nueva cuenta para que descubran el torcido y no menos universo que plantea Clive Barker en su obra.


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