miércoles, 4 de abril de 2012

EL CIEGO de Woody Allen

TÍTULO ORIGINAL: Hollywood Ending
AÑO: 2002
DURACIÓN: 114 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Woody Allen
GUIÓN: Woody Allen
FOTOGRAFÍA: Wedigo Von Schultzendorff
MUSICA: Varios
REPARTO: Woody Allen, Téa Leoni, Treat Williams, George Hamilton, Mark Rydell, Debra Messing, Tiffani-Amber Thiessen, Barney Cheng, Isaac Mizrahi, Greg Mottola
PRODUCTORA: Dreamworks / Gravier Productions
GÉNERO: Comedia.

“Estuve casado con esa mujer diez años. ¡Hacíamos el amor y la sujetaba cuando vomitaba en el baño!”
-Val  (Woody Allen)
“¿Vomitaba por que hacían el amor?”
-Lori (Debra Messing)
“No, por que no le caía bien el sushi…”
-Val  (Woody Allen)


No cabe duda que cuando uno se siente mal anímicamente por cualquier aspecto que mine la tranquilidad emocional una de las tantas soluciones para volver a encontrar “el llamado estado de la felicidad”  es sin lugar a dudas recurrir a la obra del siempre genial Woody Allen (jajaja, al menos de manera momentánea en lo que respecta a un servidor, pues esta siempre muestra algunas respuestas a nivel existencial), realizador que se ha encargado de desacralizar tal cantidad de paradigmas filosóficos, culturales y sociales a través de exquisitas comedias o en su defecto por la vía del drama más humano el cual en ocasiones recuerda a otro imprescindible, el director sueco Ingmar Bergman. Sin embargo para levantar un poco la moral un servidor decidió visionar El Ciego, cinta en la que Allen se mofa de si mismo y de la industria que muchas veces no lo comprende, desarrollando una jocosa historia en la cual el director de Interiores (Id. 1978) encarna a un realizador de cine llamado Val Waxman quien se encuentra en horas bajas, demasiado bajas para ser mas honesto (se halla grabando un comercial para desodorantes en Canadá en plena tormenta invernal, jajaja).

El hecho es que Val (Allen) ya no es considerado para proyectos importantes (con todo y  que tiene en su haber 2 Oscar) pues su personalidad  neurótica lo ha alejado de los productores que ven en este un sujeto una inversión de alto riesgo por su mala fama de hipocondríaco (jajaja) lo que lo ha llevado a no terminar los proyectos que en ocasiones se le presentan, ¿recuerdan el comercial para desodorantes que se encontraba grabando? No lo terminó pues también lo despidieron, jajaja. El hecho es que cierto día Ellie (Tea Leoni) la exmujer de Val, quien ahora se encuentra comprometida con Hal (Treat Williams), un poderoso productor de Hollywood de un estudio llamado Galaxie, planea realizar una cinta llamada “La ciudad que nunca duerme” historia que se desarrolla en Manhattan, motivo por el cual Ellie piensa en su exl para realizar dicho filme pues considera que este aun cuenta con el talento suficiente para abordar el mismo. Total que entre dimes y di retes (los cuales incluyen los reclamos de Val a su exmujer por cuestiones de infidelidad, jajajaja) nuestro neurasténico protagonista acepta la chamba a regañadientes pues también se incluía un cheque con la jugosa cantidad de medio millón de dólares y un regreso triunfal a las grandes ligas de la meca del cine (además era eso o seguir dirigiendo comerciales de pañales geriátricos, jajaja).

Sin embargo y cuando todo parecía ir sobre ruedas en plena preproducción (bueno dejando de lado los problemas que causan los caprichos de nuestro director como la de seleccionar a un camarógrafo chino con interprete incluido por supuesto, jajaja), el asunto se complica cuando Val se da cuenta un día antes de comenzar el rodaje que se ha quedado ciego sin motivo aparente por lo cual se encuentra en una disyuntiva tanto moral como ética, eso sin contar que corre gran peligro tanto el regreso triunfal de su carrera, y por supuesto y no menos importante la integridad de una cinta con un presupuesto de 60 millones de dólares; motivo por lo nuestro protagonistas sin saber a quien recurrir acude con Al (Marl Rydell) su representante quien para sorpresa de este y el respetable le aconseja dirigir la película aunque se encuentre incapacitado a nivel visual y dejar a la suerte el proceso de la misma (jajaja). Como podrán suponer estimados lectores lo que presenciaran después es toda una historia de enredos y situaciones bastante hilarantes, todo esto apoyado en la implementación de exquisitos gags y chistes donde Allen se percibe bastante inspirado lanzando invectivas mordaces a diestra y siniestra a temas tan lúgubres (y/o jocosos como guste apreciarse) como la manera de  como y quienes manejan los hilos dentro del  mainstream hollywoodense (desde los productores hasta los críticos de cine), las relaciones de pareja, las relaciones paterno filiales, la sexualidad (por supuesto este aspecto nunca falta en la filmografía del buen Woody) y demás aspectos sociales que sin lugar a dudas enriquecen la narración.

Por supuesto visionar a un sexagenario invidente tratando de tomar decisiones como donde poner la cámara para tal o cual encuadre, alternar actores entre escena y escena o disipar que cartel será el mejor para promocionar la película se antoja en demasía jocoso y hasta peligroso si no se tiene el tono de comedia adecuada para desarrollar dicha premisa, sin embargo aquellos que conozcan la obra de Allen sabrán que este es un genio a la hora de planificar sus chistes pues aunque estos se perciban en ocasiones pueriles, es la forma estoica del propio Allen al abordar tal o cual protagonista lo que le da ese plus de sarcasmo a sus personajes, al tiempo que el guión siempre se encuentra repleto de diálogos incisivos  que harán las delicias de aquel que sepa apreciar una buena broma, si no basta con escuchar parlamentos como “aquí soy un idiota pero en Paris me ven como un genio” o “lo mejor de la masturbación son los abrazos” (jajajaja) todo uno encomio de principios filosóficos a la Allen.

¿Que por momentos se percibe un tanto alargado el film?, pues si, ¿que la resolución para el problema de ceguera de nuestro taciturno protagónico se descubre un tanto sacado de la manga?, también, empero estos elementos narrativos no le restan esa hilaridad a una historia que no le da tregua al espectador quien ante tanto embiste de reflexiones, chistes y situaciones se entrega por completo a esta obra, la cual por cierto en ningún momento muestra vestigios de desgaste. Y esto nos lleva a otro punto nodal de la misma, la excelente y brillante dirección de actores en la cual sobresale un casting que se antoja de lujo; por ejemplo encontramos a una Tea Leoni genial como la ex esposa de nuestro excéntrico protagonista, y es que el performance de la rubia y experimentada actriz de Bad Boys (Michael Bay, 1995) logra dotar de tridimensionalidad y personalidad al prototipo de mujer empoderada e independiente que representa, incluso demuestra verdadero talento para el timing cómico.

Por otra parte el experimentado y muchas  veces  infravalorado Treat Williams (que igual trabaja con Allen que en series b, jajaja, ni modo hay que comer tres veces al día ¿no?) compone un personaje fascinante como el ambicioso y escrupuloso productor de la Galaxie, el cual es presentado como un sujeto con pocas neuronas, poco sentido del humor y mucha ambición económica (jajaja), sin embargo aunque este pudiera resultar algo arquetípico es sin lugar a dudas la interpretación de Williams lo que le aporta esa cadencia al mismo. En el mismo tenor se encuentra George Hamilton como el asesor de producción y Marl Rydell  como el paternal y no menos pasalón representante de Val (jajaja), Debra Missing compone a  la frívola novia de nuestro protagónico y tampoco lo hace mal; y  por supuesto el performance del buen Woody (quien sostiene el film sobre sus hombros) como el negativo, hipocondríaco y no por eso menos humano Al Waxman se descubre como el digno representante de aquellos nerds e incapacitados sociales que muchas veces son incomprendidos por la sociedad, y  como dicta el título de la misma cinta, en ocasiones se encuentra un final hollywoodense por lo cual aqui nuestro protagónico hasta se queda con la chica al final de la cinta, jajaja (Woody siempre serás el héroe del que esto escribe, jajaja).

Ahora bien los valores de producción son correctos (puesta en escena y las pocas locaciones en exteriores), la fotografía a cargo de Wedigo Von Schultzendorff dota de calidez a la historia y por supuesto se nota la mano de Allen en intención plástica y artesanal haciendo que visualmente el film tenga el sello de la casa. Por lo demás el film también contiene una exquisita banda sonora con arreglos de jazz y se pueden descubrir ciertos guiños auto referenciales que hace Allen a su propia obra como aquel póster que hace referencia a Manhattan (id. 1979) o el propio nombre de la supuesta cinta que graba Val en Nueva York. Como momentos memorables encontramos infinidad, sin embargo aquel donde Val (Allen) recupera la vista y visiona lo que grabo en el rodaje para intentar darle coherencia a dichas escenas es para partirse de risa, o los conflictos del camarógrafo chino con el traductor (que funge casi como director por error, jajaja) son geniales.

Asi que si usted estimado lector quiere gozar de una buena comedia que expone de manera inteligente cuestiones humanas, donde se disecciona y se critica de manera sagaz a la industria cinematográfica pero sobre todo donde se bombardea al espectador de diatribas filosóficas en demasía interesantes (y por lo menos hacen que se muevan algunas  neuronas, jajaja), no debe perderse El Ciego, otra interesante obra del maestro Woody Allen, la cual por cierto resultó paradójica y a la vez reveladora  para un servidor, pues que un filme llamado “El Ciego” le abriera los ojos para encontrar varias respuestas a nivel existencial parece hasta jocoso, gracias amigo Woody.  Finalmente quisiera mencionar que esta entrada está dedicada afectuosamente para Ak.

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