miércoles, 30 de noviembre de 2011

CHUCK NORRIS EN: INVASIÓN A LOS ESTADOS UNIDOS

TÍTULO ORIGINAL: Invasion U.S.A.
AÑO: 1985
DURACIÓN: 107 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Joseph Zito
GUIÓN: James Bruner, Chuck Norris (Historia: James Bruner, Aaron Norris)
MÚSICA: Jay Chattaway
FOTOGRAFÍA: João Fernandes
REPARTO: Chuck Norris, Richard Lynch, Melissa Prophet, Billy Drago, Alexander Zale, Alex Colon, Eddie Jones, Jon DeVries, James O'Sullivan
PRODUCTORA: Cannon Films
GENERO: Acción.

Corría el año de 1985, la guerra fría se encontraba en pleno apogeo y mientras Sylvester Stallone recaudaba millones y millones de dólares en las salas de cine de todo el mundo con su patriotera Rocky IV (id. 1985) y demostraba que era casi un superhéroe del cine de acción por ir directamente a las entrañas de la Unión Soviética (por lo menos de forma ficticia) para derrotar al campeón nacional de boxeo ruso Iván Drago (Dolph Lundgren), Chuck Norris tal vez el tipo más rudo que existe en la faz de la tierra (es el único sujeto en el universo que al jugar Monopoly hace que la economía del mundo se vea alterada), con menos presupuesto, jajaja, defendía a la nación norteamericana en la entretenida, jocosa y no menos prosaica Invasión a los Estados Unidos, cinta en la cual el hombre de mirada impenetrable y barba pétrea tiene que vencer a centenares de rusos que ingresan al país de las barras y las estrellas para sembrar el terror (y unas cuantas risas, jajaja) para tratar de desestabilizar el american way of life de sus ciudadanos que entre la comida de los McDonalds y el consumismo desmedido habitan felices.

La historia es la siguiente, Matt Hunter (Norris) un ex agente de la CIA, o ex Seal, o ¿ex agente del FBI? la verdad su servidor no lo recuerda bien pero siendo honesto ¿a quien carajo le importa pues el bueno de Chuck va a partir caras a diestra y siniestra de todas formas (jajaja), el hecho es que Hunter vive apaciblemente en una cabañita junto a los pantanos del sur de Miami, ahí su vida se resume en cazar cocodrilos, llevar leña al hogar donde vive con un anciano amigo y llevar su camisa de mezclilla abierta a la mitad del pecho para que el calor no le afecte. Sin embargo todo esto cambiara cuando un temible enemigo de antaño llamado Mikhail Rostov (genérico Richard Lynch) planee una invasión a Estados Unidos no sin antes quitar del camino al mismísimo Hunter y vengarse de una vez por todas de el, pues gracias a éste el malvado villano no puede conciliar el sueño por las noches ya que una horrible pesadilla siempre lo trastorna, esta horrible opresión es cuando aparece Hunter encañonando a Rostov  en la sien diciéndole que todo acabo para el y cuando esta a punto de jalar del gatillo mejor se despierta (la verdad que si a su servidor Chuck Norris también le pusiera una pistola en la sien tampoco podría dormir, jajaja).

Total que cierta noche un agente del gobierno va en busca de Hunter para pedirle que regrese a la acción ya que tienen información de que Rostov ha ingresado al país y como las agencias gubernamentales no saben que planea hacer el terrorista por eso han acudido al héroe para que lo detenga, empero al duro de Matt parece no importarle ni un cojón esto y solo se limita a escupir esta acojonante frase “en su momento no me dejaron matar a Rostov, ahora es su problema” (jajaja). Acto seguido el agente se retira con la cola entre las patas y Hunter sigue con su tranquila vida, hasta que nuestro genérico villano ruso se entera de la ubicación de nuestro protagónico y decide ir a eliminarlo de una vez por todas con un montón de achichincles (pues solito siente algo de miedo, jajaja) para que no le vaya echar a perder sus planes (y pueda dormir placenteramente todas las noches como un niño, faltaba más) es por este motivo que aproximadamente 10 fulanos abren fuego con metralletas y lanza misiles a la cabañita del héroe destruyéndolo todo (menos a Hunter por supuesto), pero esto no es lo que hace encabronar al duro de Matt, ¡no señores!, lo que le llena de piedras el buche es que al intentar eliminarlo, mataron a su amigo, el anciano buena onda con el cual vivía.

Es en esos momentos que Matt Hunter decide dejar de lado su filosofía Zen y emprende la difícil tarea de cargarse por fin a Mikhail Rostov para primeramente vengar la muerte de su amigo y segundo, eliminar al mayor número de rusos posibles cuando estos intenten apoderarse de los Estados Unidos. Como podrán darse cuenta estimados lectores del blog, el argumento de esta cinta que protagonizara Chuck Norris y dirigiera Joseph Zito, por cierto realizador de joyitas como Escorpión Rojo (1989) su última cinta que protagonizara Dolph Lundgren y  Desaparecido en Combate de 1984 de nuevo con Norris, es netamente producto de su época, tiempo en el cual los nortemaricanos y su presidente Reagan veían al comunismo y al pueblo soviético como enemigos potenciales (jajaja, lo que pasa es que no les gustaba que otros también contaran con armas nucleares), de ahí que varias cintas y protagonistas se dedicaran a exaltar los valores patrioteros norteamericanos.

Y es que si uno lo analiza, el guión de Invasión a los Estados Unidos (que por cierto firmará el hermano menor de Chuck, Aaron Norris) es un cúmulo de tópicos y situaciones imposibles las cuales aunque las hubiera filmado un director con más pericia visual e inteligencia narrativa (como un John McTiernan por poner un ejemplo) de todos modos seguiría siendo un churro; sin embargo es esa nimiedad del argumento, la representación visual de una violencia exagerada, lo políticamente incorrecto de su discurso (los negros y los latinos son el mal de la nación norteamericana) y por supuesto la uní dimensionalidad de sus personajes, causa que este churro (y placer culpable de su servidor) funcione y hasta guarde cierto encanto. 

Por tal motivo si el respetable analiza los nuevos productos del género de acción no logran funcionar por varios factores, guiones flojos sin chispa de desacralización  y sarcasmo necesario para que el público no sienta que se le quiere tomar el pelo, sustentar el éxito en cansinas y poco creativas secuencias de acción, y la principal, protagonistas faltos de carisma (los Vin Diesel, The Rock, John Cena, son muestra clara de esto). Es por esto que Chuck Norris, campeón artemarcialista convertido en actor (si se le puede decir), el cual en toda su filmografía como en este título sustenta sus limitantes ¿histriónicas? en un rostro pétreo y su nulidad expresiva (muy a lo Clint Eastwood pero pasado de rosca en fondo y forma), por tal motivo el personaje de Matt Hunter es poco menos que Batman o cualquier miembro de la Liga de la Justicia Americana (jajaja) si no basta con ver el desarrollo de la historia en la cual este aparece y desaparece sigilosamente (aquí la continuidad narrativa no importa) armado tan solo con dos metralletas y unas cuantas frases llenas de cinismo para acabar con cientos de rusos.

Es por esto que el buen Chuck ni siquiera utiliza su ya típica patada giratoria para mandar al infierno a sus enemigos, aquí todo lo hace con su vieja camioneta amarilla (cual batí móvil) y su par de metrallas, inclusive el final quedará en los albores de la violencia extrema y  la hilaridad involuntaria cuando el personaje que interpreta Norris le dispare un bazucazo al personaje de Mikhail Rostov para cerrar con broche de oro este entretenido film. Ahora bien en lo referente a los apartados técnicos hay que decir que la productora es la Cannon (¿habrá que acotar algo más?), la dirección es plana y bastante genérica, aunque debo resaltar que las secuencias de acción estan bien montadas y gozan de  mala leche y violencia gratuita a raudales (ejemplos encontramos a la pareja asesinada en la playa cuando intentan follar, o el lanzamiento de  misiles en un suburbio clase mediero en plena época navideña  y  por supuesto el  tiroteo final entre rebeldes soviéticos y el ejército norteamericano en pleno centro de la ciudad de Miami.

Las actuaciones como el respetable podrá inferir son malas hasta la saciedad y lo peor, el villano principal no se encuentra a la altura del protagónico (su leit motiv es bastante ingenuo que dan ganas que Chuck Norris se lo despache cuanto antes). Asi que estimado lector, si usted no tiene nada que hacer en una aburrida tarde de sábado no lo dude más y vea Invasión a los Estados Unidos (les aseguro que esto es mejor que mirar fútbol como un troglodita bebedor de cervezas) con el rudo y monosílabo Chuck Norris (creo que esta cinta es en la que menos habla, jajaja) para que compruebe que los mejores tiempos ya pasaron (sin afán de ofender a las nuevas generaciones), si no,  que alguien me diga si aun se hacen cintas donde los protagonistas escupen tópicas y genéricas frases como “yo trabajo solo” o “recuerda, si te capturan el gobierno negará cualquier conexión contigo” sin hacer que el espectador esboce una leve sonrisa de complicidad. 

 

2 comentarios:

  1. Recuerdo que hubo una serie que creo se llamaba Invasión Usa donde se narraban las peripecias de la resistencia americana en contra de la invasión de los sovieticos, también patética como tantas obras para el cine de entretenimiento que de paso incentivan la xenofobia.

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  2. Efectivamente mi estimado amigo, desgraciadamente el cine hecho en Hollywood (en su mayoria) ha servido como panfleto politico para exaltar los valores norteamericanos, empero creo que en los ochentas este aspecto esta más marcado por el momento historico. Como sea ese viejo cine de acción con sus Norris, Bronson, etc. siempre me causará cierta fascinación pues en ellas se encuentran aspectos tanto ideológicos, sociales, culturales, etc. para ser analizados; aunque efectivamente y como tu (Muertevideano) no comparto su ideología. Saludos y gracias por el comentario.

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