lunes, 7 de julio de 2014

AJUSTE DE CUENTAS de Peter Segal

Título original: Grudge Match
Año: 2013
Duración: 113 min.
País: Estados Unidos
Director: Peter Segal
Guión: Doug Ellin, Tim Kelleher, Bill Gerber Música: Trevor Rabin Fotografía: Dean Semler Reparto: Robert De Niro, Sylvester Stallone, Kevin Hart, Alan Arkin, Kim Basinger, Jon Bernthal, Judd Lormand, Han Soto, Nicole Andrews, LL Cool J., Paul Ben-Victor, Anthony Anderson, Barry Primus, Ireland Baldwin, Kate Reinders, Judd Lormand
Productora: Warner Bros. Pictures / Callahan Filmworks / Gerber Pictures
Género: Drama. Comedia.




Cuando en 1977 John G. Avildsen se hizo con el Oscar con la cinta independiente Rocky sucedieron dos cosas, primeramente Sylvester Stallone inicio una carrera como héroe de acción y convirtió a su personaje Rocky en un icono de la cultura pop que aún hoy en día es un referente tanto en el cine como fuera de él, al tiempo que al actor norteamericano gracias a la prolija carrera que ha desarrollado en ya tres décadas se ha convertido ya en un intérprete de culto (al menos para la generación que lo vio en su esplendor en la época de los años ochenta y noventa como un servidor). Y el segundo aspecto, el director Martin Scorsese a quien le fue arrebatado el merecido Oscar ese mismo año (pues francamente Taxi Driver es por mucho mejor cinta que Rocky, y eso que un servidor es fan de la saga del semental italiano) pues decidió tres años después realizar su propia película sobre box para darles a los tipos de la academia por el culo, entregando la maciza, sórdida y lúgubre Toro Salvaje, cinta que exploraba en las motivaciones y la fracturada psique de su protagonista, el pugilista Jack La Motta interpretado de manera magistral por Robert De Niro, quien por esa época junto a Al Pacino eran respetados y venerados por desarrollar proyectos realmente destacados.

Total que estos dos personajes tanto Rocky como La Motta se volvieron piezas clave en la cinematografía universal, de ahí que durante muchos años siempre hubo esa especie de morbo geek de saber qué pasaría si estos dos personajes se enfrentaran en un ring (comprenden por qué menciono que esta idea es bastante nerd). Pues bien tal parece que este nuevo siglo con tantos avances tecnológicos como las redes sociales, la despersonalización del individuo y el poco interés de las nuevas generaciones por conocer su pasado, (y no digo que todos los jóvenes lo sean pero la mayoría de estos sujetos que viven atados a una Tablet, celular y demás gadgets y que solo son capaces de comunicarse con mensajes de texto sin interactuar de manera física con otro ser humano, pues parece casi imposible que no sepan quiénes son Bergman, Fellini, Allen Pasolini, Scorsese, e incluso los mencionados Stallone o De Niro; y viven creyendo que productos de consumo masivo como son  Los Juegos del Hambre, la ya olvidada saga Crepúsculo o demás “cintas” basadas en penosas novelas son el pináculo del cine actual).

Nos trae ese proyecto que parecía imposible, un filme que en si es casi un ejercicio revisionista, nostálgico y de revaloración a iconos tiempos pasados;  por supuesto las apuestas de que las cosas salieran mal eran bastante altas para una cinta como Ajuste de Cuentas, pues por un lado tenemos a un Sylvester Stallone que si bien nunca ha sido respetado por el sector de críticos especializados por sus bajas cualidades histriónicas (aunque su servidor considera que ahora aborda de manera más solvente sus papeles), el factor más riesgoso era ver a un Robert De Niro haciendo el ridículo por enésima ocasión (quien lo diría tal parece que Stallone ahora apoya a De Niro en su carrera en esta cinta).

Sin embargo su servidor que la verdad no esperaba nada sobresaliente de este filme, pues se llevó una grata sorpresa ya que aunque la cinta del director Peter Segal no trascenderá por ser la comedia más sobresaliente del año, pues si cuenta con algunos chistes autorreferenciales en los cuales tanto Stallone como De Niro se perciben cómodos mofándose de sí mismos (el segundo no tanto), unas dosis de humor negro y por supuesto unos secundarios de lujo como el señor Alan Arkin y Kevin Hart quienes realmente aportan esa mala leche que le hace tanto bien a esta comedia, la cual por momentos se torna bastante correcta políticamente hablando (sobre todo en su tramo final), por lo que en algunos pasajes del filme la cosa da un bajón considerable.

La historia va de dos boxeadores, uno llamado Henry “Razor” Sharp (Sylvester Stallone) y el otro Billy “the Kid” McDonnen (Robert De Niro) acérrimos rivales que mantenían los cuadriláteros a reventar cuando se enfrentaban pues se daban hasta con la cubeta lo que ocasionaba que tuvieran al público dividido en cuanto al apoyo que les brindaban sus seguidores allá a finales de los años setenta, así mismo sus enfrentamientos se volvieron épicos aunque solo fueron dos; y es que la carrera de Razor era la que prometía un futuro prometedor pues después de vencer a McDonnen en una revancha por el título, este decide retirarse extrañamente en el mejor momento de su carrera y con esto cerraba las posibilidades de una tercera pelea, motivo por el cual Billi The Kid se quedaría con una gran frustración y enojo para con Razor.

De hecho estos dos sujetos llevaron su rivalidad afuera del cuadrilátero pues cuando se encontraban en la calle también se peleaban y todo el mundo se preguntaba el porqué de tanta rivalidad (esto lo descubriremos en el tercer acto del filme). Total que después de tres décadas Razor trabaja como obrero en la fundidora de la ciudad de Detroit viviendo modestamente y pagando las cuentas que genera mantener a su ex manager, ahora un vejete gruñón Louis Conlon (Alan Arkin), el cual vive en un acilo para ancianos. Mientras que por otra parte McDonnen supo administrar bien sus ganancias y monto un bar donde además de administrarlo desempeña funciones de show man reviviendo viejas glorias aunque su humor no es el más divertido que pueda uno descubrir. Como el respetable podrá identificar aquí comienzan los guiños a los personajes de Rocky Balboa y Jack La Motta en cuanto a sus rasgos.

Pero por azares del destino un sujeto llamado Dante Slater Jr. (Kevin Hart) quien es hijo de un viejo promotor que trabajo con Razor lo convence para que este junto con Kid trabajen en un proyecto sobre un videojuego donde se les dará vida a ambos pugilistas, empero cuando estos se vuelven a ver frente a frente pues terminan liándose a golpes mientras son grabados en video y posteriormente mostrados es internet lo que causa un furor en las redes sociales, motivo por el cual el nada despistado Dante planea la idea de volver a confrontar a estos luchadores de nuevo en un ring, ya que la respuesta del público ante el pleito añejo entre estos dos tiene el suficiente punch para sacar unos cuantos miles de dólares. Y es así que tanto Razor y Kid aceptan dicho enfrentamiento (aunque sus motivos sean diferentes) por lo cual comienzan ese viaje que los enfrentara con sus viejos y más recónditos demonios personales.

De entrada su servidor agradece la honestidad con la cual el director y el equipo de dicho proyecto han abordado el mismo pues obviando las expectativas (ya sean altas o nulas) hay que decir que la cinta se percibe despojada de cualquier grandilocuencia temática o narrativa, por lo cual dentro de su sencillez se encuentra solo eso que la cinta pretende ser, un filme que homenajea y cuestiona (tal vez con un poco más de acidez el resultado hubiese sido más satisfactorio) el estatus de iconicidad de la cual gozan sus dos intérpretes con su dos respectivos personajes y al cual se le pretende desacralizar a través de varios gags que por momentos logran el objetivo.

Es así como Stallone y De Niro llevan a buen puerto sus respectivas interpretaciones como viejas glorias de cine, y mientras el primero se percibe cómodo en una variable de la encarnación del Semental Italiano (escena de netrenamiento dentro de  la carnicería incluida) el otro recurre a los tics interpretativos que lo han caracterizado en lo referente a su etapa cómica (la cual por supuesto no es lo mejor de De NIro) y en ocasiones se percibe algo incómodo haciendo de vejete con aspiraciones a revivir viejas glorias. Empero también resulta interesante descubrir que las motivaciones de estos sujetos se descubren universales y resultan ser símbolos que enfrentan esas adversidades que cada individuo tiene o quiere superar en su propio entorno social o emocional; lo que también nos lleva a descubrir que quizá Ajuste de cuentas sea más una variante de la saga Rocky ya que mantiene más ese espíritu discursivo de la misma que con la lúgubre Toro Salvaje, por lo cual De Niro solo presta el cuerpo y el rostro para de alguna manera se recuerden los rasgos físicos de Jack La Motta (aunque estén bastante diluidos a nivel psicológico).

Sin embargo es evidente que existe química entre Stallone y De Niro por lo cual la cinta se hace bastante fluida cuando estos están frente a pantalla, empero también es indudable que la cinta sube varios niveles cuando el señor Alan Arkin aparece en escena, pues este se reserva los mejores y más ácidos momentos con los que contará la historia, pues siendo consiente también de su estado físico, Arkin despliega los mejores gags sobre la condición de la senectud y sus consecuencias. Al tiempo que este hace magia cuando este se encuentra cara a cara con Kevin Hart (comediante que aquí se descubre bastante fresco en su interpretación)  pues sin lugar a dudas estos se comen la pantalla solos (no sé si esto sea bueno o malo siendo Stallone y De Niro los protagonistas, pero esto es solo en un corto lapso de tiempo). Ya lo de la aparición de Kim Basinger es un mero recurso dramático para torcer un poco más las motivaciones del personaje de Razor (Stallone) pero al final no deja de descubrirse solo como un recurso meramente maniqueo para abonar más a la sensibilidad del respetable, con todo y que Basinger saca a buen puerto un papel que tampoco se percibe tan complejo pero sin lugar a dudas la experiencia de la actriz logra dotar de seriedad al mismo.

Por otra parte es importante mencionar que el discurso de la cinta no solo queda en aspectos meramente revisionistas y nostálgicos de un cine que fue (aunque al parecer ahora Stallone pudiera parecer sinónimo de este fenómeno cultural postmodernista), si no que también el guion abona en un análisis sobre la mediatez del estrellato y los fenómenos socioculturales que se dan en las redes sociales (aunque no ahonde demasiado en esto), o como diría el propio Andy Warhol varias décadas atrás “en el futuro todo mundo será famoso durante quince minutos” haciendo alusión al poder de los medios de comunicación y el claro crecimiento desmedido de los reality shows. Ahora bien la labor de Segal detrás de cámaras es bastante correcta pues nunca pierde de vista los elementos importantes que hacen de Ajuste de cuentas una comedia entretenida, más sin embargo por momentos el director de Get Smart (2008) deambula por los terrenos del telefilme lo que da un bajón considerable sobre todo en su tramo final cuando se cierran subtramas como las del nieto y el hijo perdido de Kid (aunque el montaje y ritmo del enfrentamiento final entre los dos pugilistas es bastante emocionante pues Segal resuelve visualmente bien este y por supuesto la alegoria que representa el tema boxistico queda bastante claro).

Así que sin más que abonar a este análisis diré que me gusto Ajuste de cuentas, si con todo y algunos aspectos trillados en el guion, con las posibles malas actuaciones de Sly y De Niro, con la posibilidad perdida de haber hecho una comedia realmente negra, pero más sin embargo debo agradecer que este ejercicio revisionista se descubre honesto en su planteamiento, por lo cual no engaña a nadie y si usted está dispuesto a verla sin prejuicios encontrara eso, una historia afable en donde podremos ver el posible futuro que tuvieron Rocky Balboa y Jack La Motta en un universo paralelo.
 

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