martes, 1 de octubre de 2013

12 HORAS PARA VIVIR de Simon West

Título original: Stolen
Año: 2012
Duración: 95 min.
País: Estados Unidos
Director: Simon West
Guión: David Guggenheim
Música: Mark Isham
Fotografía: Jim Whitaker
Reparto: Nicolas Cage, Malin Akerman, Josh Lucas, Danny Huston, Mark Valley, Sami Gayle, M.C. Gainey, Marcus Lyle Brown, Michelle Torres, J.D. Evermore, Edrick Browne
Productora: Nu Boyana Film Studios / SC Films International / Millennium Films
Género: Acción



Ya he comentado con anterioridad los motivos para que uno como espectador asista al cine a ver tal o cual cinta (actores, género, director, etc), sin embargo es indudable que ese medio visual llamado cartel o poster resulta una herramienta bastante persuasiva para sembrar esa semillita de curiosidad en el público para comprar el producto. Basta con recordar posters como el de Tiburón (Spielberg, 1975) del ilustrador Roger Kastel, el cual con un diseño minimalista y contundente inspiraba a toda una generación a ver la opera prima de Spielberg con ese atemorizante tiburón y una bañista, de ahí que este cuadro como su cinta representen ya  un referente de la cultura pop. O los exquisitos carteles de filmes como Él Bebe de Rosemary (Polanski, 1968) donde el diseño Bemis Balkind invita a la introspección de saber de qué va la cinta de Polanski o Vértigo (Hitchcock, 1958) de Saul Bass en una clara referencia a la trama de la cinta se han convertido en obras de arte.

Sin embargo y en muchas ocasiones el poster también resulta ser lo mejor de la experiencia cinematográfica cuando descubrimos que la película es un completo asco, casos recientes como Oz (Raimi, 2013) o los de la saga Saw (2007-2010) son muestra clara de esto.  Pues bueno ¿porque he recurrido a mencionar aquel medio que el pintor francés Henri Tolouse Lautrec hiciera popular allá por el siglo XIX? Pues porque cuando se trata de Nicolas Cage señoras y señores, ni el maldito poster promocional de su más reciente trabajo es ni por mucho logrado (incluye falta de ortografía en el nombre de Cage, jajaja), eso sí, el cartel de 12 Horas para Vivir no engaña a nadie (menuda traducción que le han puesto a la película, parece que le pidieron la opinión a Carla Estrada o Emilio Larrosa para poner el título en español) y miren que el poster americano tampoco se salva de ser cutre.

Efectivamente si usted se arriesga a ver la más reciente película de Nic Cage lo único que vera y sentirá será cutres absoluta (el poster es honesto hasta eso), pues con una trama nada original (la ejecución de Simon West detrás de cámaras es peor aún) nuestro viejo amigo y  sobrino de Francis Ford Coppola, se interna en un verdadero thriller de serie b solo comparable a los bodrios que realiza Steven Seagal actualmente. La historia es la siguiente, Will Montgomery (Cage) es uno de los ladrones de bancos más eficientes del mundo por lo cual nunca lo han atrapado con las manos en la masa, sin embargo quien vive obsesionado con capturarlo como si de un sabueso se tratara es el detective Tim Harlend (Danny Huston), quien ha dedicado años de su vida estudiando los movimiento de Will pues sabe que en cualquier momento cometerá un error. Es así que  cierta noche tanto Will como su equipo conformado por su mejor amigo Vincent (Josh Lucas), Riley (Malin Akerman) y Hoyt (M.C. Gainey) planean un gran robo con el cual supuestamente se retiraran, sin embargo el atraco sale mal cuando Will y Vincent (Lucas) tienen diferencias (el segundo es demasiado ambicioso y pues Will le mete una bala en la pierna derecha) por lo cual el detective Harlend (Houston haciendo de hijo de puta más mesurado que de costumbre) por fin atrapa a Montgomery y lo manda siete años a la sombra.
 
Por supuesto que el bueno de Will cumple su condena y saliendo lo primero que hace es comprarle un peluche a su hija a la cual no ha visto en tanto tiempo (jajajaja parece que Simon West tiene una fijación los animalitos afelpados pues en Con Air repite la misma artimaña sentimentaloide), empero la hija ya creció y además de no agradarle el susodicho regalito pues tiene cierta repulsión por su padre, aspecto que la ha orillado a tomar terapia (ya saben por eso del abandono y la ausencia de la figura paterna, jajaja). El hecho y para no hacer el cuento largo pues la niña toma un taxi, el cual es manejado por el ahora desquiciado y mal trecho Vincent (prótesis de la extremidad inferior derecha incluida) el cual todos creían muerto años atrás.

Y usted distinguido lector se preguntara el por qué aparece hasta ahora el susodicho, pues por que planea raptar a la hija de Will para reclamarle el dinero del robo de hace años (música maligna de fondo y risas macabras) si quiere volver a ver a su hija con vida. Por supuesto nuestro taciturno protagonista solo tendrá 12 horas (como anuncia el título del filme) para volver a robar un banco, evitar que el detective Harlend lo vuelva a encarcelar (por qué no lo deja ni a sol ni sombra desde que salió de la cárcel) y rescatar a su hija. Como verán, escrito en papel esto suena entretenido (y bastante descabellado), pero ya viendo los resultados en pantalla el visionado se vuelve soporífero y  cansado, sobre todo cuando percibimos primeramente que nuestro protagonista actúa en automático (no sé qué es peor ¿si ver a Cage con total flojera interpretando o verlo sobreactuado?) con total apatía, recitando sus diálogos sin la menor intención que la de cobrar el cheque prometido (tampoco es que pidamos que Cage se vuelva Laurence Olivier pero que ponga algo de su parte, ¡por Dios!).

Y eso que la cosa prometía por lo menos una guerra mano a mano entre Nicolas Cage y Josh Lucas para ver quien realiza la más estúpida y grotesca mueca (aspecto que parece ganar Lucas en este apartado pues Cage está demasiado anodino haciendo este trabajo). De ahí que la cinta se torne aburrida, pues el protagónico no tiene el suficiente garra para emocionar y el antagónico resulta repugnante ante tanto histrionismo de mal gusto (aunque parece que Lucas se lo pasó de lindo haciendo este papel). Por otro lado, y por si las actuaciones no fueran un asco (solo Danny Huston se salva de la quema) el guion nada original es ejecutado por Simon West con total apatía, con un ritmo arrítmico, tomas bastante genéricas y una fotografía que parece más la de un telefilm de un domingo por la tarde, que la de una producción realizada  a 35 mm (incluso la común  banda sonora compuesta por Mark Isham le da más ese aire cutre a la película).

Vueltas de tuercas improbables, actuaciones de flojera, una pésima dirección (West aprovecho el tirón de popularidad que le dio haber dirigido Los Indestructibles 2 para poder comercializar esta basura), Nicolas Cage mas soso que nunca (creo que solo desde  Un Ángel Enamorado no me había parecido tan insoportable el protagónico de Adiós a Las Vegas) y un guion que caen en los lugares comunes son algunos de los aspectos que hacen de 12 Horas para Vivir una película nefasta. Incluso y siguiendo la máxima de Santiago Segura donde este se refiere que uno sabe a lo que va cuando ve ciertos títulos, puedo decir que si, efectivamente y para cerrar el análisis del inicio, el poster y el actor protagónico solo nos avisan que el visionado no será Kurosawa, pero ¿no podrían por lo menos los involucrados tomarse las cosas más en serio? Existen cintas estúpidas que por lo menos entretienen, porque cuentan con un espíritu desenfadado que a uno como espectador lo vuelven cómplice de lo que está viendo frente a pantalla, e incluso hasta llega a disfrutar. Títulos como La Roca (Michael Bay, 1996), Contra Cara (John Woo, 1997) y  Riesgo en el Aire (Simon West, 1997) son claros ejemplos de esto y miren que en los mencionados sale Cage.
 
Bueno para finalizar solo diré que no, no pierda casi dos horas de su valiosa existencia viendo  12 Horas para Vivir, a no ser que sea masoquista.  

 

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