lunes, 11 de noviembre de 2013

EL LLANERO SOLITARIO de Gore Verbinski

Título original: The Lone Ranger
Año: 2013
Duración: 149 min.
País: Estados Unidos
Director: Gore Verbinski
Guión: Justin Haythe, Ted Elliott, Terry Rossio
Música: Hans Zimmer Fotografía: Bojan Bazelli
Reparto: Armie Hammer, Johnny Depp, Tom Wilkinson, William Fichtner, Ruth Wilson, Helena Bonham Carter, James Badge Dale, Bryant Prince, Barry Pepper, Harry Treadaway, James Frain, Mason Elston Cook, Joaquín Cosío
Productora: Walt Disney Pictures / Jerry Bruckheimer Films/
Genero: Aventuras.

Como muchos sabrán el personaje de El Llanero Solitario surge como un vehículo de divertimento en el medio radial en la primera etapa de este medio de comunicación en la década de los treinta, en la cual se contaban infinidad de historias donde el punto nodal era por supuesto que el protagonista con antifaz acompañado de su fiel amigo Tonto (Toro en Latinoamérica para no herir susceptibilidades) hacían cumplir la justicia a todos aquellos que torcían las leyes. Por supuesto el éxito fue tal que después el personaje brincaría a la pantalla chica a finales de los años cincuenta con actores reales y mucho después y ya a mediados de los setentas se produciría una adaptación de dibujos animados para televisión.

Por supuesto el misterioso personaje representaba esa materialización del american way of life (como en su momento lo fue Superman), sin embargo con la decadencia del western (ya para finales de los cincuenta) pues el personaje perdió protagonismo en el público, aunque indudablemente representa un poderoso símbolo para la cultura norteamericana. Pues bien parece que el director Gore Verbinski ha encontrado en el legendario justiciero un ápice de interés, por lo cual se arriesgó a levantar dicho proyecto de la mano del siempre capitalista Jerry Bruckheimer (experto en solventar espectáculos descerebrados para las masas), sin embargo la cosa no es tan mala como parece, pues después de ver los resultados del film se nota que el director de El Aro (2002) está comprometido con el material (pues el filme es un proyecto personal), dando como resultado una atípica cinta que si bien mama de los seriales de la década de los treinta y cuarenta por contener elementos algo naif, también contiene aspectos narrativos y simbólicos bastante perversos que hacen de este Llanero Solitario un raro blockbuster (tal vez por eso su mala respuesta en crítica y taquilla) que sin embargo resulta entretenido.

La historia comienza en el año de 1933 cuando un niño (Mason Cook) ataviado con ropajes de vaquero ingresa a una feria, lugar en donde visita una carpa en la cual se exhiben todo tipo de elementos de cómo era el viejo oeste a finales del siglo XVIII, ahí se queda frente a la estatua de un nativo norteamericano llamado Toro (Johnny Depp), el cual de repente toma vida y comienza a contarle al chico sobre la leyenda de que El Llanero Solitario (Harmie Hammer) en verdad existió. Es así como la historia nos traslada al año de 1869 en el estado de Texas, lugar en donde los rangers que comandaba el valiente sheriff Dan Reid (un James Badge Dale que se hace de su papel) hacían hasta lo imposible por mantener el orden y la insipiente civilidad en el poblado de Colby, esto para que el “progreso” que trae la llegada del ferrocarril de la mano de Latham Cole (TomWilkinson), no causara problemas con la colonia de los pocos nativos que cohabitan a las afueras del poblado, los cuales por cierto se hallaban marginados ante la llegada de este medio.

Sin embargo la existencia de un degenerado bandolero llamado Butch Cavendish (excelente Willian Fichtner) quien  junto a su banda de asesinos mantiene asoleado al poblado, parece ser esa  piedra en el zapato para el sheriff Reid. Pero cuando parece que por fin se hará justicia y se acabara con la ola de violencia que provoca el bandolero (pues Cavendish está a punto de ser colgado y se halla en el interior del tren que llegara a Colby), su banda de cuatreros lo rescatan de ser ejecutado y es cuando entra en escena un joven abogado e idealista fiscal llamado John Reid (hermano de Dan) quien en este suceso conoce a Toro (Depp) cuando Cavendish escapa del tren. Cabe hacer mención que la primera secuencia de acción en el tren goza de gran fluidez narrativa y se percibe bien resuelta a nivel visual.

Total que el magnate ferroviario Latham Cole impone a el sheriff Reid que acabe de una vez por todas con Cavendish o de lo contrario lo revelara del cargo, y es así que los hermanos Reid junto a otros Texas rangers salen en busca del peligroso asesino, solo que al parecer todo era una trampa y en la misión mueren todos cuando son emboscados y solo sobrevive el inexperto e idealista John Reid (Harmie Hammer) quien con la ayuda de Toro (el cual recoge su cuerpo mancillado) se convertirá en el misterioso enmascarado que devolverá la paz al pueblo de Colby cuando se convierta en El Llanero Solitario. A grandes rasgos esta es la premisa del film de Verbinski quien se encarga de llevar a buen puerto un guion que si bien no es nada del otro mundo, por lo menos tiene la pericia para mantener una solvente dirección para que los 149 minutos que dura el filme no se hagan pesados (aspecto que se agradece).

Y es que el filme separa de manera muy marcada tanto el planteamiento, desarrollo de personajes, historia,  clímax y la conclusión, por lo cual el espectador puede vislumbrar de manera muy clara dichos aspectos narrativos, de ahí que la primera parte es toda una delicia para aquellos amantes de los western de Sergio Leone, pues en este segmento se plantean de manera bastante acertada la presentación y motivación de los personajes que han de coexistir más adelante en la historia, incluso el hecho de mantener hasta cierto punto al personaje de Toro (Depp) como una entidad con una moral ambigua y un pasado no muy claro (aspecto que se revela hasta el tercer acto), hace más marcado las citas a la obra de Leone. Incluso los parajes desolados en donde se desarrolla la historia (con sus esplendidas panorámicas), la existencia de la banda de cuatreros comandada por Cavendish y su sadismo (atípico en una cinta financiada por la Disney) y la presentación del personaje de Dan Reid como estoico sheriff del lugar son dignos de un spaghetti western (así como su fatídico deceso).

De ahí que para la segunda mitad cuando hemos de presenciar el nacimiento del héroe enmascarado (la venganza es su motor motivacional en un inicio y la simbologia de su mascara), la cosa si bien no se torna menos interesante si da un bajón en cuanto a las expectativas levantadas en un principio, aunque hay que decir que el origen del mismo se torna bastante jocoso tanto como místico (la entrega de la placa de ranger y el antifaz por parte de Toro, así como la llegada de su caballo Silver están bien resueltos), incluso la interacción entre Depp y Hammer como dupla dispareja tiene sus momentos gloriosos gracias a la química entre estos, pues el espectador puede presenciar el buen desempeño actoral del intérprete de la Red Social (David Fincher, 2010) haciendo de su John Reid un personaje que no se queda solo en un arquetipo plano, y es que con todo y que la encarnación del mismo es demasiado anacrónica (por su carga ideológica en un mundo más cínico donde el espectador se identifica más con personajes más complejos como Batman o James Bond por ejemplo), es inevitable no sentir empatía por este Llanero Solitario, todo gracias también a la vis cómica que Hammer despliega para los momentos menos ominosos del film (aspecto que ya dominada en Espejito, Espejito de 2012).

Y es en este punto donde podemos identificar que el humor empleado por los guionistas y el director (en ocasiones hasta cierto punto tonto si se quiere llamar) funciona como una especie de recurso argumental en momentos bien específicos del film que relajan al espectador (sobre todo a los más pequeños) para situaciones bastante escabrosas, las cuales recaen en la figura del villano en turno y sus extraños gustos culinarios (mi hija aun me pregunta por qué Butch Cavendish tiene ese gusto extraño por la carne humana). De ahí que la encarnación de Depp como Toro no es más que ese comic relief que ocupaba la historia para mantener esa “inocencia”en un relato que guarda entre líneas un discurso mordaz sobre la condición humana, el valor de la heroicidad y tal vez el más importante; las consecuencias negativas del capitalismo y la despersonalización del sujeto, los cuales recaen en el llamado progreso y avances tecnológicos (aquí retratados en el nacimiento del tren), por lo cual las disertaciones expuestas se perciben actuales en mundo que está a punto de colapsar ante este régimen económico.

Y si las actuaciones están correctas, como bien mencionaba sobresale Harmie Hammer gracias a su carisma y el empeño puesto en su papel, Johnny Depp se encuentra en un punto en el cual domina la encarnación personajes extravagantes hasta con los ojos cerrados, por lo cual su Toro si bien podría ser una variación de sus últimos papeles no incomoda y se percibe menos sobrado que otras veces (aunque es obvio que en ocasiones le roba el protagonismo a Hammer por el planteamiento del guion). Por otro lado William Fichtner como ya lo hiciera en Drive Angry (Lussier, 2011) se percibe cómodo como el antagonista y vuelve a su personaje un verdadero villano (aunque la conclusión del mismo no estuviera a la altura de lo expuesto en un inicio), Tom Wilkinson como el ambicioso Latham Cole pues solo pone el rostro para darle vida a dicho personaje pues se percibe algo flojo en su interpretación; y por último Barry Pepper como el Capitan Fuller, Ruth Wilson (como el intereses amoroso de los Reid) y Helena Bonham Carter como Red Harrigton pues parecen ser cameos de lujo pues sus papeles son tan efímeros que hacen lo que pueden con estos.

Como aspectos no tan satisfactorios tal vez mencionaría la forma en cómo se cierra el destino de Cavendish (daba para más su personaje, tal vez para ¿la versión del director?), así como los constantes cambios de tono de la historia (y es que aunque alabo que no se tome tan en serio así misma, la cinta tampoco pretende ser una farsa) pues como mencionaba al inicio tiene lo mejor del cine de autor (las referencias al western de Leone) y lo peor del cine comercial (un humor santurrón, grandilocuencia visual y algunos excesos en el montaje, así como algunos huecos en el guion). Empero es innegable que el filme de Verbinski logra entretener y en muchos momentos emocionar (la última secuencia donde la acción se desarrolla en los trenes y el leif motiv del Llanero Solitario resuena con ganas de la mano de Hans Zimmer, es imposible no estremecerse mientras este galopa a toda velocidad en su fiel corcel para salvar a la dama en peligro y hacer justicia).

Mención aparte merece la puesta en escena, pues la recreación del pueblo de Colby, pero sobre todo el montaje de la acción en trenes reales (apoyados con efectos digitales claro) le da ese aire de realismo al filme (exceptuado el clímax final claro el cual es toda una horda de grandilocuencia visual como mencione antes), así como la imponente fotografía de Bojan Bazelli (El Aro, 2002) que retrata los desérticos parajes donde se desarrolla la historia. Total este Llanero Solitario pudo ser mejor, sin embargo tampoco es un bodrio como se ha dicho, incluso cojea de los mismos aspectos que Thor: El Mundo Oscuro (Alan Taylor, 2013), más sin embargo vale la pena darle una oportunidad.

 
 

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