domingo, 17 de marzo de 2013

EL ÚLTIMO DESAFIO de Kim Ji-Woon

TÍTULO ORIGINAL: The Last Stand
AÑO: 2013
DURACIÓN: 107 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Kim Ji-Woon
GUIÓN: Jeffrey Nachmanoff, Andrew Knauer
FOTOGRAFÍA: Ji-yong Kim
MUSICA: Mowg
REPARTO: Arnold Schwarzenegger, Eduardo Noriega, Forest Whitaker, Johnny Knoxville, Luis Guzman, Harry Dean Stanton, Peter Stormare, Zach Gilford, Jaimie Alexander, Rodrigo Santoro, Génesis Rodriguez PRODUCTORA: Lionsgate Films / Di Bonaventura Pictures
GÉNERO: Acción.

Lejos han quedado aquellos años dorados en los que el fornido Arnold Schwarzenegger representara junto a Sylvester Stallone y Bruce Willis (vaya triada ¿no creen?) aquellos héroes de acción que vinieron a dar continuidad a los John Wayne, James Stewart, Lee Marvin e incluso a los Clint Eastwood (héroes de principios del siglo XX) para seguir enalteciendo los ideales del pueblo norteamericano a través  de diversos filmes donde sujetos con bíceps súper desarrollados, métodos extremadamente violentos y la implementación de frases llenas de cinismo, evitaban catástrofes mundiales o simplemente representaban aquella eterna alegoría de la lucha del bien contra el mal (este representado en rusos, chinos, serbios o latinos).

Como sea, estos amigos además de contar con un físico imponente  también estaban provistos con algo que sujetos como Vin Diesel, John Cena y todo el séquito de luchadores de la WWE con pretensiones de histriones no tienen, carisma señores, (rasgo que Bruce Willis explota al máximo para compensar la falta de musculatura) ese importante atributo que resarce las carencias histriónicas de los mencionados héroes de mi infancia, motivo por el cual y ya centrándonos en la filmografía de Schwarzenegger, su servidor pudo disfrutar de cintas que el día de hoy se han vuelto de culto por su gestación en el exacto momento histórico que se crearon, títulos para el honesto entretenimiento como son Comando (Mark Lester, 1985), El Ejecutor (John Irvin, 1986) e Infierno Rojo (Walter Hill, 1988) filmes pertenecientes a la era post Conan (John Milius, 1982) y Terminator (Cameron, 1984) donde un Arnie se muestra en todo su esplendor físico como si de un diamante en bruto se tratara (pues aún le faltaban por pulir algunos aspectos en cuanto a manejo de escena) protagonizando películas de verdadera evasión donde esos elementos tan peculiares e irrepetibles como la violencia descarnada, el negrísimo humor negro  políticamente incorrecto y miles de excesos discursivos y visuales hacían de este cine toda una gozada.

Por tal motivo este tercio de filmes esbozarían la figura heroica del actor de origen austriaco posicionándolo en los cuernos de la luna para futuros proyectos aún más ambiciosos a nivel narrativo y discursivo, como la clásica Depredador del siempre efectivo director John McTiernan de 1987 y las incomprendidas por estar adelantadas a su época pero sin temor a equivocarme las mejores cintas en la filmografía de Schwarzenegger, Perseguido (Paul Glaser, 1987) y El Último Gran Héroe (1993) de nuevo de la mano del director de Duro de Matar (1988). Pues bien el que esto escribe opina que  Arnold Schwarzenegger ya no tiene nada que demostrar, sus mejores momentos han pasado es cierto y sus apariciones en Los Indestructibles solo detonaban nostalgia para sujetos de mediana edad como su servidor, empero visualizar  un filme como El Último Desafío de la mano del realizador Kim Ji-Woon, se descubre como un decoroso regreso de Arnie al cine de género.

La cinta comienza mostrándonos como un convoy de federales liderados por el agente John Bannister (Forest Whitaker en horas bajas después de años de ganar un Oscar) se preparan para transportar a un peligroso narcotraficante conocido como Cortez (Eduardo Noriega), un sujeto con gran poder económico y gran sadismo el cual representa a la tercera generación de narcos mexicanos, motivo por lo cual dicho traslado es de vital importancia para que el sujeto sea juzgado por sus crímenes  por lo cual este se organiza en plena madruga para que las solitarias calles de la ciudad de ¿Las Vegas?  sirvan de desahogo y todo salga conforme a lo previsto. Pero como bien dictan las reglas del cine de acción nuestro villano en turno cuenta con un as bajo la manga, por lo cual el sequito de agentes del FBI sufre una emboscada a cargo de los hombres de Cortez (Noriega) y este es rescatado, creando un caos puesto que ahora el agente Bannister (Whitaker) deberá reaprender al narcotraficante antes de que este cruce la frontera a México y jamás vuelva a saber de él, y lo peor,  la situación se complica  cuando Cortez toma como rehén a la agente especial Devers (Kristen Rakes) para contar con cierta inmunidad en su huida.

Mientras esto acontece y los esfuerzos del FBI por recapturar a Cortez parecen insuficientes, puesto que este huye en un poderoso y veloz vehículo que parece el Batimovil (según las propias palabras de Bannister) a través de diferentes condados, el respetable conoce un apacible pueblo en el condado  de Sommerton en el estado de Arizona, donde el sheriff del lugar Ray Owens (Arnold Schwarzenegger) tiene que lidiar con actividades tan peligrosas como poner multas viales y cuidar el automóvil del déspota Alcalde (Titos Menchaca) en su cotidiano. Empero esta situación cambiara cuando Owens sea notificado que es muy probable que Cortez intente cruzar por el condado de Sommerton por lo cual le piden que no interfiera pues además de considerarlo incompetente, le alegan que un equipo swat está próximo a llegar para detener al delincuente.

Por supuesto el sheriff Owens en un principio obedece las instrucciones del agente Bannister pues esta consiente que no cuenta ni con los recursos humanos ni materiales para hacer frente a la amenaza  que se avecina (solo cuenta con tres ayudantes con nula experiencia para este tipo de situaciones), sin embargo cuando la extraña muerte de un habitante del condado salga a la luz y las investigaciones de Owens lo hagan descubrir que este hecho se encuentra conectado directamente con la fuga de Cortez, no tendrá más opción que vencer sus temores más intrínsecos y hacer frente al peligroso narcotraficante en aras de la implementación de justicia aunque de eso dependa su vida. Primeramente creo que el aspecto más sobresaliente del nuevo filme protagonizado por el ex gobernador de California es sin lugar a dudas que este se despoja de pretensiones y se presenta como lo que es, una solvente cinta de acción que consiente de sus limitaciones (pues tampoco aporta nada nuevo al género) encuentra en un guion bien estructurado, una portentosa dirección y el carisma de su protagonista un título entretenido de verdad.

Y es que es inevitable no encontrar en la cinta de Ji-Woon referencias discursivas y narrativas a filmes como A la Hora Señalada (Fred Zinnemann, 1952) o Río Bravo (Howard Hawks, 1959) donde el héroe es un sujeto de carne y hueso, provisto tal vez con más limitaciones que virtudes (aquí Schwarzenegger recuerda en demasía al John Wayne de la mencionada Río Bravo), y es que el propio Arnie se muestra lúcido en cuanto a su condición física y se baja de su pedestal de invencible action man de hace treinta años para interpretar si a un héroe, pero  más humano (después de todo la heroicidad se mide por las acciones morales y éticas del individuo y no en su fuerza física), con tintes que rayan en la auto parodia, en donde el propio histrión no tiene empacho en comunicarle al respetable que tal vez sea un héroe en horas bajas (la escena donde Arnold se pone anteojos para revisar la escena del crimen es impagable), pero que aún le quedan algunas batallas por librar antes de su retiro.

De ahí que la interpretación de Schwarzenegger como el sheriff Owens incluso se percibe contenida y la inserción de algunos diálogos jocosos como “ya estoy demasiado viejo para esto” o “soy el sheriff” hacen del crepuscular Arnie un sujeto cercano al espectador al tiempo que aporta también un toque de humor negro a la historia. Pero retomando las similitudes de A la Hora Señalada, aquí también encontramos un correcto manejo de suspense (la dirección de Ji-Woon  de  nuevo es el punto fuerte pues mantiene al espectador pendiente del inaplazable enfrentamiento) cuando nuestro protagonista se prepara junto a sus inexpertos ayudantes Mike Figuerola (glorioso Luis Guzman), Sarah Torrance (Jaime Alexander), el ex reo Frank Martínez (Rodrigo Santoro) y Lewis Dinkum (Johnny Knoxville haciendo de sí mismo otra vez)  para la inminente llegada de Cortez (correcto Eduardo Noriega) con el objeto de contenerlo a como dé lugar. Por supuesto que los momentos de acción no faltan y hay que decir que estos están bien montados por lo que se perciben emocionantes y correctos, basta con ver el enfrentamiento entre el sheriff Owens y un grupo de sicarios en plena calle principal del pueblo cual clásico western, por lo cual este pasaje no tiene desperdicio, o la batalla final mano a mano entre Schwarzenegger y Noriega definitivamente es de lo mejor del filme.

Por supuesto que el diseño de personajes cae en lo arquetípico (el héroe con pasado ominoso, el villano con motivaciones económicas, la chica en peligro, el ayudante chistoso que funge como sidekick, etc.) pero aun así  funcionan perfectamente para que la historia avance con suficiente fluidez para no aburrir al espectador (aunque también ayuda la ajustada duración del film que cuenta lo que tiene que contar). Así mismo y volviendo a la dirección de Ji-Woon hay que decir que esta es dinámica (la manera de colocar la cámara es genial), cuenta con un diseño de producción bastante solvente y la fotografía empleada también aporta ese aire de western clásico (y la simbología del mismo como pasar la placa a otro miembro del pueblo), además que se han tomado decisiones bastante acertadas como el empleo de violencia gráfica que aporta algo de crudeza al relato y por supuesto también un dejo de humor negro (cuando vean volar a un sujeto en pedazos entenderán lo que digo, jajaja).

Ya para finalizar diré que sí, me ha gustado El Ultimo Desafío como cinta de acción que respeta los cánones de los filmes de la vieja escuela, pues además de contar con una factura impecable en su realización, toma lo mejor de aquel acojonante genero llamado western (incluso la última cinta de Bond también recurre a este en su último tercio final) para barnizar un discurso tal vez con otro tratamiento hubiese resultado bastante anacrónico. Y lo mejor es que demuestra que si Arnold Schwarzenegger toma este tipo de papeles aún podría contar con un nicho en el cine de este género. Ah! y por cierto siempre es un placer ver a Harry Dean Stanton en activo.


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