lunes, 6 de agosto de 2012

LOS DESCENDIENTES de Alexander Payne

TÍTULO ORIGINAL: The Descendants
AÑO: 2011
DURACIÓN: 110 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Alexander Payne
GUIÓN: Alexander Payne, Nat Faxon, Jim Rash (Novela: Kaui Hart Hemmings)
FOTOGRAFÍA: Phedon Papamichael
MUSICA: Varios
REPARTO George Clooney, Shailene Woodley, Amara Miller, Nick Krause, Patricia Hastie, Matthew Lillard, Judy Greer, Beau Bridges, Robert Forster, Barbara L. Southern, Mary Birdsong, Rob Huebel, Michael Ontkean, Troy Manandicm, Scott Morgan, Milt Kogan
PRODUCTORA: Fox Searchlight Pictures / Ad Hominem Enterprises
GÉNERO: Drama. Comedia.


Tal vez no lo haya mencionado anteriormente pero su servidor ha encontrado en la obra de Alexander Payne un cine bastante reconfortante y fresco en lo concerniente a la narración de historias netamente humanas donde se combinan a partes iguales una comedia que a simple vista parece demasiado sencilla pero que esconde entre líneas un discurso más complejo, al tiempo que se encuentran rasgos de un humor bastante negro que por momentos parece algo paradójico con respecto a lo que se plantea frente a pantalla pero que sin lugar enriquece la experiencia cinematográfica, si no basta con recordar aquella ácida comedia que hablaba sobre la tanatología llamada A propósito de Schmidt (2002) o aquel agridulce estudio de la crisis existencial del adulto mayor Entre Copas (2004), trabajos que sin lugar a dudas sitúan a Payne como uno de los directores más sólidos a nivel discursivo y antropológico como también lo es el siempre solvente  Wes Anderson, con el cual se podrían encontrar similitudes con la obra de Payne sobre todo en el tratamiento de sus trabajos con respecto al uso del humor ácido.

Habiendo dicho esto y entrando en materia, Los Descendientes nos cuenta los complejos sucesos existenciales que debe enfrentar Matt King (George Clooney), un prominente abogado de la Isla de Hawai el cual por estar siempre sumergido en sus asuntos laborales ha descuidado a su familia por lo cual e inminentemente falla de manera estrepitosa (aunque no sea conciente de esto) en sus roles como padre y esposo ya que sus funciones de patriarca se limitan simplemente a proveer de bienes materiales a esta. De ahí que cuando se entera que su esposa Elizabeth (Patricia Hastie) ha sufrido un accidente cuando practicaba un deporte acuático y ha quedado en estado de coma, su mundo comienza a desquebrajarse a pedazos cuando éste tiene primeramente que ocuparse de su pequeña hija de diez años Scottie (Amara Miller) retoño bastante precoz que encontraba en la figura de su madre cierto equilibrio, para aprender a ser de nueva cuenta una figura paterna pues no se ocupaba de esta desde que tenía tres años.

Asi mismo Matt deberá reconciliarse con su hija mayor Alexandra (Shailene Woodley) a la cual mantiene internada en un instituto por la situación de adicciones que sufre esta para que de algún modo le auxilie a cuidar a Scottie, sin embargo estos aspectos aunque importantes no serán tan devastadores a nivel emocional como el que representa el de enterarse de que su esposa mantenía un amorío con otro sujeto mientras este se encontraba ausente por lo cual y ante la imposibilidad de encarar a Elizabeth y reclamarle el por que de su infidelidad, nuestro protagonista ira en busca del misterioso hombre con el que su esposa lo engañaba para tratar de sacar su frustración (acompañado de sus hijas y un peculiar acompañante), mientras hace los arreglos para avisar a las amistades de su esposa que esta será desconectada pues la situación de su deceso es inminente.

Lo único que Matt no sabe es que este doloroso viaje servirá para que pueda reencontrarse consigo mismo y aprender el valor de contar con una familia (aunque sea bastante disfuncional, jajaja, ¿como si las familias no contaran con algún grado de disfuncionalidad ¿no creen?), lo que indudablemente le mostrara el verdadero significado de la vida con todos sus claros y oscuros. Como podrán leer respetables lectores el guión que escribe el propio Payne (junto con dos personas más) descubre su principal aliciente en la representación de un compendio de personajes bien trazados a nivel psicológico de los cuales se desprenden infinidad  de discursos en los cuales se diseccionan cuestiones sociales, morales, culturales, políticas y lo más importante humanas, aspectos que se desencadenan a través de un ingenioso mcguffin (la infidelidad Elizabeth) el cual provoca  que los personajes se vayan desenvolviendo de manera natural en su propio entorno; incluso lo mas atractivo del film es descubrir como el personaje de Clooney se revela como el legítimo motor de la historia pues este va efectuando acciones que mueven y afectan ese micro universo planteado por Payne.

De ahí que esta historia de redención y perdón encuentre sus mejores momentos en la honestidad de su mensaje, mensaje que se encuentra representado en situaciones con la suficiente humanidad vertida en unos personajes imperfectos pero carismáticos que al hallarse cargados de infinidad de phatos se vuelven entrañables para con el respetable. Por tal motivo el tortuoso duelo que debe confrontar y aprender a sobrellevar Matt (Clooney) se vuelve una experiencia agridulce, por momentos dolorosa y otros tanto por que no decirlo hasta jocosa, si no basta con recordar aquella escena que provoca que el respetable se parta de risa cuando al personaje que interpreta Clooney se queda anonadado cuando el amigo de su hija Alexandra (un chico bastante disfuncional con poco tacto y muchos problemas emocionales) le hace ver algunos de los motivos por los cuales su esposa le fue infiel, o en su defecto aquella sublime escena que al menos a su servidor le puso la piel de gallina cuando Matt (Clooney) por fin se permite perdonar a  una desauseada Elizabeth ya casi al final de la historia, y se despide de una manera honesta  y bastante conmovedora de la persona que fue el amor de su vida reflexionando a su vez en todas las implicaciones que esto significa.

Cabe hacer mención que dicha escena logra ese punto álgido a nivel emocional que planteaba todo el film sin llegar a niveles maniqueos todo gracias a la profundidad de unos diálogos que no tienen desperdicio y por supuesto a la espléndida interpretación de un George Clooney en estado de gracia, el cual encuentra su mejor interpretación en un personaje que lo despoja de todo ápice de estrella hollywoodense, y es que la interpretación de Clooney es en demasía natural y a su vez etérea lo que provoca que veamos a un sujeto de carne y hueso tratando de encontrar su camino. Por supuesto el reparto que secunda al ex interprete de ER también se encentra a la altura de la situación, por ejemplo las dos chicas Amara Miller y Shailene Woodley que hacen de hijas de este logran mimetizarse con sus complejos personajes, y lejos de hacerlos simples arquetipos  de jóvenes rebeldes que odian a la autoridad representada en la figura paterna, aquí estas jóvenes actrices logran transmitir esa frescura, inocencia y cierto dejo de mala leche que provoca esa tridimensionalidad en sus performances lo que vuelve a sus personajes muchos más atractivos y por ende también logran el cometido de servir como una especie de detonante catártico ante las ominosas situaciones que se presentan durante la trama.

Asi mismo y no menos importante la Isla de Hawai se nos muestra como una entidad  con vida propia, como un personaje más y no solo como ese apartado geográfico de postal al que nos tienen acostumbrados otras producciones, no aquí Alexaner Payne se preocupa por dotar de personalidad a la gran urbe mostrando incluso su lado menos  glamoroso, el cual mas sin embargo nos recuerda que también en esos barrios pobres existen seres humanos que indudablemente representan el motor de la economía de la paradisíaca isla, no por nada uno de los arcos argumentales con mayor relevancia en la historia también tiene que ver con el destino económico y cultural que tendrán cientos de hectáreas de una preciosa isla virgen que se encuentran al resguardo de Matt King (Clooney), las cuales fueron heredaras por sus antepasados y que sin lugar a dudas afectaran a miles de familias si se venden a particulares o se quedan como reserva ecológica dichas propiedades.

Ahora bien la dirección de Payne de nuevo es excelsa como siempre y dota al filme de un ritmo lo suficientemente fluido para que el espectador no pierda detalle de lo que ocurre frente a pantalla con sus personajes y la propia historia, por supuesto la puesta en escena no tiene desperdicio y la fotografía empleada para retratar los diversos entornos de la isla son los adecuados para transmitir ese aire afable a una cinta hermosa, reflexiva e introspectiva como lo es Los Descendientes. Así mismo y no menos importante debo resaltar lque a banda sonora del film se vuelve sumamente significativa para reforzar cierto pasajes de la alegoría que se nos está contando (aspecto que también utiliza de forma magistral Wes Anderson en sus trabajos, esta bien ya dejaré de encontrar las similitudes entre estos dos importantes realizadores, jajaja). Así que estimados lectores para terminar no me queda más que recomendar de sobre manera este excelente filme el cual a través de un discurso en demasía honesto  y por momentos sardónico nos expone la importancia del ser.
 


 
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3 comentarios:

  1. Hola, Harrison. He visto ante ayer esta película, pero no me ha gustado. La temática es muy buena. No he leido el libro, pero creo que la adpatacion, ou sea, el rotero no ha quedado super. Las pelas fueron desarrollada de una manera muy flaca en el contenido de emoción. Los dialogos no me han llamado atención. La atuación de George Clooney está horrible. No me ha convecido su atuación. Por lo tanto, he visto esto. Creo que tienes tus puntos de mirada. Hay que respetar. Un saludo desde Brasil. Hasta uengo. Haga una visita en mi espacio. Espero que guste. Estoy desarrolando allá una sesión Bergman. Mi director predilecto. Un abrazo...

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  2. ¡Ah! El grandioso Ingmar Bergman muy bien, por supuesto uno de los grandes del cine mi estimado Maxwell. Y en lo referente a Los Descendientes al menos tu servidor encontró en el film un discurso honesto y despojado de grandilocuencias, algo que agradecí por parte de su autor pues otros directores por lo regular implementan en este tipo de obras (exceptuando al propio Bergman o Allen) dramas donde se exageran las situaciones a niveles lacrimógenos con tal de enganchar al espectador emocionalmente logrando desde mi punto de vista lo contrario; por eso creo que la exploración psicológica de los personajes por parte de Payne es correcta como también me pareció el performance de Clooney (bastante etéreo) no se, como dices tal vez dependa del punto de vista de cada individuo pero eso es lo interesante del cine ¿no crees? cada obra la descifrara el sujeto dependiendo de sus propias vivencias y experiencias. Finalmente agradezco infinitamente que te tomes el tiempo de checar el blog y por supuesto el de dejar tus valiosas impresiones. ¡Y por supuesto que seguiré esa sesión de Bergman!, saludotes y estamos en contacto.

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