domingo, 8 de mayo de 2011

WESTERN: EL SOBREVIVIENTE

TÍTULO ORIGINAL: Last Man Standing
AÑO: 1996
DURACIÓN: 101 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Walter Hill
GUIÓN: Walter Hill
MÚSICA: Ry Cooder
FOTOGRAFÍA: Lloyd Ahern
REPARTO: Bruce Willis, Christopher Walken, Bruce Dern, William Sanderson, Alexandra Powers, David Patrick Kelly, Karina Lombard, Ned Eisenberg, Leslie Mann
PRODUCTORA: New Line Cinema
GÉNERO: Western






“A veces aunque estés hundido en la miseria tienes que elegir entre  el camino del bien o el del mal”
-John Smith (Bruce Willis)


Definitivamente y tal vez para sorpresa de muchos Bruce Willis es el héroe de acción por excelencia pasando por encima del propio Stallone y el no menos hercúleo Arnold Schwarzenegger, como demuestra una reciente encuesta (en la que su servidor también participo, jajaja) realizada en el excelente blog llamado Blog de Cine, la cual pone de manifiesto  que el carisma, humor negro y la capacidad para humanizar a sus personajes le han dado la distinción del epitome de la heroicidad al calvo protagonista de Duro de Matar (McTiernan, 1988). Para verificar los resultados de la encuesta visita:

Bueno lo anterior solo sirve de introducción para que el que esto escribe pase a analizar una cinta que vio hace mucho tiempo, cuando su servilleta en plena adolescencia disfrutaba del descerebrado cine de acción. Por tal motivo y como comentaba en la entrada anterior, la grandiosa Yojimbo (Kurosawa, 1961) me incito a revisar de nueva cuenta esta cinta que firma el siempre solvente Walter Hill (48 Horas, Infierno Rojo, entre varios Western), de la cual tenía recuerdos gratos pues presenciar como Bruce Willis llena de plomo a los malos en turno siempre es un placer, jajajaja.

Y es que el Sobreviviente se puede considerar como una adaptación o remake oficial a la cinta que filmara Kurosawa en 1961, incluso cuando uno ha visto la obra original tal vez ya no se sienta del todo sorprendido al visionar el film que protagoniza Willis, sin embargo y guardando las distancias creo que el trabajo de Walter Hill detrás de cámaras es correcto y entrega un producto solvente al respetar la fuente original. Pero comencemos, corre la década de los años treinta en Estados Unidos, la recesión se encuentra en pleno apogeo, esto lo sabemos por que la voz en off (recurso bien utilizado durante todo el metraje) de nuestro protagonista nos cuenta entre otras cosas que ha tenido que huir de la gran urbe ya que es buscado por las autoridades, su nombre es John Smith (Willis) y busca refugiarse en algún pueblo alejado de la civilización hasta que se calmen las cosas.

Es así como llega a un pueblo olvidado de la mano de Dios llamado Jéricho en pleno Texas, lugar que  percibe hostil desde su llegada, ya que en cuanto Smith recorre las polvorientas calles abordo de  su auto puede ver que no existen ningún tipo de habitantes, salvo gánsters, los cuales por cierto  lo agreden destrozándole el parabrisas de su vehículo cuando este se atreve a ver a una hermosa mujer que iba con ellos, y como diría el propio John la mujer sería el motivo para desencadenar la masacre que se avecinaría. Es en este momento que nuestro protagonista conoce a una de las bandas que tienen secuestrada al pueblo, ellos son los Strozzi, una organización de italianos que están en contantes disputas por el mercado del licor con la banda que lidera un enano irlandés llamado Doyle (David Patrick Kelly).

Esto lo descubrimos cuando John (Willis) entra a la taberna del pueblo y plática con el Joe (Willian Sanderson) el cantinero del lugar quien lo pone al tanto y le recomienda que mejor se vaya del lugar pues en este no existe ley alguna, ya que incluso el sheriff (Bruce Dern) del lugar recibe cuotas de ambas bandas para hacerse de la vista gorda. Empero John le replica a Joe que primero tiene que ir a cobrarles los daños causados a su auto a los hombres de Doyle (David Patrick Kelly), motivo por el cual el duro de Bruce Willis (esbozando una leve sonrisa)  se toma una copita de whiskey, revisa sus dos pistolas, las acomoda en sus fundas, se pone el sombrero y sale del lugar para desatar el infierno en la oficina de los malandrines que osaron atacarlo. 

Lo que sigue después es presenciar como John Smith hace gala de sus habilidades con las pistolas cuando se despacha a ocho tipos sin siquiera recibir un solo rozón de bala, todo hay que decirlo, la secuencia del tiroteo esta filmada con ritmo, con emoción, con un poco de exageración (ver volar a tipos cuando reciben impactos de bala de una escuadra es divertido y acojonante, jajaja), pero sobre todo con la dosis perfecta de violencia (lo cual se agradece) muy al estilo John Woo pero sin parecer un plagio, pues se puede percibir la mano de Hill.

Este acontecimiento provoca que el propio capo irlandes quiera contratar a John (Willis) pues ha visto en este último una oportunidad para acabar con sus contrincantes, como es de esperar el hombre acepta el trabajito para ganar unos cuantos miles de dólares, sin embargo también aprovecha la posición que se le ha dado y comienza a vender información al bando de los italianos, gracias a que empieza a tener una relación con Lucy (Alexandra Powers) la mujer de Doyle, quien le platica todos los movimientos de la empresa  como una forma de venganza hacia su marido, pues esta es despreciada ya su esposo  prefiere a Felina (Karina Lombard) la mujer que vio John al entrar al pueblo, quien lejos de ser la amante de este, es solo una prisionera pero también el objeto del deseo de Doyle.

Como el respetable podrá inferir la cosa tarde o temprano saldrá mal para el deshonesto protagonista, pues en determinado momento de la historia son descubiertas sus verdaderas  motivaciones (solo quiere salvar a Felina de las garras de Doyle)  provocando que tanto irlandeses como italianos lo quieran eliminar, motivo por lo cual el propio Doyle en un arranque de cólera mande llamar a su matón favorito, Hickey (un Christopher Walken más contenido que de costumbre) el pistolero más rápido y letal de la región.

Ahora bien pasando al análisis del film puedo comentar que este funciona correctamente pues aunque se ha americanizado la historia, esta es correctamente planteada tanto en fondo como forma primeramente por que se respetan las exaltaciones de los personajes, por ejemplo el John Smith (quien se vende al mejor postor) de Bruce Willis recuerda en demasía al personaje que interpretará el gran  Mifune, sin embargo el carisma del actor norteamericano logra darle su propia personalidad, incluso se nota que Willis se percibe cómodo con este tipo de personajes los cuales por lo regular son perdedores, con una moral casi nihilista, pero en algún determinado momento  de la historia como es el caso de Smith, despierta a la cruda realidad para descubrir  la miseria existencial tanto social  de la cual esta impregnado el mentado pueblo de Jerichó, y que no podía ver   por estar sumergido en el alcohol por años, empero y harto de esta situación decide limpiar de una vez por todas la mierda que tanto enferma al lugar y a su vez encontrar su propia redención.

Así mismo los villanos con todo y que se perciben como simples tópicos del género (incluso por momentos son caricaturizados) resultan adecuados para el entorno que nos ha planteado el director Walter Hill, por tal motivo solo necesitamos saber que estos solo proceden por ansias de poder, empero y como comentaba, estos al  convertirse casi en caricaturas  (por la exageración en sus planteamientos tanto psicológicos como físicos como si de un comic se tratara) se pueden interpretar como símbolos que representan la podredumbre social, como ese mal que debe ser erradicado. Finalmente los personajes femeninos no dejan de ser solo simples arquetipos, los cuales sin embargo no entorpecen en absoluto y de alguna manera sirven como elementos que desencadenan que la trama avance.

Por otra parte hay que decir que el filme esta contado de manera bastante fluida, por momentos con un ritmo pausado el cual permite la exploración del personaje principal pues contrario a lo que uno pudiera pensar, este Western lejos de contener solo escenas de balaceras (las cuales estan bien resueltas por las dosis de violencia gráfica), contiene un guión bastante interesante en el cual los diálogos mordaces, inteligentes e incisivos son la parte neurálgica de la historia, si no basta con recordar el momento cumbre del film donde aparece el personaje de Hickey (Christopher Walken) para enfrentarse a Smith (Willis), esta escena es genial pues sincrétiza la escencia del film.

Ahora bien el apartado visual es genial, ya desde su arranque el espectador puede ver que se enfrentará a un Western de los de la vieja escuela (con la excepción que los caballos se han cambiado por autos y los vaqueros por gánsters) pues la primera panorámica que utiliza Hill, con esa fotografía en rojos y ocres nos transportan a ese lugar hostil al que nos sumergiremos junto con el personaje principal (de ahí que el recurso de la voz en off sea de gran ayuda para reforzar este aspecto). Asi mismo los encuadres, la puesta en escena, la banda sonora y el manejo de cámara hacen de este un genuino film del géneo en donde las cosas solo se pueden resolver con una pistola en mano y dos cojones bien puestos, faltaba mas, jajajaja.

Asi que para finalizar debo decir que si, si me entretuvo de sobremanera El Sobreviviente, sobre todo por su sólido planteamiento argumental, una correcta puesta en escena, asi como las solventes actuaciones de sus actores, sobresaliendo por supuesto un Bruce Willis que se percibe como pez en el agua y un Christopher Walken que dota de cierto misticismo a su personaje y lo convierte  en la verdadera antitesis del héroe. Por tal motivo puedo recomendar este filme, pues por lo menos respeta la basa original y hasta se descubre como un honesto ejercicio cinematográfico.




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