lunes, 14 de enero de 2013

ATRAPEN AL GRINGO de Adrian Grunberg

TÍTULO ORIGINAL: Get the Gringo (How I Spent My Summer Vacation)
AÑO: 2012
DURACIÓN: 95 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Adrian Grunberg
GUIÓN: Mel Gibson, Adrian Grunberg, Stacy Perskie
FOTOGRAFÍA: Benoit Debie
MUSICA: Antonio Pinto REPARTO: Mel Gibson, Kevin Hernández, Daniel Giménez Cacho, Jesús Ochoa, Dolores Heredia, Peter Gerety, Roberto Sosa Martínez, Peter Stormare, Mario Zaragoza, Gerardo Taracena, Dean Norris, Tenoch Huerta, Fernando Becerril, Scott Cohen, Bob Gunton, Stephanie Lemelin, Patrick Bauchau, Aaron Cohen, Sofía Sisniega, Gustavo Sánchez Parra, Dagoberto Gama, Mayahuel del Monte
PRODUCTORA: Airborne Productions / Icon Productions
GÉNERO: Acción.

Un automóvil atraviesa a gran velocidad una desolada carretera fronteriza norteamericana  que colinda con territorio mexicano mientras un contingente de patrullas lo acecha sin cesar, instantes después descubrimos que dicho vehículo es tripulado por dos payasos que se haya en su interior, el conductor busca estrepitosamente deshacerse de los agentes de la ley que le respiran en la nuca mientras su cómplice que se haya en la parte trasera del automóvil agoniza. Lo que sigue después es presenciar como el conductor (Mel Gibson)  se despoja de su máscara de arlequín para sentirse más cómodo y tratar de emprender la  huida, sin embargo y al darse cuenta que no podrá escapar  decide tomar una rampa de arena que se haya a un costado del muro de la vergüenza que separa a las dos naciones provocando que el vehículo motorizado traspase  territorio mexicano para evitar a los agentes norteamericanos.

Desgraciadamente para nuestro protagonista (Gibson) la policía mexicana seguía la acción de dicha persecución desde su territorio por lo cual cuando el automóvil en el que viajaba éste y su compinche inmola y el jugoso botín que estos habían robado sale a la luz y como si de una jauría de hienas se tratase, los “agentes de la Ley” mexicanos deciden capturar al conductor norteamericano (Gibson) y encarcelarlo en una de las prisiones más peligrosas de Tijuana (aunque no sepan con qué tipo de cargos procesarlo, que raro ¿no?), lugar en donde el narcotráfico y la prostitución son el pan de cada día y el cual es controlado por un misterioso y poderoso recluso llamado Javi (Daniel Jiménez Cacho) quien a través de su hermano conocido simplemente como Caracas (Jesús Ochoa) y su primo (Roberto Sosa) se encargan de mantener el reclusorio bajo control. Es por este motivo que el conductor (Gibson) tendrá que aprender con rapidez como se mueven las cosas en este lugar si quiere sobrevivir, sin embargo y extrañamente la aparición de un niño (Kevin Hernández) hará que la estancia de nuestro protagonista se complique aún más cuando descubra que Javi (Giménez Cacho) tiene un interés muy particular con el infante y su madre (Dolores Heredia).

Definitivamente el aspecto que a su servidor le ha parecido el más notable en primera instancia de este título es poder ver de regreso a Mel Gibson en su salsa, interpretando a un personaje rico en matices psicológicos, con moral ambigua y por supuesto con la pizca exacta de ser un hijo de puta (de verdad he disfrutado la mala leche que destila tanto el personaje como la historia, si no basta con ver al bueno de Mel robándole dinero a un ciego) y es que desde el arranque de la cinta el desarrollo vertiginoso que imprime su director (mas en forma que en fondo) hace que el espectador quede atrapado a una historia que en primera instancia se descubre como la típica cinta de robos que acaban mal, más sin embargo en cuanto el personaje de Gibson se instala en territorio mexicano el filme toma senderos que evitan los lugares comunes, al tiempo que también la multiculturalidad de los personajes ayuda a aportar ese tono bizarro a la historia.

Y es que en la mejor tradición del cine de Tarantino o los hermanos Cohen aquí el personaje de Mel Gibson sirve como ese pivote que se encarga de desencadenar todos los eventos que han de afectarlo a él y por supuesto a los personajes que lo secundan como si de un moderno Yojimbo (kurosawa, 1961) o de hombre sin nombre que interpretaba Eastwood En Por un Puñado de Dólares (Leone, 1964) se tratase, empero la mayor virtud de la cinta es la construcción de un guión perspicaz puesto que este se encarga de presentarnos un mcguffin (el dinero del robo) atractivo, el cual más sin embargo será solo el pretexto para que la historia nos lleve por senderos bastante bizarros y llenos de humor negro con la suficiente dosis de violencia para crear esa catarsis (con chistes que rayan en lo políticamente incorrecto y lo prosaico) que el espectador necesita para asimilar el relato. Por supuesto que la historia trata de explorar esos elementos que ahondan en ese lado oscuro del ser humano (la corrupción como vehículo para obtener benéficos económicos) pero despojándose de discursos manidos (aunque su servidor percibe que el retrato que crea Grunberg sobre la desmedida red de corrupción en cárceles mexicanas sirve solo como telón para exponer lo que anteriormente he mencionado sobre la condición humana de forma sarcástica), por tal motivo el relato se encuentra despojado de drama y se descubre como una exquisita sátira.

Incluso es alentador descubrir que en dicha historia todos los personajes están quebrados psicológica y moralmente por lo que ninguno merece verdadera redención como bien apunta el personaje de Gibson al final de la historia, el cual lúcidamente y consiente de su naturaleza sabe que tarde o temprano formara parte de alguna fosa común. Por otra parte es innegable (y supongo que nadie podrá contradecirme en este aspecto) que la presencia física de Mel Gibson hace que la cinta funcione, pues el histrión tiene ese carisma socarrón que tanto lo caracteriza en este tipo de cintas (recordemos que en 1999 realizo Payback interpretando un personaje similar), al tiempo que se nos presenta a un Mel que logra sortear bastante bien las proezas físicas que le exigen ciertas escenas de acción, empero el mayor logro es la química que existe entre este y Kevin Hernández, como si de la versión perversa de The Kid (Chaplin, 1922) se tratara; y es que la complicidad entre el chico y el conductor por obtener un bien común es el motor de la historia.

Por supuesto una buena historia debe contar con un protagonista carismático (Gibson) y sin lugar a dudas un antagonista a la altura, y es aquí donde la cinta eleva sus niveles al presentar a Daniel Giménez Cacho como el malo de la misma (o más bien el  hijo de puta más grande de la historia) pues el histrión de Profundo Carmesí (Ripstein, 1996) aprovecha cada escena para sacarle todo el jugo a su Javi y componer uno de los seres más detestables y paradójicos a nivel moral que se hayan visto (la extraña relación con el niño es el punto clave de la historia), razón también para volver a constatar lo buen actor que es Giménez Cacho cuando se le sabe aprovechar. Ahora bien tanto Jesús Ochoa como Roberto Sosa aprovechan los minutos frente a pantalla e interpretan sus papales más o menos en la línea que se perciben cómodos aunque sus villanos quedan un tanto relegados. Finalmente Dolores Heredia como una atípica femme Fatale resuelve bien su personaje al tiempo que le aporta ciertos rasgos de humor a su performance haciendo que la interacción con el intérprete de Corazón Valiente (1995) también resulte muy natural.

Ahora bien debo decir que la portentosa dirección que Adrian Grunberg le imprime a su filme un estilo visual y fluidez narrativa que le aportan personalidad al mismo y lo mejor, es que este cuenta con la suficiente garra discursiva para provocar en el respetable ese enganche desde el arranca de la historia hasta su conclusión (la vuelta de tuerca a media historia es genial), por tal motivo  logra presentarnos a los personajes con tan solo unas pinceladas dejando que el espectador especule en el pasado y motivaciones de los mismos lo cual hace más atractivo el tratamiento de estos como si de un western moderno se tratara. En definitiva la opera prima de Grunberg es una bocanada de aire fresco para el género pues sin pretender descubrir el hilo negro cuenta con los suficientes adeptos para descubrirse como una pequeña joya la cual sin temor a equivocarme será objeto de culto dentro de unos años. ¡Ah! Y por supuesto nos trae de vuelta al mejor Mel Gibson.

Dedico esta entrada con mucho respeto pero sobre todo con cariño a Juan Pablo, amigo que ha sido una importante guía en infinidad de aspectos profesionales pero sobre todo a nivel humano para con su servidor  y el cual ha sufrido la perdida irreparable de su señor padre. Desde aquí le envió todo mi apoyo y un abrazo.

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3 comentarios:

  1. Me encanta tu blog, y me gustaría hacerte una entrevista. ¿Podemos hablar por correo?

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    1. Primeramente muchas gracias por tomarte el tiempo de visitar el blog y por supuesto por dejar tus valiosos comentarios, de nuevo gracias. En cuanto a la entrevista con mucho gusto mi correo es georgeharrison41@hotmail.com estamos en contacto.

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    2. Estimado amigo Jose Carmona he tenido problemas con mi dirección de correo en hotmail, si fueses tan amable de contactarme mejor a georgeharrison41@yahoo.com.mx te lo agradeceria. Saludos.

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