
AÑO: 1996
DURACIÓN: 115 min.
PAÍS: E.U.
DIRECTOR: Tony Scott
GUIÓN: Phoef Sutton (Novela: Peter Abrahams)
MÚSICA: Hans Zimmer
FOTOGRAFÍA: Dariusz Wolski
REPARTO: Robert De Niro, Wesley Snipes, John Leguizamo, Benicio del Toro, Ellen Barkin
PRODUCTORA: Mandalay Entertainment / Tristar Pictures pr. una prod. de Wendy Finerman y Scott Free
GÉNERO: Acción Deporte. Béisbol
Tony Scott el hermanito de Ridley, no ha querido quedarse atrás en el mundo cinematográfico y también se ha dedicado a dirigir. Este individuo es capaz de realizar trabajos altamente descerebrados llenos de testosterona y mucha acción, con el único fin de que el presente desconecte su cerebro y pase un buen rato.
Ahí tenemos El Último Boy Scout (1991) con un Bruce Willis en pleno estrellato, soltando mamporros al mismo tiempo que frases sarcásticas, lo que demostraba el momento cumbre por el que pasaba el cine de acción. Es por eso que al cine de éste señor lo que menos se le puede pedir es lógica argumental, eso si visualmente sus cintas dan la impresión de ser video clips largos, ya que se emplean montajes rápidos asi como el uso de filtros para dar a la imagen tonalidades agradables y bonitas para que el presente diga ¡que chido!
En pocas palabras el que escribe esto considera el cine del señor Scott como un placer culpable, aunque debo aclarar que no todas sus cintas me parecen logradas y mucho menos interesante, de hecho no me atreví a ver Asalto al tren Pelham 123 (2009).

La cinta comienza con sus títulos iniciales para mostrarnos a continuación imágenes de jugadores de béisbol probablemente de los años 40´s o 50´s, en ese momento una voz en off a cargo del personaje de Robert De Niro nos explica la importancia que tienen los seguidores, los fans de los equipos, para con sus estrellas, ya que sin estos los últimos no serían lo que son. De hecho se puede percibir ya de entrada las intenciones del que habla (De Niro), puesto que se nota hasta cierto reproche en su discurso.

Por otro lado conocemos a Bobby Rayburn (Wesley Snipes) la nueva contratación de Los Gigantes, el cual costo 40 millones de dólares, lo cual supone que éste realizará una gran temporada para su nuevo equipo. Empero Bobby (Snipes) pasa por un proceso de divorcio y su rendimiento esta a la baja por una lesión en un brazo, lo que lo preocupa.

Asi estan las cosas, la trama nos plantea a un ser desequilibrado De Niro, obsesionado con Bobby con el cual llena sus carencias afectivas, ya que como mencionaba hasta su pequeño hijo le teme. Si no hay que ver cuando Renard (De Niro) lleva a su retoño al juego inaugural, el tipo se vuelve loco, gritando y bronqueando con la gente que hay a su alrededor, o los diversos enfrentamientos que tiene con su ex mujer cuando le prohíbe ver al niño y este la amenaza con bate de béisbol.

Wesley Snipes trata de contener a su personaje, por lo que su interpretación esta correcta, bueno no era tan difícil ya que tanto su personaje como el de De Niro no tienen mucha profundidad, aunque se nos quiera vender lo contrario. Por otra parte la cinta está plagada de situaciones y diálogos inverosímiles tanto como absurdos que por momentos hacen que me sonroje.

Visualmente la cinta esta normalita, con los encuadres marca registrada de Scott, tomas aereas del Estadio de Los Gigantes (en más de cuatro ocasiones), tomas aereas de la ciudad de San Francisco y su ya conocida paleta cromática en la fotografia que van desde los naranjas hasta los verdosos.
Asi que puedo decir que El Fanático es una curiosidad de los años noventas, entretiene si no se tienen muchas expectativas o tienes gustos culpables como su servilleta, eso si lo mejor las rolitas de Los Rolling Stones que se escuchan en varios tramos de la historia.
Para finalizar creo que me sigo quedando con Bruce Willis en El Último Boy Scout escupiendo frases como “si me vuelves a tocar te mato”.
Lo felicito, Sr. G.: rara vez tenemos oportunidad de rememorar una de las actuaciones más bizarras del consagrado De NIro, quien, ya instalado en la inmortalidad fílmica que suponen sus dos Oscares y otras tantas postulaciones a la desnuda estatuilla , decidió que ya estaba harto de cintas con pretensiones artísticas y personajes con psicología dignas de tomos freudianos y decidió darle rienda suelta a su churrero interno (el cual, por desgracia, aún no lo suelta) aceptando trabajar para el hermano tonto de Ridley Scott, quien, a excepción de "Domino" y a juicio de su humilde servidor, nomás no da pie con bola. Su irritante afán estético que semeja una mezcla de comercial de perfumes y autos deportivos solo sirve para enmascarar su incapacidad para desarrollar personajes creíbles e interesantes y cuidar detallitos básicos en el afán cinematográfico, como son: ritmo, continuidad, dirección de actores, equilibrio narrativo y un larguísimo etcétera. En esta ocasión, su fallido intento por sumarse a la entonces moda de generar thrillercitos urbanos con psicópata asediante (¿Recuerdan: "La Mano que Mece la Cuna", "La Secretaria", "Hiedra venenosa", "The Crush" y otro larguísimo etcétera?)solo patentizó su ineptitud y los cinéfilos, mientras tanto,añoraban que mejor dirigiera a Tom Cruise en alguna pseudoépica de avioncitos a la "Top Gun" o de carritos a la "Dias de Tormenta", ambas por supuesto del Gemelo Scott Malvado y, por ende, guacareantes... pero le concedo lo de "El Ultimo Boy Scout", Sr. G., ya que admito haberme entretenido a mares con la violencia gratuita y en momentos excesiva de la cinta donde la que realmente brilla es la malhablada escuincla Danielle Harris, hija de Bruce Willis en el filme y a quien Michael Myers le hizo ver su suerte en "Halloween 4: El Retorno de Michael Myers" , "Halloween 5: La Inecesaria secuela de Michael Myers" y el remake del "Halloween" original. UN placer culpable, como bien establece, Sr. G.
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