AÑO: 2011
DURACIÓN: 133 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Terrence Malick
GUIÓN: Terrence Malick
MUSICA: Alexandre Desplat
FOTOGRAFÍA: Emmanuel Lubezki
REPARTO: Brad Pitt, Jessica Chastain, Hunter McCracken, Sean Penn, Laramie Eppler, Tye Sheridan, Fiona Shaw, Crystal Mantecon, Pell James, Joanna Going, Kari Matchett, Michael Showers
PRODUCTORA: Fox Searchlight Pictures / Riverroad Entertainment GÉNERO: Drama.
“Hay dos caminos que puedes seguir en la vida: el de la naturaleza y el de la gracia”
-Señora O´Brien (Jessica Chastain)
Hablar del cine de Terrence Malick es referirse al trabajo de un autor comprometido solo consigo mismo y su arte solo comparable con otros colegas como Stanley Kubrick, Ingmar Bergman, Ákira Kurosawa o Woody Allen quienes a través de propios códigos éticos, discursivos, plásticos, dialécticos y narrativos han forjado carreras en las cuales han vertido sus exaltaciones más intrínsecas aunque esto en ocasiones les provoque la antipatía de un publico autocomplaciente que lejos de apreciar la capacidad creativa de un artista, repudian al mismo por falta tal vez de realizar un simple esfuerzo intelectivo para tratar de descifrar y a su vez degustar esas minucias cognitivas y simbólicas que proveen dichas obras. Como sea, al punto al que su servidor ha querido llegar con esta (espero no confusa) introducción, es que El Árbol de la Vida, último filme del señor Malick tal vez sea su trabajo más arriesgado pues este lejos de percibirse grandilocuente y lleno de mamoneria filosófica se descubre como un documento honesto que incluso sobrepasa su propio medio (el cinematográfico) para revelarse simplemente como una obra de arte, como si de un cuadro al óleo de Van Gohg o un poema se tratase; pues esta cinta (solo puedo llamarla asi por que usa los medios y técnicas del cine) es la culminación de un verdadero creador que se ha entregado asi mismo.
Pero vayamos por partes pues supongo que usted respetable lector podrá suponer que es muy fácil afirmar tal o cual cosa sin fundamentos, sin embargo su servidor quien ha disfrutado la obra de Malick desde aquella hermosa La Delgada Línea Roja (1998), pasando por El Nuevo Mundo (2005) y posteriormente Malas Tierras de 1973 (solo me falta ver Días del Cielo de 1978), ha encontrado en esta la cosmología de un humanista (si se me permite la expresión) comprometido por encontrar esas respuestas universales que siempre han atañido al ser humano, como la trascendencia del mismo, el amor (no como un sentimiento mercantilista) e incluso el destino de la propia humanidad (no se si lo ha logrado pero la verdad no importa). Sin embargo Malick quien es un experto en la creación de hermosas imágenes que por si solas ya representan un reto visual, siempre se ha comprometido por dotar a estas de un trasfondo intelectivo que deje en el espectador esa semilla de sapiencia, motivo por lo cual sus cintas siempre se perciben llenas de lirismo y emotividad, las cuales incluso llegan a tocar la fibras más personales aun para sujetos tan pesimistas como el que este escribe (jajaja).



Asi mismo debo mencionar que las encomiables actuaciones de los protagonistas dotan de esa serenidad y profundidad a una historia que en manos de otro director rozarían el drama más lacrimógeno, pueril y maniqueo (no se por que se me vino a la mente gente como Ron Howard o Steven Spielberg) , empero la dirección de actores que realiza Malick genera interpretaciones en demasía naturales dotando de tridimensionalidad a unos personajes con los que el respetable puede identificarse sin problemas. Por supuesto el objetivo de la premisa es que este funcione como un todo, por lo cual las pequeñas o medianas aportaciones que realiza gente como Sean Penn, Brad Pitt, Jessica Chastain frente a cámara, asi como los jóvenes actores que dan vida a los hermanos O´Brien marchan como engranes perfectos en esta impresionante maquinaria.
¿Qué si me ha gustado El Árbol de la Vida? Definitivamente si, aunque el termino “gustar” no le haría justicia a esta bella cinta la cual no se puede medir con adjetivos tan pueriles como el mencionado anteriormente, si no contrariamente y aun mas enriquecedor con el bagaje y vivencias que cada espectador le pueda aportar, es por este motivo que su servidor al visionarla no pudo evitar sentir y reflexionar cuestiones como que la vida es tan efímera como un instante, que muchas veces perdemos el tiempo buscando esa “felicidad mundana” en sitios infructuosos cuando la tenemos enfrente, que a veces es inevitable no sentir amor por el prójimo (termino despojado de cualquier tinte religioso por supuesto), o no sentir la amargura de no ser amado y en ocasiones tener la incapacidad de amar, que la vida se acabará en cualquier momento y lo triste sería no encontrar nuestra vocación en este vasto plano existencial, que como seres humanos no somos el centro del universo pero que sin lugar a dudas nos encontramos conectados con el mismo y por ende nos afecta como quiera que uno lo quiera ver, no es casualidad que una hermosa puesta de sol hasta el más fastuoso oleaje del poderoso e imponente mar, o la simpleza de disfrutar de un amanecer en una sinuosa madrugada de desvelo no sensibilice a cualquier sujeto con un vestigio de humanidad. Como sea, el que esto escribe percibe que todas estas construcciones filosóficas que Terrence Malick expone de manera honesta no tienen otra finalidad que convertir esta cinta en una declaración de amor por la vida misma.
Para finalizar solo diré que si usted respetable lector aun no ha visto El Árbol de la Vida no lo dude más y entréguese a este delicado, emotivo y por supuesto profundo ejercicio de cinematografía que no lo dejará indiferente, se lo aseguro. Ahora solo me queda esperar con ansias el siguiente trabajo de este excelente director el cual por cierto y para sorpresa de sus seguidores no esperará otros diez años para dirigir, empero y si asi fuera lo esperaría sin titubear para presenciar su siguiente obra.
Estoy de acuerdo con lo de gustar. Va más allá. Es trascendente, esencial... y sorpresa!!! relajante en el sentido de espriritual. Un saludo!!!
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