AÑO: 1974
DURACIÓN: 92 min.
PAÍS: Italia
DIRECTOR: Marcello Fondato
GUIÓN: Jesús R. Folgar & Vicente Coello
MÚSICA: Guido De Angelis & Maurizio De Angelis
FOTOGRAFÍA: Arturo Zavattini
REPARTO: Terence Hill, Bud Spencer, Deogratias Huerta, John Sharp, Patty Shepard, Manuel de Blas, Luis Barbero, Donald Pleasence, Emilio Laguna
PRODUCTORA: Coproducción Italia-España
GÉNERO: Acción. Comedia.
¡Ah! que buenos tiempos eran aquellos cuando Terence Hill y Bud Spencer llenaban las pantallas de aquel viejo televisor a color que por cierto aun conservan mis padres, cuando mi hermano y su servidor se sentaban esas aburridas tardes de sábado en la sala de aquel amplio departamento de un cuarto piso en la ya lejana Ciudad de México de finales de los 80´s y principios de los 90´s, lugar donde visualizar el canal cinco era la única opción para abstraerse de la realidad cuando su programación aun conservaba algo de dignidad, pues este llegaba a tener en su programación cintas que ahora ya se han vuelto de culto como Los Goonies (Donner, 1985), la genial El Regreso de los Muertos Vivientes (Bannon, 1985) e incluso La Rebelión de las Maquinas (Stephen King, 1986) filmes que marcaron al que esto escribe y por que no decirlo labraron el camino para que su servidor se convirtiera en un cinéfilo consumado.
Total, para no desviarme del punto medular de esta introducción he de decir que mi hermano y yo (chicuelos de 10 años aproximadamente) quedábamos fascinados ante tan divertido y por que no decirlo ahora, pueril espectáculo que significaba presenciar a un gordo grandulon con buen corazón y rostro pétreo (cual Clint Eastwood, jajaja) golpeando a mano abierta a los malos de la función como si de mujerzuelas se tratara, al tiempo que un curioso sonido reforzaba la intención de impacto de los mencionados manotazos (jajaja), mientras el atlético y pícaro Terence Hill a base de acrobacias evitaba ser golpeado mientras también propinaba la dosis justa de puñetazos.
Total que como estos no quieren compartir el auto pues Ben (Hill) le propone a Chico (Spencer) que se lo jueguen a las cartas, pero el segundo no esta muy convencido y replica que lo mejor sería jugarlo en una competencia de vencidas, por lo que ahora el primero desiste pues considera que su gordo amigo tiene todas las de ganar (jajaja). Es por esto que mejor llegan al acuerdo de que el que coma más salchichas y beba más cerveza se queda con el carrito, y asi pues, estos van a la feria que se encuentra a un costado del taller del buen Chico.
Sin embargo lo que no saben estos es que mientras se encuentran en el bar bebiendo y comiendo a gusto, un grupo de gansters ingresan a la feria y la cierran, ya que el Padrino (John Sharp) les ha enviado a destruir esta con el fin de que los locatarios vendan sus propiedades para por fin construir un casino (la escena donde estos comen y beben mientras los ineptos bándalos destruyen el lugar es para partirse de la risa).
El hecho es que Ben y Chico deciden mejor irse del lugar pues consideran que ya hay mucho ruido en el bar (jajajajaja el lugar esta totalmente destruido) y al salir y subir a su nuevecito Buggy un capo les dice que se bajen del mismo o lo baleará ya que nadie puede salir del sitio, empero estos lo toman a la ligera y deciden arrancar el diminuto auto para que momentos después el tipo que los amenazo comience a rafaguear el mismo, causando que se estrellen y finalmente que este se consuma en las llamas. Lo que sucede después es presenciar como Ben y Chico investigan quien ha sido el responsable de dichos sucesos hasta que dan con “El Padrino” (jajajaja el gángster más inepto del mundo) quien es asesorado por su mano derecha El Doctor (un Donald Pleasence pasado de rosca) para exigirle que les vuelva a comprar un Buggy rojo con capota amarilla.
Por lo que el mafioso queda sorprendido, anonadado ante semejante falta de respeto, es por esto que incluso les pregunta a estos dos si no saben ¿con quien estan tratando? cosa que tiene sin cuidado al desenfadado par, momentos después el Padrino (Sharp) desconcertado voltea a ver al Doctor (Pleasence) como preguntándose que hacer, a lo que este haciéndole señas con la cara le hace entender que se imponga, y es como el capo ya entrado en cólera les pregunta ¿y que pasa si no les pago el carrito? a lo que Ben (Hill) contesta tranquilamente pues que si no nos recuperas el cochecito nos enfadamos (jajajaja) momentos después este y Chico salen del lugar ante la mirada atónita del Papi como ahora le dice Ben al malandrín, jajaja y le dan como plazo hasta el día siguiente para que les pague el automovil. Y este es el jocoso argumento del film que firma de manera correcta un infructuoso Marcello Fondato (solo dirigió este y dos filmes más), la cual sustenta su desarrollo en las desventuras de la banda de gansters que intentan deshacerse torpemente de Ben (Hill) y Chico (Spencer) sin éxito alguno, mientras el jefe de la mafia trata de descubrir quienes son este par de sujetos que se despachan a todos los matones que les han enviado para borrarlos del mapa, jajaja.

Por tal motivo que no es casualidad que el tándem Hill/Spencer hayan durado casi tres décadas entregando cintas con estas características (bajo presupuestos, argumentos similares entre cada producción, comedia ligera, etc) pero que basaban el éxito en el carisma de estos grandiosos actores, por que para permanecer tanto tiempo en el gusto del público logrando sacarles más de una carcajada se necesita ser un buen histrión.

Asi mismo los secundarios cumplen cabalmente sus papeles y sirven indudablemente para ensalzar la figura heroica de los protagonistas, es por este motivo que el personaje de John Sharp es sin lugar a dudas una simple caricatura, su Padrino es torpe y bufonesco por lo que llega a niveles de tal mediocridad que se vuelve una delicia, al igual que el performance del mítico Donald Pleasence quien aquí se lo pasa pipa entregando una actuación que raya en lo ridículo, pero que en manos del actor inglés es hasta disfrutable.


Asi que solo puedo recomendar Y si no, nos enfadamos para aquellos incondicionales del par como su servidor, sin embargo creo que también es una buena oportunidad para las nuevas generaciones conocer la obra de estos grandes del cine, los cuales sin lugar a dudas se han ganado un nicho en la cinematografía mundial (y esto no es broma) gracias al gran carisma que los caracterizaba y lo desenfadado de sus propuestas. Ahora solo me falta rastrear las de Los Superpolicías en Miami (Enzo Barboni 1977, Bruno Corbucci, 1985) y Quien tiene un Amigo, tiene un Tesoro (Corbucci, 1981) y seré completamente feliz.
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