jueves, 11 de agosto de 2011

DOCUMENTAL: CONCIERTO PARA GEORGE


TÍTULO ORIGINAL: Concert for George
DIRECTOR: David Lealand
MÚSICA: varios
FOTOGRAFÍA: Chris Menges
REPARTO: Eric Clapton, Joe Brown, Gary Brooker, Sam Brown, Jim Capaldi, Ray Cooper, Terry Gillian, Dhani Harrison, Olivia Harrison, Ringo Starr, Paul McCartney, Michael Kamen, Jeff Lynne, Tom Petty, Billy Preston, Ravi Shankar, Anoushka Shankar, Tom Hanks.
PRODUCTORA: Olivia Harrison y Michael Kamen.
GÉNERO: Documental.


“Cuando solía visitar a Harrison  en su casa después de cenar, George solía sacar un ukelele y tocábamos  alguna canción”
-Paul McCartney

Como ya he comentado con anterioridad, siempre he pensado que una de las mejores bandas de rock de todos los tiempos que ha existido es sin lugar a dudas The Beatles, esos genios musicales que durante casi una década revolucionaron a la industria aportando letras llenas de frescura, un humor bastante irónico  y sobre todo ritmos melódicos que se convertirían en himnos para varias generaciones. Por tal motivo el cuarteto de Liverpool ha traspasado el espacio musical para convertirse en un icono cultural que ha sido analizado hasta el cansancio en diversos ámbitos como el musical (obviamente), social y por supuesto a nivel ideológico, de tal manera que trabajos documentalistas han diseccionado y analizado el por que la banda inglesa es ya un referente cultural, (Aprovecho la ocasión para comentar que estoy ansioso por que se estrene el próximo mes de octubre el trabajo audiovisual que Martin Scorsese realizo para la HBO llamado Living in the Material World: George Harrison, 2011).

El hecho es que Concierto para George es una celebración a la vida y obra de Harrison, motivo por el cual Eric Clapton (otro de los magníficos músicos en activo y amigo del ex beatle) junto a la mujer de este y su hijo Dhani, organizaron este inolvidable concierto en el Royal Albert Hall en el cual músicos de la talla de Tom Petty, Jeff Lynne (compañeros del proyecto alterno Traveling Wilburys), Billy Preston, Paul McCartney o Ringo Starr, rinden tributo a Harrison tocando nuevas versiones de las canciones más emblemáticas de este como Give Love (Peace on Heart), Here Comes the Sun, Taxman, Isn´t It a Piti (acojonante Billy Preston), While My Guitar Gently Weeps, My Sweet Lord, entre otras lo que hace que el espectáculo cuente con el balanceo perfecto de nostalgia y emotividad, ya que algunos temas pertenecen al catalogo de The Beatles y por supuesto muchas más a las de Harrison como solista.

Pero bueno, esta ocasión quiero compartir con ustedes un material que si bien podría considerarse como un concierto, este documenta de muchas formas la importancia que tuvo la figura de George Harrison tanto dentro como fuera de The Beatles, siendo el miembro más enigmático (al menos para un servidor) conservando siempre un bajo perfil, el cual durante años vivió bajo la sombra de Lennon y McCartney guardando infinidad de buenas canciones (no pueden negar que los temas Something y Here Comes The Sun eran de lo mejor del album Abbey Road de 1969) quien después de la disolución del grupo supo canalizar toda su creatividad convirtiéndose tal vez en el ex beatle más exitoso en solitario, cosa que se refleja en su épica placa triple All Things Must Past de 1970.

De verdad que vislumbrar el concierto es una delicia para cualquier melómano que guste de la buena música (su servidor no se considera un musicólogo pero el espectáculo te deja con la piel de gallina cuando ves tanto talento reunido tocando en vivo) y es que el espectáculo se encuentra bien balanceado gracias a una estructura que se divide en tres actos, el primero con una duración de casi una hora corre a cargo de Anoushka Shankar (hija de Ravi Shankar viejo amigo de Harrison quien tocara con este en el Concierto de Bangladesh) la cual interpreta Your Eyes y The Inner Light junto a Jeff Lynne, posteriormente Arpan, composición de Ravi para cerrar el apartado de música indú. A continuación el respetable puede presenciar un espectáculo intermedio que da paso a los miembros de Monty Python quienes despliegan su ácido y fino sentido del humor en dos actos (los cuales hacen que el respetable se destornille de la risa), para cerrar con el concierto del cual Eric Clapton funge como director musical.

Ahora bien en las labores de director, el trabajo audiovisual corre a cargo del impersonal David Lealand (del cual puedo decir que este es su mejor trabajo) quien dota de ritmo y fluidez al montaje de dicho espectáculo, además de que la puesta en escena se percibe correcta gracias a una escenografía sobria pero a su vez colorida la cual incluye una iluminación en tonos calidos la cual transmite esa comunión que viven músicos y  público con la obra del ex beatle. Por otra parte debo enfatizar que la dirección artística y musical que corre a cargo de Clapton es la indicada para dotar al concierto un balance perfecto entre los temas seleccionados, por lo que ni siquiera se extrañan temas como Cheer Down, This is Love o All Those Years Ago (favoritos de un servidor).

Pero sin lugar a dudas el punto climático y más emotivo de la presentación es cuando Paul McCartney entra a escena y después de haber interpretado For You Blue, se hace de un ukelele para comenzar a entonar los acordes de la mítica Something, no sin antes recordar una vieja anécdota la cual comparte con los presentes narrando que no hace mucho tiempo cuando este y George cenaban en su casa, después de la tertulia el propio Harrison usaba un ukelele para tocar alguna canción por el puro gusto de disfrutar de la música, momentos después y a mitad de esta excelsa pieza (something) el propio Eric Clapton entra a escena armado con una guitarra eléctrica para cerrar como se debe esta canción.


Finalmente debo decir que los performances de Ringo Starr (Photograph, Honey Don´t), Tom Petty and the Heratbreakers (I Need You), Joe Brown (I´ll See You in my Dreams) y Jeff Lynne son de lo mejor, sin olvidar al propio Clapton el cual acompaña en la mayoria de las canciones a sus colegas, al igual que Dhani Harrison.

Asi que estimado lector si usted es amante del buen rock, la buena música  y por su puesto del enigmatico George Harrison, no debe perderse este genial concierto, el cual lejos de percibirse maniqueo y hasta tendencioso en el afán de exaltar la figura del ex beatle, se descubre como un documento honesto que no busca otra finalidad que rendirle un humilde tributo a un gran artista. Por cierto he decidido añadir una especial dedicatoria en esta entrada a una persona muy especial a la cual quiero mucho, a Karen, esa hermosa chica que apareció de repente en la vida de un servidor para volver extraordinarias las cosas cotidianas, la cual provoca que me pierda en su mirada cuando charlamos y me contagia con su alegre sonrisa cuando me gasta una broma. Traviesa, sensual, inteligente, segura y otras veces misteriosa, Karen por momentos parece imposible pero cuando llega ese momento donde un simple abrazo surge o expresa aquellas experiencias o inquietudes que salen de lo mas profundo de su ser la vida toma  sentido.  

Es por este motivo que le dedico El Concierto para George, estupendo recital que contiene infinidad de hermosas canciones que hacen que me acuerde de ella cada vez que disfruto de dicho material, pero  en especial cuando  “Something” o  "Isn´t It a Piti"  aparecen en escena.  


 

 




martes, 9 de agosto de 2011

CINE DE CULTO: INFIERNO EN LA TORRE

TÍTULO ORIGINAL: The Towering Inferno
AÑO: 1974
DURACIÓN: 165 min.
PAÍS: ESTADOS UNIDOS
DIRECTOR: John Guillermin, Irwin Allen
GUIÓN: Stirling Silliphant (Novelas: Richard Martin Stern, Thomas N. Scortia, Frank M. Robinson)
MÚSICA: John Williams
FOTOGRAFÍA: Fred J. Koenekamp & Joseph Biroc
REPARTO: Steve McQueen, Paul Newman, William Holden, Faye Dunaway, Fred Astaire, Susan Blakely, Richard Chamberlain, Jennifer Jones, O.J. Simpson, Robert Vaughn, Robert Wagner
PRODUCTORA: 20th Century Fox / Warner Bros. Pictures
PREMIOS: 1974: 3 Oscar: Mejor fotografía, canción, montaje. 8 nominaciones
GÉNERO: Acción. Catástrofes.


Espero no aburrirlos con las evocaciones de un viejo de 32 años (jajaja) el cual quedo marcado por aquella época perteneciente a aquellos mágicos años ochentas en donde era muy recurrente que la televisión abierta proyectará cintas de los setentas o anteriores, motivo por el cual su servidor conoció a verdaderos íconos de la pantalla plateada como Robert De Niro, Al Pacino, Marlon Brando, Gene Hackman, Jack Nicholson, Clint Eastwood o Nick Nolte, quienes además de representar el epitome de la virilidad masculina,  eran sin lugar a dudas grandes interpretes. Y es aquí donde el que esto escribe recuerda con gran emoción y cierta melancolía esta cinta llamada Infierno en la Torre, mega producción hollywoodense que constituía aquel cine muy en boga de catástrofes que se dio en las décadas de los setentas y principios de los ochentas.

De hecho uno de los mayores atractivos del film (además de los grandes efectos visuales) era el reparto multiestelar que encabezaban el siempre portentoso y natural Paul Newman (al que ya conocía por Butch Cassidy and the Sundance Kid de 1969) junto al rudo y estoico Steve Mcqueen, los cuales encarnaban a Doug Roberts y al jefe de bomberos O´Hallorhan  fungiendo como los héroes arquetípicos de la época de esta entretenida cinta, a los cuales también secundaban actores como William Holden (La Pandilla Salvaje, 1969), Faye Dunaway (Chinatown, 1974) o el por ese entonces popular O.J. Simpson quien además de participar en este film en un pequeño papel, lo más relevante que realizo fue haber trabajado en la jocosa y delirante trilogía de Naked Gun (1989-1994) junto al grandioso Leslie Nielsen.

Pero ya centrándonos en el argumento, la historia nos narra como un arquitecto llamado Doug Roberts (Newman) regresa de unas largas vacaciones a la ciudad de San Francisco, lugar en donde diseño y construyo uno de los rascacielos más altos del mundo para el magnate Jim Duncan (Holden), a quien de manera cordial le solicita su renuncia ahora que el mencionado edificio esta terminado, sin embargo Duncan quiere que este se quede a la fastuosa inauguración que ofrecerá para poner oficialmente en marcha el complejo, empero lo que realmente hace que Roberts permanezca en el complejo es la presencia de Susan (Dunaway) una hermosa colega con la cual el hombre ha mantenido un amorío.

Total que entre la tertulia que mantiene Doug con Susan, el día comienza a terminar y los empleados a cargo de los preparativos de la inauguración se preparan para la gran noche, sin embargo uno de estos le comenta al arquitecto que el sistema eléctrico del edificio contiene infinidad de fallas, ya que el contratista y yerno de Duncan (Holden) compro material de baja calidad para disminuir los costos, motivo por el cual Roberts (Newman) emprende una revisión a las instalaciones, mientras los invitados a la fiesta comienzan a llegar y son llevados al piso más alto del edifico para festejar el evento. Sin embargo y para desgracia de todos los que se encuentran en el edificio, un incendio que comienza en uno de los pisos de en medio inicia a propagarse hacia arriba provocando que todos los asistentes queden atrapados a una muerte segura. Ahora con el tiempo en su contra y sin recursos, Doug Roberts (Newman) tendrá que ingeniárselas para llegar a la cima del inmueble y  tratar de salvar a la mayor gente posible con la ayuda de un temerario y valiente jefe de de bomberos llamado O´Hallorhan (McQueen), el cual acude junto con infinidad de brigadas de traga fuegos para tratar de contener el infernal incendio del colosal edificio.

Empero todos los esfuerzos y técnicas aplicadas por los bomberos (a los cuales ahora se les ha sumado la marina para labores de apoyo) no logran detener el imponente incendio, y lo peor es que el número de víctimas comienza a incrementarse cuando la desesperación, la impotencia o incluso la intolerancia del propio ser humano por si mismo sean los causantes de que las cosas se salgan de control (encontramos escenas donde la gente se pelea por subir a los ascensores y se golpean entre si, o como otros caen del edificio ante la desesperación de morir quemados), por lo consiguiente el respetable comenzará a preguntarse con nerviosismo, mientras les sudan las manos (y otras partes del cuerpo, jajajaja, no lo se) si el valiente jefe de bomberos O´Hallorhan (McQueen) y el gallardo arquitecto Doug Roberts (Newman) saldrán avantes de tan magro panorama.

Pues contestando a esta interrogante debo decirles que si (jajaja) nuestros protagonistas salen airosos, aunque debo acotar que no he echado a perder ninguna sorpresa ya que es obvio que tanto por el diseño de personajes asi como por el argumento, las reglas dictan que muchos personajes secundarios perecerán y otros tantos se salvarán, sin embargo el film que firman Irwin Allen (director de las escenas de acción) y John Guillermin (para el resto de la cinta y escenas de drama) tiene sus principales virtudes en el planteamiento del guión con todo y las concesiones que se toma el mismo (personajes faltos de carisma y situaciones  bastante arquetípicas) las cuales más sin embargo no lastran el buen resultado de esta excitante y por muchos momentos angustiosa cinta.

Y es que hay que decir que en ningún momento la historia decae (con todo y sus casi tres horas de duración) pues esta balancea de forma correcta esos momentos de introspección, de pánico, de drama  o de verdadera acción que viven sus protagonistas, por lo que la tensión que provoca el incendio ira increscendo a cada momento estimulando a su vez que tanto publico como los personajes centrales se encuentren al filo de la navaja. Por ejemplo la escena donde se derrumban las escaleras y el personaje de Newman debe rescatar a dos niños y una mujer para que no caigan al vació de verdad destila momentos de verdadera tensión, o cuando Steve McQueen se cuelga del elevador panorámico para engancharlo a un helicóptero y asi poder evitar que la gente que esta en este muera y uno de sus compañeros esta a punto de quedar abatido al precipicio te ponen los pelos de punta.

Es por tal motivo que otro de los grandes aciertos de la cinta es sin lugar a dudas la dupla protagónica que representa Paul Newman y  Steve McQueen como los héroes en turno, quienes con todo y que no interactúan directamente (o mano a mano) durante la mayor parte del film si logran gran química en el tercio final, al tiempo que cargan toda la cinta sobre sus hombros ya que sus performances son sobrios y creíbles, además de que logran empatizar con el espectador gracias también al gran carisma con el que contaban estos. Por tal motivo el tándem Newman-McQueen logra otorgar humanidad y heroicidad a sus personajes quienes en ningún momento se perciben forzados o maniqueos (aunque en ocasiones el discurso del film es el de enaltecer a los hombres comunes y corrientes que junto a las instituciones gubernamentales  hacen de Estados Unidos una gran nación).

De los secundarios debo decir que cumplen de sobre manera sus breves papeles, por ejemplo el grandioso William Holden dota de matices y profundidad psicológica al presuntuoso millonario Jim Duncan, quien al ver los fatales resultados que provocó su yerno Simmons (Richard Chamberlain) en aras de ahorrarse unos cuantos millones de dólares en material eléctrico, cambia de manera radical sus motivaciones para ayudar  a los pocos que quedan con vida al tiempo que su conciencia queda mellada. Por otra parte el mismo Richard Chamberlain compone a un ser detestable, lleno de exaltaciones económicas y narcisistas, por lo que uno quiere que su existencia sea la siguiente en perecer (aunque este placer quede satisfecho casi al final del visionado). Y finalmente Faye Dunaway solo aporta su belleza física para servir de excitación psicológica al personaje de Newman.

Ahora bien en lo referente a los apartados técnicos hay que decir que el film es portentoso, robusto, impecable, por lo que mucho de la solvencia visual depende del buen quehacer de Irwin Allen tras cámaras en las secuencias de acción (las cuales ocupan la segunda parte de la cinta) ya que este logra montar escenas realmente emocionantes, convirtiendo al fuego en un verdadero enemigo que arrasa con todo a su paso. Es por tal motivo que la puesta en escena no escatima en recursos tanto de decorados, escenografías, etc. por lo cual esas asombrosas tomas panorámicas nos van mostrando en determinados momentos como el coloso se derrumba a cada paso que va ganando el fuego. 

Y por supuesto no podía faltar la acojonante banda sonora compuesta por el grandioso John Williams, la cual refuerza los momentos de más tensión en ciertos pasajes de la historia para cerrar una película bien hecha, estresante, pero sobre todo emocionante, la cual al igual que producciones como La Aventura del Poseidón (Ronald Neame, 1972) o Terremoto (Mark Robson, 1974) por mencionar algunas, tiene en su disertación filosófica la exploración de la condición humana.

Asi que estimado lector, si esta reseña los ha motivado no lo duden más y busquen en su video club favorito Infierno en la Torre, pues además de pasar un rato de sano divertimento, descubrirán que no todas las mega producciones que se facturan en Hollywood buscan tomarle el pelo al espectador, sin embargo esta tiene el aliciente de contar con verdaderas estrellas como los irremplazables Paul Newman, William Holden y Steve McQueen.

miércoles, 3 de agosto de 2011

CINE DE CULTO: DOS LOCOS CON SUERTE

TÍTULO ORIGINAL: Nati con la camicia
AÑO: 1983
DURACIÓN: 104 min.
PAÍS: ITALIA
DIRECTOR: Enzo Barboni
GUIÓN: Marco Barboni
MÚSICA: Franco Micalizzi
FOTOGRAFÍA: Ben McDermott
REPARTO : Terence Hill, Bud Spencer, Buffy Dee, David Huddleston, Riccardo Pizzuti, Faith Minton, Dan Rambo, Susan Teesdale, Dan Fitzgerald
PRODUCTORA: Coproducción Italia-USA
GÉNERO: Aventuras. Comedia. Acción.






Siguiendo con las aventuras del dúo más dinámico e invencible que haya gestado la cinematografía mundial (Viruta y Capulina no cuentan, jajajaja) es tiempo de revisar otro de los míticos títulos de los siempre carismáticos Terence Hill y Bud Spencer, los tipos más rudos con buen corazón qua hayan existido y que arreglaban conflictos mundiales casi siempre de manera azarosa hay que decir (jajaja) a base de manotazos y puño limpio, como es el caso de este film llamado simplemente Dos Locos con Suerte (Dos Super Super Esbirros en España), donde el director italiano Enzo Barboni vuelve a hacer mancuerna con sus actores fetiches con los cuales trabajara por más de una década desde aquel lejano Western conocido como Le llamaban trinidad (1971) el cual posteriormente se convertiría en una trilogía.

El hecho es que el argumento de este disparatado y divertido  film es el siguiente, un reo llamado Doug (Bud Spencer) es puesto en libertad cuando le queda solo una semana para ser libre pues el director del centro penitenciario le argumenta que mantenerlo en cuestion alimentaria sale bastante costoso (jajaja, basta con ver el físico del sujeto para constatar esto) por lo que le dicen adios con todo y que Doug se pone algo triste, jajaja. Instantes después otra toma nos muestra una carretera donde un sujeto llamado Rosco (Terence Hill) llega patinando a una taberna, lugar en donde concurren infinidad de camioneros a ingerir algunos alimentos y por supuesto bebidas alcohólicas (que otra cosa si no), el hecho es que Rosco (de verdad este es el nombre que ostenta Hill el cual parece más el de un protagónico de un film porno que el de una cinta de acción, jajaja).

Total que Rosco intenta buscar pleito con alguno de los camioneros sin éxito alguno, pero en ese sitio también se encuentra Doug quien degusta sabrosamente unas hamburguesas, sin embargo cuando este le pide al cantinero que le sirva otras cuantas unos tipos que se encuentran en el lugar comienzan a hacerle burla por lo mucho que comoe pero Doug los ignora, empero Rosco quien es un entrometido le calienta la cabeza a Doug y en ese momento se arman los típicos catorrazos (gracias a Dios, jajaja) que incluyen ese particular efecto de sonido cuando Hill y Spencer asestan los mencionados trompazos.  Momentos después ambos sujetos roban uno de los tráileres que se encuentran afuera para  huir del sitio, y es así como este par se conoce.

Desgraciadamente el gusto les dura poco a este par cuando son detenidos por la CIA en un aeropuerto cuando intentaban huir del país, pero para sorpresa de estos y del propio espectador, resulta que ambos son confundidos por unos espías internacionales llamados Steinberg (Terence Hill) y Mason (Spencer) los cuales ahora son comisionados a la ciudad de Miami para entrar encubiertos en una peligrosa misión la cual depende en desmantelar a la peligrosa organización del maléfico k1 (Buffy Dee) quien es una especie del Blofeld del universo Bond pero bastante inepto y obeso con ceros conocimientos para sembras el terror (jajajaja), incluso al mentado villano nunca se le ve la cara si no hasta el final del film, por lo que se utilizan tomas donde solo se muestran las manos de este acariciando a su mascota  ¿notan el guiño?

El hecho es que los protagonistas aceptan el trabajito cuando se les ofrece un millón de dólares, por lo que de manera accidental (eso si a puño limpio) sortean todas las trampas  tanto como a los ineptos villanos que el malvado K1 (Dee) les envía, por lo que al final estos cumplen su misión. Y este sería el jocoso argumento de esta especie de sátira de serie b a los filmes de James Bond donde varios de los elementos de la saga del agente británico son insertados en este disparatado film, por ejemplo aquí Terence Hill y Bud Spencer se hacen pasar por unos millonarios ganaderos para pasar desapercibidos, lo cual resulta hilarante (ver ataviado al gordo de Spencer con botas y sombrero es para partirse de risa, jajaja), incluso los protagonistas no manejan un Aston Martin como Bond, no ellos operan un enorme y horrible auto convertible con gadgets incluidos, el cual ha sido equipado por un sujeto que funge como una especie de Q, jajajaja (el chiste sobre la verificación del auto es mítico pues el sujeto que equipo el auto con infinidad de funciones olvido este detallito por lo que los personajes de Hill y  Spencer comienzan a reclamarle echándole en cara que algún agente de transito los podría parar y por ende quedarían expuestos, jajajajaja).

Por ende hay que decir que el film funciona gracias a la gran química entre los protagónicos, quienes tras años de trabajar juntos se entienden y conocen a la perfección, por lo que verlos interactuar de nuevo en los típicos papeles de tipos perdedores con suerte que tanto tiempo dominaron es una delicia (jajaja al menos para su servidor). Pues de hecho los chistes tanto como el humor camp se mantiene como en otras producciones, los villanos son ineptos y los personajes de Hill y Spencer como en la mayoria de las cintas son sagaces, motivo por lo que salen airosos de cualquier eventualidad.

Asi mismo las motivaciones de Steinberg (Terence Hill) y Mason (Spencer) son meramente económicas y por que no decirlo, de desmadre (jajaja) aunque al final son los encargados de evitar una guerra nuclear, jajaja. Por otra parte los incompetentes villanos son presentados como megalómanos como es el caso de K1 (Bufy Dee) quien sueña con construir una nueva sociedad cuando supuestamente provoque un conflicto bélico entre Rusia y los Estados Unidos. Es verdad que el argumento se percibe pueril y risible si tomamos en cuenta que los recursos narrativos y económicos del producto no dan para más, por lo que es obvio que el guión es un mero pretexto para presenciar  como Terence Hill y Bud Spencer reparten manotazos a diestra y siniestra.

Por tal motivo las actuaciones rayan en lo ridículo (aunque es obvio que todo se trata de una sátira) sobre todo en lo referente a las autoridades de la CIA, y los malos en turno, motivo por lo cual no hay que tomar en serio la historia, solo hay que dejarse llevar por las jocosas secuencias de acción que monta tan fluidamente Enzo Barboni, sobre todo las referentes al tercer acto, las cuales se desarrollan en un barco. Ahora bien en lo referente al apartado visual hay que decir que el film es bastante kistch, pues la paleta cromática es excesivamente colorida y más que la intención de crear ciertas atmósferas, esta solo es expositiva por lo que encontraremos los típicos rostros brillosos en los actores (jajaja), cosa que ocurría en la  mayoria de las producciones de serie b de la época. 

Incluso no existe una banda sonora como tal y solo escuchamos una melodía pegajosa sobre todo cuando Hill y Spencer entran en acción, aderezados con los típicos efectos de sonido que provocan los manotazos y puñetazos del par, jajaja. Por lo demás debo decir que el film de Enzo Barboni  cumple lo que promete, por lo que no decepcionara a los seguidores de este par, los cuales de nueva cuenta demuestran que cuando el trabajo se hace de manera honesta (aunque se repitan hasta el hastió situaciones o argumentos) no llega a aburrir. Asi que ¡larga vida a Bud Spencer y Terence Hill!

viernes, 29 de julio de 2011

CINE DE CULTO: KING KONG

TÍTULO ORIGINAL: King Kong
AÑO: 1933
DURACIÓN: 100 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Merian C. Cooper, Ernest B. Schoedsack
GUIÓN: James Ashmore Creelman & Ruth Rose (Idea: Edgar Wallace)
MÚSICA: Max Steiner
FOTOGRAFÍA: Eddie Linde, Vernon L. Walker, J.O. Taylor (B&W)
REPARTO: Fay Wray, Robert Armstrong, Bruce Cabot, Noble Johnson, James Flavin, Sam Hardy, Frank Reicher
PRODUCTORA: RKO Radio Pictures
GÉNERO: Fantástico.




Definitivamente una de las cintas más emblemáticas, mágicas, imaginativas y sobre todo fantásticas en la historia de la cinematografía es el King Kong del intrépido director Merian C. Cooper (su propia vida serviría para realizar un film se los aseguro) quien al verse seducido por cuestiones meramente aventureras (el tipo era una especie de Indiana Jones que se encontraba fascinado por explorar sitios salvajes, al tiempo que encontraba en la figura de los gorilas gran encanto) logro plasmar algunas de sus inquietudes a nivel plástico y narrativas al realizar dos documentales, Hierba (1925) y Chang (1927) junto a su inseparable colega y amigo Ernest Schoedsack.

Por tal motivo estos trabajos previos fueron de algún modo los cimientos de la obra cumbre de la dupla Cooper y Schoedsack, la cual arrasaría, aterrorizaría y fascinaría a partes iguales al público que hacia el esfuerzo por pagar una entrada en las salas de cine en aquel lúgubre periodo de la gran depresión por la que pasaba Estados Unidos. Pero ¿de que trata King Kong? La historia nos cuenta como un audaz director de cine llamado Carl Denham (Robert Amstrong) arregla los preparativos para filmar su siguiente película en un lugar del cual asegura solo el conoce pues cuenta con el mapa para llegar a este, el nombre del misterioso sitio se lleva el nombre de La Isla de la Calavera.

Sin embargo Denham no le ha dicho a todo el equipo que lo acompaña en la embarcación que su verdadera intención es la de filmar un misterioso monstruo que habita en la Isla, (por lo que esconde en el bote infinidad de explosivos y armas)  motivo por el cual se apresura a buscar una hermosa mujer que pueda encarnar a la dama en peligro de su film antes que las autoridades puertarias descubran el cargamento que lleva consigo, y es en esos momentos cuando el hombre se encuentra con una hermosa mujer llamada Ann Darrow (Fay Wray) a la cual le ofrece la oportunidad de convertirla en una famosa estrella, acto seguido la mujer no muy convencida acepta pues su situación es muy precaria (como la de la mayoria de los norteamericanos).

Asi pues la embarcación de Denham parte rumbo a su destino sin saber que se enfrentarán a peligros inimaginables cuando el equipo de filmación, la propia Ann Darrow y John Driscoll (Bruce Cabot) un escritor de teatro que se convierte en otro pasajero por engaños del director, se encuentren filmando un ritual donde los nativos del lugar ofrecen como ofrendas a las mujeres del lugar para calmar la furia del inmenso mounstro al cual llaman King Kong, sin embargo en determinado momento los aborígenes capturan a Ann y la ofrecen al gigante gorila quien se la lleva. Momentos después tanto Denham y John (Cabot) organizan un rescate suicida junto con los valientes marinos para rescatar a la bella Ann sin sospechar que al ingresar a la jungla donde Kong es el rey afrontarán a criaturas que ya se creían extintos en pleno siglo XX, como dinosaurios e infinidad de monstruos gigantescos.

El hecho es que decenas de hombres perecen en el rescate, mientras el intrépido John Driscoll logra salvar a la hermosa Ann (de la cual se ha enamorado) sin contar que el poderoso mastodonte que representa Kong quedará también prendado a la mujer, motivo por el cual este intentará recuperarla a toda costa y por ende lo que le costará su libertad, pues el ambicioso Carl Denham no dejará pasar la fabulosa oportunidad de encarcelar al simio para venderlo como la principal atracción en la Ciudad de Nueva York, pero como el respetable podrá inferir las cosas se saldrán de control cuando el gigante gorila escapa de su cautiverio, dando como resultado solo caos y destrucción. 

Creo que una de las principales virtudes del film del tándem Cooper- Schoedsack es sin lugar a dudas la honestidad que transmiten al realizar esta entretenida cinta de aventuras pues lejos de considerar a King Kong como un blockbuster de su epoca hay que decir que este trabajo audiovisual combina de manera eficaz varios ingredientes como el romance, aventura, acción, suspenso y sobre todo unos efectos especiales bastante ingeniosos y adelantados a su época, los cuales corren a cargo del grandioso Willis O´Brien principal artífice de la dificilísima técnica llamada stop motion, un verdadero arte que reta el intelecto, la paciencia y sobre la habilidad manual que por supuesto inspirarían la obra de otro grande como es Ray Harryhausen (quien trabajará con O´Brien en El Gran Gorila de 1949).

Así mismo debo acotar que el guión está bien construido y no dejas huecos argumentales, inclusive se percibe que este es de muchas maneras casi autobiográfico con respecto a los realizadores, basta con analizar el perfil psicológico de los personajes de Carl Denham y John Driscoll los cuales son el equivalente a Merian C. Cooper y Ernest Schoedsack respectivamente, pero fuera de estos aspectos es indudable que el guión es una montaña rusa de emociones que desde el arranque  ya no suelta al espectador por lo cual es incuestionable la capacidad de los realizadores para catalizar dicho argumento.

De ahí que no sea casualidad que infinidad de escenas perduren generación tras generación dentro del inconsciente colectivo del espectador que haya gozado de semejante film, pues ya desde la primera aparición de Kong (en la aldea, pasando por las excelentemente montadas y planificadas secuencias de batalla entre el simio y un Tiranosaurio, hasta la ya mítica secuencias de los aviones derrumbando al rey Kong del Empire State) el respetable rompe en asombro (aun en estos días) ante la presencia y personalidad del protagónico, el cual sorpresivamente cuenta con rasgos  que se ganan de inmediato la empatía del espectador pues increíblemente este gigante gorila cuenta con motivaciones aceptables como si presenciáramos un nuevo cuento de la Bella y la Bestia.

Incluso era tal la humanización del personaje de King Kong que en su momento la versión que se reestreno en los cines por los años cincuenta (época en la que el pueblo americano vivía en plenitud el american way of life) se tuvo que mutilar la escena donde Kong arranca algunas de las prendas de la vestimenta del personaje que encarnaba Fay Wray cuando se encuentran en el sitio que el gorila tiene por hogar. Ahora bien de los personajes encarnados por actores de carne y hueso debo decir que aunque estos resultan ser simples arquetipos de su tiempo (el héroe, la dama en peligro, un hombre rico con ambiciones monetarias, etc) embonan a la perfección en una historia que lejos de ser un simple escapismo mental contiene entre líneas un discurso bastante incisivo acerca de la intolerancia a todos aquellos que la sociedad considera diferentes, motivo por lo cual el personaje de King Kong se convierte en un símbolo que representa a los oprimidos por lo que no es casualidad que el relato se torne bastante desesperanzador sobre todo en su tercer acto, si no basta con presenciar el contundente final.

En definitiva el King Kong de Cooper y Schoedsack  es un film imprescindible, el cual me atrevería a decir que es atemporal y bastante visionario, cosa que se puede notar en su lenguaje visual a través de esos portentosos encuadres, tomas, composición y una fotografía en blanco y negro que no tiene desperdicio, sin embargo no puedo dejar de mencionar los increíbles efectos especiales que desarrolló Willis O´Brien pues gracias a estos el film logra esa magia que será irrepetible (con todo y que la versión de Peter Jackson me pareció bastante solvente) pues estos van desde la creación de maquetas  y personajes a escala, la invención de nuevas cámaras para revelar y proyectar la película con el objeto de realizar fotomontajes de los actores reales y demás técnicas que el propio O´Brian invento para esta película (avances que de hecho llevaba desarrolando años atras con sus propios filmes llamados El mundo Perdido y Creacion de 1931, cintas donde las criaturas protagonistas eran dinosaurios los cuales por cierto se usaron para el film de King Kong).

Por tal motivo  estimado lector no debe perderse esta increíble cinta la cual indudablemente le hará pasar un buen rato de emociones, tensión y algo de angustia, en pocas palabras los hará vivir una real experiencia cinematográfica además de que comprueba lo que siempre he pensado del pelele de Michael Bay  el cual ni con la inversión de miles millones de dólares para gastar en los mejores y mas avanzados efectos digitales puede dotar de alma y algo de dignidad a sus estúpidos robots.

martes, 26 de julio de 2011

CINE DE CULTO: EL ABOMINABLE DOCTOR PHIBES

TÍTULO ORIGINAL: The Abominable Dr. Phibes
AÑO: 1971
DURACIÓN: 94 min.
PAÍS: Inglaterra
DIRECTOR: Robert Fuest
GUIÓN: James Whiton, William Goldstein
MÚSICA: Basil Kirchin
FOTOGRAFÍA: Norman Warwick
REPARTO: Vincent Price, Joseph Cotten, Virginia North, Terry-Thomas, Sean Bury, Susan Travers, David Hutcheson, Edward Burnham, Alex Scott, Peter Gilmore, Maurice Kaufmann, Peter Jeffrey
PRODUCTORA: Coproducción GB-USA; American International Pictures (AIP)
PREMIOS: 1971 Festival de Cine Fantástico de Sitges: Mejor actor (Vincent Price)
GÉNERO: Terror. Intriga.

Como ya he comentado en otras ocasiones mis héroes cinematográficos por excelencia son Alfred Hitchcock, Ingmar Bergman, Woody Allen, John Carpenter, George Romero y  Clint Eastwood, pero es sin lugar a dudas el grandioso actor británico Vincent Price quien tiene reservado un lugar muy especial en mi corazoncito cinéfilo gracias a que por su enigmática y poderosa personalidad el histrión con dotes de sobreactuación lograba dotar de esa chispa mágica a cada proyecto que encarnaba, aspecto que solo una estrella de verdad puede lograr.

Entre los trabajos que más me han gustado de Price se encuentran las sombrías y terroríficas cintas llamadas Witchfinder General (Reeves, 1968) y From a Whisper to a Scream (Burr, 1986), sin embargo el que esto escribe encuentra en El Abominable Doctor Phibes una joyita de ese cine de serie b, ya que esta contiene elementos tanto plásticos, discursivos y por supuesto interpretativos que la vuelven uno de los mejores trabajos del otrora actor, y es que la cinta que dirige Robert Fuest destila inteligencia, un humor mal sano (cosa que se agradece) e incluso logra crear un film adelantado a su época por varios factores de los cuales les describiré más adelante.

La cinta no podía comenzar de mejor manera cuando una toma general nos muestra el interior de un recinto que se viste de colores chillantes como azules y rojos (mientras una espeluznante musica de fondo acompaña unos excelentes créditos iniciales) seguida de una decoración no menos kistch  en donde se puede visualizar también a una banda musical de muñecos de tamaño real, acto seguido emerge del piso un enorme órgano, para que momentos después haga acto de aparición un siniestro hombre con rostro desfigurado y ataviado con una capa el cual comienza a tocar el instrumento cual fantasma de la opera, su nombre Anton Phibes (Vincent Price), un sujeto que más que un hombre parece un ente.

Instantes después Phibes (Price) y su asistente, Vulvania (Virginia North) salen de la mansión que habitan y toman su auto para trasladarse a la ciudad de Londres donde cometen su primer crimen en contra de un prestigiado doctor al cual asesinan al parecer sin motivo alguno cuando introducen en la recamara de este un sin fin de murciélagos los cuales devoran al mencionado cuando dormía placenteramente. Al día siguiente el asistente del fallecido médico avisa a la policía sobre lo ocurrido  y es cuando el inspector Trout  (Peter Jeffrey) de la Scotland Yard es asignado al caso ya que las circunstancias de la muerte del cirujano son bastante extrañas.

Desgraciadamente para el inspector Trout y la policia las cosas irán de mal en peor pues cuando aun se encuentra tratando de descifrar quien es el asesino de la primera víctima, comienzan a desatarse una infinidad de crímenes por toda la ciudad con el mismo modus operandi ya que todas las víctimas son médicos y han sido asesinados en circunstancias aterradoras, sin embargo un hallazgo a un más horripilante se devela cuando Trout (Jeffrey) descubre que todas las víctimas se conocían entre si, empero una luz de esperanza surge cuando el doctor Vesalius (Joseph Cotten) el único sobreviviente que queda del grupo de galenos asesinados, llega a la conclusión junto con el inspector  que el culpable de los crímenes es ni más ni menos que el doctor Phibes (al cual creían muerto) un colega al cual el distinguido grupo de doctores le hizo el favor de operar a su esposa, la cual desgraciadamente murió en la intervención por lo que ahora parece que Phibes ha regresado de la muerte para vengar la muerte de su amada.

Como podrá leer el distinguido, el argumento de la cinta pinta bastante interesante ya que retoma esas manifestaciones clásicas (por no decir románticas) del cine de horror (Drácula 1931, El Hombre Lobo 1941, Frankenstein 1931, etc.), en donde el villano de la historia no es un ser maligno por complacencia, si no que se ha visto en la necesidad de convertirse en un ente perverso cuando ha encontrado en la justicia del hombre solo lo contrario, por ende el personaje de Anton Phibes se descubre inclusive como un villano carismático, gracias al diseño de sus motivaciones y a la excelente interpretación de Price. Por tal motivo el respetable gozará (se los aseguro) de las elaboradas fechorías del diabólico doctor  (créanme que algunas parecen sacadas de algunos pasajes de la saga Saw) mientras el despistado inspector Trout le sigue la pista en un perverso juego del gato y el ratón, donde inclusive el espectador deseará que el doctor Phibes logre salirse con la suya.

Y es que así como argumentaba que el guión se percibe solvente, también es la dirección de Robert Fuest lo que abona para que el film se encuentre equilibrado, que fluya entre asesinato y asesinato (cada vez más elaborados a medida que avanza el film, por ejemplo lo del hombre que queda empalado a una pared es para partirse de risa por su enfermizo sentido del humor o el clímax final donde el doctor Vesalius debe rescatar a su hijo de una muerte segura cuando interviene una trampa con ácido, demuestran la inteligencia y valía de un buen guión), ya que aunque el planteamiento resulte en una narración un tanto lineal, son esas dosis de desfachatez argumental lo que le da ese aire surreal y en ocasiones jocoso al filme.

Igualmente es importante mencionar que este no funcionaria en absoluto sin la omnipresente presencia de Vincent Price quien encuentra en su Anton Phibes tal vez uno de sus personajes más complejos y a la vez más ricos en lo que respecta al diseño psicológico, ya que durante toda la historia el actor británico dice cuando mucho cinco líneas y toda la labor interpretativa recae solo en su buen quehacer corporal para dotar de misterio, terror y sobre todo motivaciones creíbles a su personaje, en pocas palabras encontramos un Vincent Price bastante mesurado pero igual de cumplidor, por ende el resto del reparto cumple adecuadamente su labor histriónica pues al ser intérpretes ingleses llevan esa basa cultural y sobre todo ese humor tan fino que solo los británicos dominan.

Así mismo debo comentar que tanto el montaje (sobre todo en lo referente al diseño del recinto de Phibes), la composición de planos, la música, la iluminación, etc. son excelentes, pues son indudablemente aspectos plásticos influenciados por el pop art, si no basta con ver y confrontar esa fotografía en la cual solo encontramos colores primarios (rojos, verdes, amarillos) y una escenografía bastante teatral que no busca el realismo si no convertirse en una propuesta plástica.

Finalmente no me queda más que recomendar de sobre manera esta excelente cinta de horror clásico que cuenta con las dosis perfectas de gore, un humor perversamente divertido y un villano que seguramente se encuentra en el salón de la fama de los monstros más emblemáticos del género gracias a su atractiva personalidad.  Al tiempo que se notan las intenciones artísticas del director por realizar un film honesto, el cual probablemente represente una de las obras indispensables en la basta filmografía del icónico Vincent Price.