jueves, 13 de enero de 2011

CINE CUTRE: RESIDENT EVIL 4, LA RESURRECCIÓN

TÍTULO ORIGINAL: Resident Evil: Afterlife (Resident Evil 4)
AÑO: 2010
DURACIÓN: 97 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Paul W.S. Anderson
GUIÓN: Paul W.S. Anderson
MÚSICA: tomandandy
FOTOGRAFÍA: Glen MacPherson
REPARTO : Milla Jovovich, Ali Larter, Wentworth Miller, Spencer Locke, Boris Kodjoe, Kim Coates, Shawn Roberts, Sienna Guillory, Kacey Barnfield, Norman Yeung, Sergio Peris-Mencheta
PRODUCTORA:Coproducción EEUU-Reino Unido-Alemania; Sony Pictures
WEB OFICIAL: http://www.residentevil-movie.com/
GÉNERO: Terror. Acción. Ciencia ficción.



No lo voy a negar tengo la trilogía de Resident Evil en mi anaquel de películas de terror clasificada junto a la obra de Romero y otros títulos donde los muertos vivientes son los protagónicos, sin embargo y siendo conciente que la saga inspirada en el videojuego de la CAPCOM ha sido muy irregular (por no decir mediocre) creo que sin lugar a dudas esta representa un placer culpable para su servidor. Desgraciadamente la última entrega de esta franquicia es la peor de todas (¡maldición la compre para actualizar la colección!), pues carece de un guión mínimamente interesante, personajes bastante tópicos, situaciones absurdas y la apuesta de un director que piensa que somos más imbéciles que un orate al llenar la pantalla de efectos especiales y creer que nos divertiremos solo con este aspecto.

Vamos a ponerlo de este modo la nueva cinta de Paul W.S. Anderson toma lo peor de otras cintas de ciencia ficción, por ejemplo si usted alucino, casi vomito y sintió que le asestaban unas cuantas patadas en los cojones al ver la segunda y tercera entrega de Matrix (Hermanos Wachowski, 2003)  esta no es su película ya que al igual que las mencionadas, la cinta de estos falsos zombies contienen aquellas enormes fallas y excesos del llamado cine postmoderno como es el uso del bullet time a diestra y siniestra, acompañando las dichosas secuencias que pretenden ser acojonantes (¡puf!) con alguna pieza de algun grupo de rock pesado y demás  parafernalia que pueda  brindar un holgado presupuesto (eso si con una bonita fotografia) que nos dan la sensación de estar viendo un maldito videocilp de hora y media de duración, en vez de asistir a un ejercicio meramente cinematográfico.

Y aquí encontramos de nuevo las carencias narrativas y la falta de oficio del director británico, el cual proviene de esa generación del “video juego” y del cada vez más sonrojante canal MTV, motivo por el cual al tratar de contar una historia como mínimo entretenida, no es capaz de hilvanar un relato de manera coherente,   incluso se puede encontrar más imaginación y menos pretensión en los trabajos del siempre controvertido Uwe Boll ya que estos por lo menos contienen ese humor involuntario que tanto los caracterizan (jajaja). Es por este motivo que Resident Evil 4 no cuenta ni con la más mínima emoción en sus viñetas por lo que se percibe como un film frío, estéril y pueril.

Ahora bien, el respetable se preguntará de que va esta épica (jajaja es sarcasmo) pues de nada, de verdad si usted ya vio la primera parte ya no hay necesidad de revisar esta basura, de hecho W.S. Anderson vuelve a reciclar los elementos de las cintas previas en donde Alice (Milla Jovovich) es clonada, reencarnada y asesinada, para posteriormente volver a vivir y continuar su eterna lucha contra la corporación  Umbrella la cual ahora esta liderada por el niño bonito con cara de palo Albert Wesker (Shawn Roberts) una especie de Neo pero con los ojos rojos para verse más maldito (jajaja), quien es una especie del proyecto Alice pero mejorado, o sea que es más rápido e inmune ante los ataques de la heroína y sus secuaces.

Asi mismo podemos presenciar como Alice (Jovovich) emprende la búsqueda de sobrevivientes a través de varios países ya que ha escuchado en la frecuencia de radio una transmisión que indica que hay un lugar donde hay comida y lo mejor, que no hay virus, el paradisíaco lugar tiene el nombre de Arcadia.

 El hecho es que dicho lugar en realidad no existe (después descubrimos que es un barco que se encuentra estacionado en las aguas de la ciudad de Los Ángeles) pero nuestra hermosa protagonista logra encontrarse con Claire (Ali Larter) por lo que ambas deciden regresar a lo que queda de Estados Unidos, específicamente a la ciudad de Los Ángeles donde encuentran a unos cuantos sobrevivientes, todos ellos carne de cañón y con nulas posibilidades de sobrevivir ante magro panorama, ya que encontramos los típicos personajes que rayan en el cliché más corriente como el hombre negro que funge como líder por su rudeza, la nena buenona pero pendejona que te indica a gritos que va a morir a los quince minutos de su presentación, o el tipo repulsivo y egoísta que amedentra al gay en turno y solo ve por si mismo.

Por supuesto no puede faltar el rudo y misterioso hombre que conoce la salida del lugar para evitar la horda de zombies que se aproximan a devorar a tan ejemplar sequito de personajes, encarnado con total rigidez por el modelo convertido en actor Wentworth Miller, mejor conocido como Michael Scofield de la serie Prisión Break y que aquí resulta ser el hermano perdido de Claire, en otra muestra de total y completa estupidez por parte de los guionistas pues en realidad no se explica de donde sale este personaje, pero ¿que importa no? si los efectos harán eyacular a los puberes que presencien el espectáculo.

Por tales motivos los personajes principales no son más que unos peleles al servicio de los mencionados efectos especiales, por lo que no esperen ver ni siquiera  unas decentes actuaciones, solo por mencionar, Milla Jovovich esta correcta en su rol de heroína rompe cráneos y esto por que conoce demasiado el papel que esta interpretando, empero en ocasiones se percibe que se toma a broma la propia película (que otra cosa si no), Ali Larter hace lo mismo y el resto de las actuaciones estan más cercanas a las de  cualquier producción de serie b salida directo a video.

Por otra parte los personajes que deberían trascender (los zombies) en la historia estan totalmente desperdiciados, pues solo son mostrados como un elemento más para adornar un film bastante aburrido, incluso las dos escenas donde se pueden ver a los zombies acechando (las tomas donde vemos a miles de estos seres a fuera del complejo donde se esconden los protagonistas) levanta un poco la pobre cinta, sin embargo Anderson no explora estos elementos y de nuevo pone a su señora (Jovovich) a dar palos a ritmo de ralenti. Es por este motivo que al menos un servidor cuando ya habían transcurrido los primeros veinte minutos comenzaba a sospechar que las cosas no iban a llegar a buen rumbo, por lo que empecé a tener fantasías  en las cuales la Jovovich y Ali Larter me hacían un buen mameluco para ver si con esto se pasaba más rápido el tiempo, y eso que la cinta dura hora y media.

Asi que para no hacer más cansada esta reseña puedo decir que no, de verdad no recomiendo Resident Evil 4 pues es una cinta irritable, no contiene emoción, ni atmósferas opresivas, ni ritmo, ni buen gusto, ni nada que se le pueda rescatar, tampoco es que su servidor quiera ver a Bergman en esto, pero por lo menos existen directores como Neill Marshall que tratan con respeto al espectador realizando productos entretenidos aunque estos sean comerciales. 

Definitivamente comienzo a pensar que gente como Paul W.S. Anderson, Michael Bay o Stephen Summers son el verdadero virus que día a día va matando al cine y peor aún, convierte en zombies a todos aquellos que seguimos consumiendo este tipo de productos que no hacen más que encabronar a sujetos que como un servidor, perdió noventa y siete preciados minutos de su vida viendo semejante bazofia. 

martes, 11 de enero de 2011

CINE DE CULTO: BOOGIE NIGHTS

TÍTULO ORIGINAL: Boogie Nights
AÑO: 1997
DURACIÓN: 156 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Paul Thomas Anderson
GUIÓN: Paul Thomas Anderson
MÚSICA: Michael Penn
FOTOGRAFÍA: Lloyd Levin
REPARTO : Mark Wahlberg, Julianne Moore, Burt Reynolds, Don Cheadle, John C. Reilly, William H. Macy, Heather Graham, Luis Guzmán, Nicole Ari Parker, Thomas Jane, Samson Barkhordarian, Nina Hartley, Robert Ridgely, Greg Lauren, Philip Seymour Hoffman, Melora Walters, Philip Baker Hall, Alfred Molina
PRODUCTORA: New Line Cinema
GÉNERO: Drama. Comedia.


Otro de los realizadores que siempre han  deleitado a un servidor por su exquisita visión del séptimo arte es el señor Paul Thomas Anderson, que como Scorsese o Eastwood es quiza de los pocos directores en activo más interesantes en la actualidad. Por tal motivo el que esto escribe puede considerar a Thomas Anderson como un verdadero autor, no por nada su filmografía por muy corta que sea nos refleja las inquietudes intimistas del realizador para exponer de manera magistral la naturaleza del ser humano.

Es por eso que dichas inquietudes quedan reflejadas en el trabajo que para su servilleta es tal vez el mejor en su filmografía, puesto que aunque Boogie Nights (que significaría algo como noches de baile) nos cuenta sobre uno de los temas más satanizados por la sociedad y la misma industria hollywoodense, “el porno” a final de cuentas el director norteamericano no se queda en la mera exposición visual del mismo si no que este explora, escudriña en los aspectos sociales, culturales y plásticos que hicieron de la industria del porno en los años setentas toda una revolución a nivel social y por que  no también económica, claro con la llegada de nuevas tecnologías como el video.

La cinta abre con una soberbia toma en donde Thomas Anderson utiliza un paneo con pedestal solo para mostrarnos de forma magistral un enorme anuncio en luces neón que nos indica el nombre de un club de baile y a su vez revelarnos el titulo del film, para después llevar de la mano al presente y sumergirlo en la alocada vida nocturna del sur de California.

En uno de los tantos clubes de baile conocemos a Jack Horner (Burt Reynolds) quien se encuentra sentado en una mesa del lugar, este hombre habla con una mujer llamada Amber (Julian Moore), en determinado momento el hombre vislumbra a un joven a los lejos y le parece atractivo por lo que decide buscarlo hasta el área de cocinas.

En ese sitio Jack le pregunta al joven cual es su nombre y éste contesta: Eddie (Mark Wahlberg) el cual antes de cualquier otro asunto le pregunta a Jack que si quiere ver su pene o quiere que se masturbe, que cobra diez dólares solo por permitir ver y quince por lo “otro”. El hombre le dice a Eddie que le muestre su paquete y cuando el joven lo hace, Jack (Reynolds) queda sorprendido (pues aunque no se nos muestra el miembro viril del hombre se infiere que es de gran tamaño), acto seguido Jack le comenta a Eddie que es director de películas porno, por lo que le propone trabaje con el pues ha visto en el grandes aptitudes (30 centímetros de carne, jajajaja).

El jovenzuelo le comenta a Jack (Reynolds) que lo va a pensar, horas después Eddie llega a su casa sin embargo vuelve a tener un altercado con su madre, la cual siempre le dice que es un inútil, un bueno para nada, por lo que descubrimos después que el muchacho nunca se ha sentido querido en su hogar ya que cuenta con una madre castrante y un padre sumiso el cual nunca lo apoya cuando la mujer lo reprende, por tal motivo el joven decide escapar de su casa para siempre e ir junto a Jack para emprender su nueva vida como actor porno.

Es asi como Eddie (Wahlberg) comienza su vertiginosa carrera como action man del mete saca (jajaja), por lo que decide cambiar su nombre a Dirk Diggler algo más apropiado para este tipo de producciones (jajaja) para a su vez dejar para siempre al tímido e inseguro Eddie, asi mismo se estrenara con la guapa y madura actriz porno Amber Waves (Julian Moore) quien es una diva en la industria y es la consentida de Jack (Reynolds).

Contar más sobre la trama sería echar a perder la sorpresa, solo puedo acotar que Dirk Diggler se convertirá en un icono de la industria, por lo que el tándem Horner-Diggler  será el mayor artífice de la industria, sin embargo cabe hacer mención que esto también significará el ascenso y descenso a los infiernos existenciales de una estrella, ya que las envidias, las drogas, el amor, el sexo, los cambios sociales y tecnológicos, harán que el hombre que forjara su futuro a través de su enorme miembro viril se de cuenta que follar y ganar millones de dólares no lo es todo en la vida.

Es con esta premisa que el mismo Thomas Anderson escribe y dirige uno de los trabajos más emotivos, sinceros y mordaces que su servidor haya visto sobre la exploración de la farándula Hollywoodense y como esta afecta a los individuos que en ella se alojan,  incluso se podrían encontrar paralelismos con el Toro Salvaje (1980) de Scorsese, claro sin ser tan sórdido y pesimista como la obra del director de descendencia italiana, ya que de alguna forma el Dirk Diggler que interpreta de manera eficaz Mark Wahlberg contiene las carencias afectivas y la busqueda de reconocimiento que también anhelaba el Jake la Motta del portentoso Robert De Niro.

Por lo que podemos descubrir como el individuo (Dick Diggler) va perdiendo su identidad para convertirse solo en un trozo de carne manejable al antojo de las grandes masas de consumidores que piden más y más de este para saciar también sus carencias, por lo que se podría considerar la relación que existe de estrella-fan como una total codependencia.

Por otra parte la galería de exóticos personajes que nos presenta el film es de suma importancia para sostener esta inteligente historia, la cual también usa el humor más negro para pitorrearse y a su vez hacer reflexionar al respetable sobre lo que nos estan contando. No es casualidad que los personajes (todos ellos disfuncionales y marginados por cierto) ejerzan el rol de la familia que Dirk (Wahlberg) nunca tuvo, desde el paternal Jack (Reynols), pasando por la madre amorosa que representa  Amber (una sensacional Julian Moore) a la cual folla y ama a su vez, por lo que la relación es muy Freudiana.

Y es que la cinta de Thomas Anderson es también una especie de homenaje al cine en general, pasando por el explotation más cutre, basta con recordar las jocosas escenas donde Diggler (Wahlberg) y su compinche de aventuras, Reed Rotchchild (un genial John C. Reilly) tienen la magnifica idea de grabar una porno con un argumento que emula a las cintas de Bond, por lo que las intrigas y las escenas de acción ostentarán ser parte neurálgico de dichos titulos, pero obviamente la manufactura de estas solo hará que el presente se cague de risa por su mala ejecución, jajaja.
 
Incluso el que esto escribe pudo encontrar un guiño a otro gran incomprendido del cine, Ed Wood, pues el trabajo que realiza Jack Horner (Burt Reynols) es muy similar al que hacia el mencionado con anterioridad, ya que se nos muestra a un director comprometido con su trabajo, el cual cree que esta haciendo un cine propositivo (aunque de porno se trate) pues aunque usted no lo crea el personaje que interpreta Reynolds tiene aspiraciones artísticas (jajaja) solo que los medios con los que cuenta o simplemente por  incapacidad o inocencia, llámenlo como quieran, Horner no logra plasmar sus exaltaciones de la forma más adecuada.

Por tal motivo se puede considerar a Boogie Nights como una franca historia de compañerismo y de redención, pero sobre todo es una carta de amor a la cinematografía por parte de su realizador, aunque curiosamente este encuentre en el porno la vía para hacerlo y es que aunque la industria del famoso "mete saca" nunca llegue a considerarse como un arte, la cinta si nos muestra toda la planificación y trabajo que había detrás de cada nuevo título del aclamado director Jack Horner, el cual es igual al que se hace para realizar filmes comunes y corrientes, sin embargo con la llegada de los años ochentas y la entrada del video todo cambio.

Y aquí es donde encontramos otro gran acierto en la obra del director norteamericano, ya que la cinematografía empleada en el film es soberbia, pues Thomas Anderson nos sumerge en el mundo del cine gracias a sus encuadres, la fotografía, la composición, el ritmo, las atmósferas, la musica, la dirección de actores, todos los elementos que utiliza el realizador logran llevarnos a la maravillosa epoca de los años setentas y principios de los ochentas.

Asi que no se pierdan Boogie Nights pues es un film que emociona, que divierte, que te llega a lo más profundo del ser y por si fuera poco cuenta con un reparto multiestelar que además de los protagónicos incluye a gente como Don Cheadle, William H. Macy, Tomas Jane, Heather Graham, Phillip Seymor Hoffman y Alfred Molina, personajes que engrandan la obra de un verdadero cineasta, el señor Paul Thomas Anderson.

jueves, 6 de enero de 2011

CINE TERROR: ALUCINACIONES DEL MAL

TÍTULO ORIGINAL: Sakebi - Shriek (Retribution)
AÑO: 2006
DURACIÓN: 113 min.
PAÍS: Japón
DIRECTOR: Kiyoshi Kurosawa
GUIÓN: Kiyoshi Kurosawa
MÚSICA: Kuniaki Haishima
FOTOGRAFÍA: Akiko Ashizawa
REPARTO : Kôji Yakusho, Manami Konishi, Tsuyoshi Ihara, Riona Hazuki, Jô Odagiri, Ryo Kase, Hiroyuki Hirayama, Kaoru Okunuki, Okuji Nakamura, Hironobu Nomura
PRODUCTORA: Entertainment Farm (EF)
GÉNERO: Terror. Intriga. Thriller


“Los fantasmas nunca olvidan”


Si algo nos ha heredado el lejano oriente son las cintas de artes marciales, al grandioso Akira Kurosawa y en los últimos tiempos una interminable gama de cintas de horror sobre fantasmas vengativos, las cuales han tenido un gran auge gracias títulos como las solventes El Aro de Hideo Nakata o La Maldición de Takashi Shimizu las que desgraciadamente y después de ser descubiertas por la industria norteamericana han sido remakeadas (no se si exista el termino, jajaja) hasta el cansancio creando en el público cierto hastió hacia este género denominado yurei (termino que significa venganza del más allá).  

Empero un servidor considera que hay cosas peores que realizar remakes innecesarios de este tipo de cintas, y eso sería hacer una mala cinta como  Alucinaciones del Mal pues parece casi increíble que gente como Kiyoshi Kurosawa el cual es uno de los iniciadores del género no cuente con la capacidad y mucho menos la creatividad para entregar un film por lo menos entretenido.

La historia va de un detective llamado Yoshioka (Kóji Yakusho) el cual se encuentra investigando el caso de un cruento asesinato de una mujer que se dio en los muelles de la ciudad, dicho móvil tiene  características muy particulares pues el cuerpo de la dama esta lleno agua salada, por lo que la causa de la muerte de esta indica que perecio ahogada.

Sin embargo y antes de poder resolver dicho crimen aparece otro cuerpo con las mismas características, motivo para que el detective Yoshioka y el Departamento de Policia comiencen a sospechar que se trata de un asesino en serie, pero el avance en las investigaciones nos develan un increíble descubrimiento, en el primer cuerpo se encuentran las huellas digitales del protagonista motivo para que este se convierta en el principal sospechoso.
 

Por otra parte también descubrimos que Yoshioka tiene una especie de pasado oscuro (premisa que por cierto no es difícil de adivinar si tomamos en cuenta que al inicio del film se devela por completo este aspecto, motivo por lo que un servidor considera el primer gran error de la historia pues con esto se pierde la sorpresa), incluso cuando comienza a descubrir que las pruebas lo incriminan este también inicia un descenso a sus propios infiernos cuando su cordura se desquebraja al presenciar las extrañas apariciones de una mujer ataviada con un vestido rojo que se le aparece continuamente para reclamarle que el es el culpable de su muerte.

Y esto sería a secas el argumento de esta fallida y soporífera cinta que tiene como mayor problema no decidirse por ser un policiaco, un drama o una film de terror, pues con todo y que el arranque de la misma promete por su tendencia a recorrer los lugares comunes del thriller sobrenatural, el interés del espectador comienza a diluirse conforme avanza la nada ingeniosa trama, ya que esta parece estancarse o peor aun es como si todas las cartas se hayan puesto sobre la mesa y ya no haya nada que mostrar aunque esto acontece a mitad del film.

Es por este motivo que cuando hace su arribo el misterioso personaje de la mujer de rojo ya nos importa un cojón el motivo de su presencia, aunque su servidor debe admitir que si se asusto un poco cuando se escucho el grito del ente, claro pues toda la historia transcurre de manera lenta y de repente se aplica uno de los viejos trucos con los que cuenta el genero de terror para sorprender (efectos sonoros).

Sin embargo y como comento la poca originalidad en el  tratamiento de personajes hacen que el respetable nunca llegue a conectarse con estos, incluso la actuación de Kóji Yakusho como el atormentado detective se percibe floja, sin emoción, tal vez el motivo de esto se deba a que el personaje es bastante tópico.

Incluso se le pudo dar otro tratamiento a la historia para hacerla más interesante, más atractiva, tal vez dotarla de un aire más onírico para que se pudiera retar al espectador y este se preguntará si lo que esta presenciando es real, no se algo como lo que proponía El Maquinista (Brad Anderson. 2004), no se, había más posibilidades,  hasta se pudo abundar más en la vieja leyenda a la que se hace referencia sobre ese castigo que se les daba a los enfermos mentales (y que supone el punto fundamental de la historia) el cual consistía en ahogarlos por momentos en agua salada para darles un escarmiento o simplemente por sadismo.

Por otra parte el apartado visual cumple con creces ya que la cinta cuenta con buena fotografía, puesta en escena, etc. empero esto no es suficiente para rescatar este título de la mediocridad ya que su torpe desarrollo solo logra hundirla en el aburrimiento. Asi que si no quieren tener verdaderas Alucinaciones del Mal no vean esta cinta, ya que solo malgastarán casi dos horas de su preciada existencia tratando de explicar el por qué el titulo no logra satisfacer los básicos elementos narrativos que un trabajo cinematográfico debe cumplir, inclusive para aquel que espere unos cuantos sustos quedará decepcionado y solo morirá pero de aburrimiento.

Para finalizar creo que mejor reseñare para la próxima vez una verdadera cinta de horror, la acojonante Tres Extremos (Miike, Chan y Chan-Wook, 2004) la cual te hace descojonar de miedo por ser repulsiva y enfermiza.

miércoles, 5 de enero de 2011

CINE DE AUTOR: VIOLINES EN EL CIELO

TÍTULO ORIGINAL: Okuribito (Departures)
AÑO: 2008
DURACIÓN: 131 min
PAÍS: Japón
DIRECTOR: Yojiro Takita
GUIÓN: Koyama Kundo
MÚSICA: Joe Hisaishi
FOTOGRAFÍA: Takeshi Hamada
REPARTO : Masahiro Motoki, Tsutomu Yamazaki, Ryoko Hirosue, Kazuko Yoshiyuki, Kimiko Yo, Takashi Sasano, Tôru Minegishi, Tetta Sugimoto, Yukiko Yachibana, Tatsuo Yamada
PRODUCTORA: Amuse Soft Entertainment
WEB OFICIAL: http://www.golem.es/despedidas
GÉNERO: Drama.


Cierta noche cuando me encontraba en un letargo mental y emocional, pues no tenía sueño y la pintura en la cual estoy trabajando por casi seis meses no quería ceder, me quede pensando que lo mejor sería revisar alguna cinta para de una vez por todas salir de este sopor. Pues bien me acorde que tenía guardada en algún lado la cinta Violines en el Cielo la cual no sabía a ciencia cierta de que iba, sin embargo la compre ya que de algún modo he tenido cierta fascinación por el cine oriental tanto por sus lenguage plástico y sobre todo por su filosofía.

La cinta abre con una toma que nos muestra un largo y sinuoso camino vestido de un blanco hermoso pero a su vez cegador, mientras la voz en off de nuestro protagonista, Daigo (Masahiro Motoki) nos cuenta un poco de su vida, la cual describe en tono de reproche ya que ha tenido que mudarse de la gran y cosmopolita ciudad de Tokio a su ciudad natal.

Acto seguido vemos como Daigo y otro hombre mayor llamado Ikuei Sasaki (Tsutomu Yamazaki) se encuentran en un rito en donde el segundo prepara el cuerpo de una mujer que acaba de fallecer ante los familiares de esta, en el rito Sasaki limpia con mucho respeto a la difunta, la viste con bellas prendas y por último la maquilla. Después, el presente se da cuenta que ahora estamos en Tokio y Dagio se halla tocando en un concierto ya que es chelista en una orquesta sinfónica la cual en esos momentos interpreta la novena sinfonía de Beethoven.

La orquesta hace un excelente trabajo más sin embargo el recinto en donde toca no se ha llenado de nuevo (como pasa por lo regular con eventos culturales), por este motivo y sin saberlo el joven chelista a interpretado su último concierto, ya que el dueño ha decidido desintegrar la agrupación por las escasas entradas de público que generan.

Por tal motivo el joven hombre queda desalentado ya que después de este acontecimiento nos comenta que tocar el chelo era su sueño y ahora que se ha quedado sin trabajo no le queda nada más que hacer, es por eso que  cuando regresa a casa y le comenta a su esposa (Ryoko Hirosue) lo ocurrido, ésta lo alienta para que busque otra agrupación para seguir tocando, empero Daigo no se siente lo suficientemente bueno para intentarlo de nuevo, por lo que decide comentarle a Mika (Hirosue) que lo mejor es regresar a su pueblo natal, lugar donde cuenta con una casa que le heredo su madre antes de morir.

Mika lejos de enojarse apoya a su marido y asi la pareja regresa a la pequeña ciudad de donde Daigo es originario, ahora el hombre debe buscar un nuevo empleo para sobrevivir, pero por azares del destino encuentra un anuncio en el periódico local en donde  se solicita personal para una empresa, la cual a ciencia cierta no especifica de que es el puesto pero nuestro protagonista acude de inmediato.

Ahí Daigo es entrevistado por Ikuei Sasaki (Tsutomu Yamazaki) el dueño del lugar, el cual le explica a grandes rasgos que el empleo consiste en ser su ayudante cuando éste  prepare los cuerpos de personas fallecidas ya que el hombre es propietario de una funeraria, claro en un inicio nuestro protagonista se desconcierta y por momentos decide rechazar tan peculiar cargo, sin embargo el señor Sasaki lo alienta a que acepte ya que comenta que ha visto en el algo especial.

Más a fuerza que de ganas Daigo acepta el empleo para quedar bien con su esposa Mika, ya que puede ostentar contar con un empleo, sin embargo muy dentro de si el hombre no se siente realizado y cree que la única felicidad era aquel viejo chelo que tocaba cuando se encontraba en Tokio, pero lo que no sabe Daigo es que el empleo que en un inicio le causaba repulsión y hasta verguenza, lo llevará por un viaje existencial donde al final del camino encontrará su realización personal, ya que sin saberlo, el hombre vivía muerto en vida.

Por tal motivo lo maravilloso del relato que nos cuenta de manera magistral Yogiro Takita,  es ese planteamiento  sobre la condición que el hombre le da a la vida misma a través de la muerte, no solo a nivel físico, si no más importante aún a nivel ideológico, pues como le sucede al personaje de Daigo, el ser humano se encuentra en una búsqueda constante por realizar sus anhelos más profundos, más sin embargo como suele suceder en muchas de las ocasiones cuando éste es confrontado con sigo mismo,  se cuestiona, incluso duda de sus capacidades para salir  avante.

Es por eso que el autor nipón tiene la sutileza de tratar al presente con respeto y lejos de entregarnos un relato lacrimógeno y maniqueo tipo en Busca de la Felicidad (Muccino, 2006), este opta por cargar de humanidad y dignidad a sus personajes por lo que el presente podrá percibir que estos son tratados con cariño, al mismo tiempo que el guión hace muestra de maestría para pasar del drama, a la comedia más negra y de vuelta a momentos de verdadera simpatía.

Por tal motivo los conflictos emocionales de los personajes nos interesan, causan empatia en el espectador por su gran abanico de matices, por lo que nos es casualidad que personajes secundarios como el de la señora que es dueña de los baños termales, la asistente de la funeraria o incluso los que aparecen como  familiares dolientes de cada evento al que asiste Daigo y su jefe se descubren como piezas trascendentales en la historia, pues a través estos la historia se enriquece.
 
Y como ya es costumbre en la cinematografía oriental la cuestion visual y plástica es un agasajo, ya que la cinta de Takita cuenta con una excelente fotografía la cual esta llena de atmósfera y al igual que la excelente banda sonora que acompaña al film refuerza los momentos más emotivos de la historia. Asi mismo las actuaciones del reparto son realmente solventes, sobretodo del actor principal pues, Masahiro Motoki compone un personaje rico en matices gracias a una interpretación sobria y en ocasiones muy jocosa, gracias también a la aplicación de un humor negro el cual compone con sus gestos faciales, los cuales en momentos muy puntuales de la historia arrancan buenas carcajadas al presente.

Asi que no se pierda Violines en el Cielo, pues esta es una cinta agradable, de visionado accesible, pero no por eso ingenua en su contenido, probablemente algunos espectadores la perciban algo exótica (como suele sucederle al cine en general cuando no proviene de Norteamérica) sin embargo su calidad habla por si misma por lo que vale la pena su visionado. Al menos a un servidor esta cinta lo llevo de la risa, a la solemnidad, de vuelta a la carcajada e incluso a la lágrima y eso ya es de agradecer.

lunes, 3 de enero de 2011

CINE DE AUTOR: ÁNGELES CAÍDOS

TÍTULO ORIGINAL: Duo luo tian shi (Fallen Angels)
AÑO: 1995
DURACIÓN: 92 min.
PAÍS: Hong Kong
DIRECTOR: Wong Kar-Wai
GUIÓN: Wong Kar-Wai
MÚSICA: Frankie Chan & Roel A. García
FOTOGRAFÍA: Christopher Doyle
REPARTO : Leon Lai, Michelle Reis, Takeshi Kaneshiro, Charlie Yeung, Karen Mok, Fai-hung Chan, Man-Lei Chan, Toru Saito, To-hoi Kong
PRODUCTORA: Chan Ye-Cheng / Jet Tone Production Co.
GÉNERO: Drama.




“Mi trabajo es fácil ya que no tengo que decidir, solo me dicen a quien matar y listo. Soy un tipo al que le gusta que decidan por el, tal vez sea un sujeto perezoso”
- Wong (Leon Lai )

Uno de los autores más experimentales y proposititos en el ámbito cinematográfico es el señor Wong Kar-Wai, director que expone de manera poco convencional relatos en donde la exploración de la psique humana es el punto neurálgico de sus historias y en donde  estas son plasmadas sin pretensiones, motivo por el cual su cine logra tocar las fibras más sensibles de aquel que se atreva a visionar su obra.

Es por este motivo que Ángeles Caídos será el primer título con el que un servidor repasará algunos títulos de la cinematografía realizada desde el lejano oriente, ya que considero que por la particular visión de esa cultura, mucho del cine que se realiza ahí es intensamente enriquecedor a nivel narrativo y visual. Además de que es una bocanada de aire fresco para alejarse un poco del cine pasmoso, fastuoso y muchas veces vacío que nos dota la inmensa industria Hollywoodense.

Wong Chi Ming (Leon Lai Wong)  es un asesino a sueldo que comienza a perderle sentido a su aburrida vida, el sujeto pasa las noches realizando los trabajos que se la encomiendan, Wong es muy expedito a la hora de asesinar a sus víctimas, incluso el presente puede constatar que el hombre cuenta con bastante sangre fría cuando de ultimar gente se refiere. Por otra parte descubrimos que Wong después de hacer los encargos que se  le encomiendan recurre con  frecuencia a un bar donde una prostituta llamada Michelle (Michelle Reis) le da la información de sus siguientes trabajos.

Michelle además se encarga de asear el pequeño departamento que ocupa Wong para descansar, motivo por el cual entre estos dos solitarios sujetos ha surgido una especie de relación sentimental, aun y cuando no estén juntos en ningún momento. Sin embargo esto no impide que la mujer sienta estar enamorada de Wong, motivo por el cual visita los lugares que frecuenta el sujeto (el bar, el dormitorio) para impregnarse de su escencia y sentirse compenetrada con su alejado amado.

Sin embargo Wong dentro de sus andanzas nocturnas conocerá a Blondie (Karen Mok) una mujer que acaba de pasar por un rompimiento de pareja y ve en nuestro protagonista a un prospecto para llenar sus carencias de afectividad, motivo por el cual estos comienzan a salir, aunque el joven piense constantemente en la desconocida Michelle.

En otro punto de la historia conocemos a un chico mudo llamado He Zhiwu (Takeshi Kaneshiro), un sujeto que decidió jamás volver a hablar cuando sufrió una decepción amorosa cuando era más joven y por lo que ahora  se dedica a vagar por las noches abriendo negocios que no son suyos para vender los artículos o servicios de estos, pues Zhiwu nos afirma que en la madrugada la vida es más movida, como ejemplo podemos ver como es que este ingresa a una peluquería y a fuerzas comienza a lavarle el pelo a un sujeto que tuvo la mala fortuna de pasar por ahí, para después disponerse a rasurarle el bigote también sin la aprobación de este, motivo por el cual en su afán de salir del lugar la victima le dice a Zhiwu que le paga pero que lo deje en paz, acto seguido el maniaco joven lo libera.

Es por eso que Zhiwu se ha metido en líos con la policía y es buscado constantemente por esta, asi mismo nuestro amigo tiene una relación bastante disfuncional con su padre (Lei Chan) al cual hostiga con sus ocurrencias y que por cierto odia el helado, ya que la esposa de este murió atropellada por un camión que vendía dicho producto (jajaja).

El hecho es que Zhiwu también conocerá a una mujer a la cual le servirá como acompañante, pues esta se acaba de enterar que su novio la dejo por otra mujer a la que le hacen llamar Blondie, razón para que la desesperada mujer recorra con el taciturno joven las calles de una ciudad que nunca duerme. Finalmente en determinado de la historia algunos personajes se cruzaran provocando inevitablemente que sus acciones tengan consecuencias entre si y por ende que estas los afecten.

Debo comentar que Ángeles Caídos es una hermosa cinta llena de melancolía, la cual a través de sus disfuncionales personajes (no por eso menos humanizados) nos muestra de forma casi lírica la constante búsqueda del amor por parte del ser humano, en ese afán de encontrar a la persona que cubra las carencias afectivas, emocionales o de mero vacío físico, por lo que de algún modo la cinta de Kar-Wai con todo y que puede percibirse como un emotivo drama, es a su vez una crítica mordaz a ese concepto moderno que el hombre le ha dado al “amor”.

Pues como comentaba, los personajes que deambulan entre las oscuras y a su vez brillantes calles llenas de luces neón de la gran Hong Kong, son personas marginadas, no tanto a nivel económico si no a nivel emocional como si de hijos de George A. Romero se trataran. Sin embargo y aunque estos podrían parecer repulsivos en cuanto a sus acciones para el espectador (un asesino a sueldo, una prostituta, una loca y un mudo estafador), el realizador cuenta con la suficiente capacidad para despojarlos de ser simples arquetipos y logra dotarlos de humanidad, motivo por el cual y aunque el respetable no logre empalizar con estos en sus motivaciones, si se creará una complicidad entre personajes y espectador, motivo para que estos ángeles caídos del cielo lleguen incluso a conmover al presente.

Por otra parte Wong Kar-Wai sorprende en el apartado visual al realizar una verdadera proeza técnica en cuanto a manejo de cámara  se refiere, ya que con sus encuadres poco formales (incluso casi imposibles), una bella fotografía llena de atmósferas, la aplicación de  de filtros (que harían eyacular al mismísimo Tony Scott, jajaja) y un montaje que rompe la noción del tiempo (la historia hace saltos temporales y en ocasiones no es lineal) hace que el espectador se sumerja en esta experiencia sensorial llamada cine. Y por último acompaña todo el relato con una exquisita banda sonora.

Ahora bien en lo referente a la cuestion interpretativa, los actores no desentonan en esta extraña y por momentos exótica historia de amor, pues estos logran llevarnos de la melancolía al júbilo, incluso a la introspección, gracias a un guión que explora de manera equilibrada el humor más negro y momentos de verdadera nostalgia.

Ya para finalizar no me queda más que recomendar de sobre manera Ángeles Caídos o cualquier trabajo de la escasa pero inquietante filmografía del señor Won Kar-Wai, ya que lejos de resguardarse en discursos manidos sobre la condición humana (¡ojala aprendas algo González Iñárritu!) este de verdad profundiza en la psique del individuo logrando con ello historias de verdadero poesía.